Hasta 40 millones, pero todavía no hay 40 millones adjudicados
El Departamento de Energía de Estados Unidos publicó el 29 de septiembre una solicitud de propuestas para prestar crudo de las instalaciones de Big Hill y Bryan Mound. Las ofertas vencen el 6 de octubre a las 11:00 horas, tiempo del centro de Estados Unidos. Solo después de ese proceso podrá saberse cuánto volumen será realmente adjudicado. Los barriles que sí se presten deberán regresar a la reserva más adelante junto con volumen adicional como prima.
Ese matiz importa porque 40 millones de barriles es el máximo ofrecido, no una salida ya contratada. En junio, Washington lanzó otra oferta de hasta 40 millones y el resultado fue mucho menor: las empresas aceptaron tomar alrededor de 500,000 barriles. La nueva ronda continúa el programa estadounidense de 172 millones de barriles vinculado con la acción coordinada de reservas anunciada por la Agencia Internacional de la Energía.
La SPR almacenaba 284.6 millones de barriles al 18 de septiembre, último dato semanal de la EIA disponible antes de esta convocatoria. Es una referencia que obliga a mirar la mecánica del intercambio: no se trata de vender definitivamente todo el volumen anunciado, sino de entregar crudo que las empresas participantes deberán devolver posteriormente con una prima. Para el mercado, el número decisivo será la adjudicación efectiva.
WTI y diésel no responden igual a la reserva
Para el WTI, referencia estadounidense del crudo, una adjudicación relevante puede añadir oferta física disponible durante noviembre y diciembre y reducir parte de la tensión del mercado estadounidense. Pero el efecto no es automático ni puede aislarse de otros factores. El martes, los futuros del WTI para noviembre llegaron a perder alrededor de 3.7%, mientras el Brent para diciembre retrocedía cerca de 2%; al mismo tiempo estaban mejorando los flujos de crudo desde Medio Oriente. No todo ese movimiento puede atribuirse a la SPR.
Además, el calendario importa. Los barriles de esta ronda están programados para entregarse en noviembre y diciembre, por lo que el efecto inmediato pasa principalmente por las expectativas. Si las empresas vuelven a solicitar una fracción pequeña del volumen, como ocurrió en junio, el impacto físico será menor de lo que sugiere el titular de 40 millones. Una adjudicación amplia, en cambio, sí obligaría al mercado a recalcular la oferta disponible para esos meses.
Con el diésel ocurre algo diferente. La SPR entrega crudo, no combustible refinado. Ese petróleo todavía debe pasar por refinerías, y ahí cuentan la capacidad de proceso, el mantenimiento, los inventarios, la logística y las exportaciones. El diésel minorista estadounidense promedió 6.382 dólares por galón el 28 de septiembre, 14.7 centavos menos que una semana antes, pero todavía 2.628 dólares por encima del nivel de un año atrás. Además, el mercado global de diésel sigue condicionado por una capacidad de refinación muy exigida.
La lectura para México pasa por diésel, dólar e IEPS
México tiene una conexión directa con ese mercado de combustibles. En 2025 fue el principal destino por volumen de las exportaciones estadounidenses de diésel, gasolina y combustible para aviación. Solo las exportaciones de destilados hacia México promediaron alrededor de 220,000 barriles diarios ese año. Por eso, un cambio sostenido en la disponibilidad de productos refinados estadounidenses sí puede entrar en la ecuación mexicana, aunque el traslado no sea inmediato ni proporcional.
Tampoco basta con mirar el WTI para anticipar el precio del diésel en México. El USD/MXN cambia el costo en pesos de referencias denominadas en dólares y la política fiscal puede amortiguar parte del movimiento. Entre el 26 de septiembre y el 2 de octubre, Hacienda mantiene un estímulo de 100% sobre la cuota del IEPS del diésel, con una cuota disminuida de cero pesos por litro y un estímulo complementario de 1.1896 pesos por litro. Eso rompe cualquier relación simple entre una caída del crudo y el precio final en una estación mexicana.
Para quienes siguen petróleo desde México también conviene distinguir el mercado físico del instrumento utilizado para operar. Un futuro sobre WTI no equivale a comprar barriles físicos y un CFD añade costes y riesgos propios, como spread, swap, margen y apalancamiento. Como referencia adicional puede consultarse la comparativa de mejores brokers para operar materias primas y la selección de brokers para operar futuros. La volatilidad alrededor de la SPR no convierte el movimiento en una señal de entrada.
Qué debe vigilar ahora el trader mexicano
El siguiente punto de control es muy concreto: cuánto se adjudica después del 6 de octubre. Después habrá que seguir el ritmo real de entregas en noviembre y diciembre, los inventarios de crudo y destilados de la EIA, la utilización de las refinerías, los flujos desde Medio Oriente y el comportamiento del dólar frente al peso. Si el volumen efectivo vuelve a quedarse muy por debajo del máximo, los 40 millones tendrán menos peso físico del que sugiere el anuncio.
La clave para México no es asumir que más crudo de la SPR equivale automáticamente a diésel barato. El mercado necesita confirmar cuánto petróleo sale realmente, si esa oferta adicional termina llegando a las refinerías y cómo evolucionan los productos refinados, el USD/MXN y los estímulos fiscales locales. La adjudicación efectiva, no el máximo anunciado, será el dato que permita medir el alcance real de la medida.








