El dato de la EIA cuenta dos historias distintas
El Weekly Petroleum Status Report publicado el 19 de agosto, con datos de la semana terminada el 14, dejó una fotografía menos sencilla de lo que sugiere el aumento del crudo. Los inventarios comerciales subieron hasta 428.8 millones de barriles, un nivel que la EIA sitúa en línea con el promedio de cinco años para esta época. Los destilados, en cambio, bajaron a 105.6 millones de barriles, alrededor de 13% por debajo de ese referente histórico.
La diferencia importa porque un barril de crudo almacenado no equivale a un barril de diésel disponible. Las refinerías estadounidenses operaron al 97.2% de su capacidad operable, pero la producción de destilados disminuyó y promedió 5.2 millones de barriles diarios. El mercado puede tener suficiente materia prima y, al mismo tiempo, mantener más ajustada la disponibilidad de ciertos combustibles refinados.
Tampoco conviene convertir esas cifras en una señal de escasez inmediata. El producto suministrado de destilados promedió 3.7 millones de barriles diarios durante las últimas cuatro semanas, 0.8% menos que un año antes. La tensión en inventarios, por tanto, convive con una demanda estadounidense que no está acelerándose con fuerza.
El diésel estadounidense sí importa para México
Aquí está la conexión que vuelve relevante el dato para el lector mexicano. En 2025, México fue el principal destino de las exportaciones estadounidenses de destilados, con unos 220,000 barriles diarios, equivalentes a 17% del total exportado por Estados Unidos. La EIA señala que este tipo de destilado se comercializa principalmente como diésel.
Los datos más recientes disponibles de Pemex refuerzan esa exposición. En junio de 2026, la empresa reportó importaciones de diésel por 120.6 mil barriles diarios, frente a ventas internas cercanas a 352.0 mil barriles diarios. En ese mismo mes, la elaboración de diésel en el Sistema Nacional de Refinación fue de 251.6 mil barriles diarios. Estas cifras no forman un balance uno a uno ni representan por sí solas todo el mercado mexicano, pero sí muestran que el combustible importado continúa siendo una pieza importante.
También merece atención el precio del producto terminado. El spot semanal del diésel de ultra bajo azufre en la Costa del Golfo de Estados Unidos pasó de 3.814 a 4.220 dólares por galón entre las semanas terminadas el 7 y el 14 de agosto. Además, los datos de la EIA muestran que la Costa del Golfo fue, por amplio margen, el principal origen estadounidense de los destilados enviados a México en 2025. Un combustible más caro en origen puede añadir presión a los costos de importación, aunque el efecto final en México depende también del tipo de cambio, la logística, los impuestos y la política comercial.

El petróleo mira a Irán; el miércoles vuelve la prueba de inventarios
Los inventarios tampoco explican por sí solos el movimiento actual del petróleo. Este lunes 24 de agosto, el Brent cotizaba alrededor de 93.16 dólares por barril y el WTI cerca de 85.70 dólares a las 03:29 GMT, según Reuters. Ambos contratos venían de ganar más de 5% la semana anterior, mientras el mercado seguía las nuevas sanciones estadounidenses contra Irán y el riesgo para los flujos de crudo en Oriente Medio.
Para los traders en México, el punto importante es separar las distintas capas del mercado. WTI y Brent son referencias de crudo; el diésel responde además a capacidad de refinación, inventarios de destilados y condiciones regionales del producto. Quien necesite revisar cómo se ofrece exposición a estos mercados puede consultar la guía de brokers para operar materias primas y la comparativa de brokers para operar futuros. Un futuro o un CFD sobre petróleo no equivale a tener exposición directa al diésel físico y puede añadir riesgos de margen, spread, apalancamiento y volatilidad.
La siguiente prueba llegará con el nuevo WPSR de la EIA, previsto para el miércoles 26 de agosto. El mercado deberá comprobar si los inventarios de destilados vuelven a caer, si la producción se recupera y si las refinerías mantienen tasas de utilización tan elevadas. Para México también importarán la referencia del diésel en la Costa del Golfo y el peso frente al dólar: una depreciación del peso puede amplificar en moneda local un combustible comprado en dólares.
La lectura central no es que “sobre” petróleo ni que México enfrente una escasez inmediata. El dato útil es más preciso: Estados Unidos tiene inventarios de crudo en niveles normales para la temporada, pero mantiene los destilados claramente más ajustados. Para México, esa diferencia merece atención porque el país todavía compra una cantidad relevante de diésel en el exterior.









