El contraste era visible en la mañana europea del 23 de octubre. A las 08:15 GMT, el oro spot cotizaba en 4,013.34 dólares por onza, con una baja de 0.3%, y la plata spot cedía 1.2% a 53.85 dólares. Poco antes, a las 06:39 GMT, el Brent avanzaba 1.2% a 114.47 dólares por barril y el WTI ganaba 1.4% a 100.84 dólares.
El petróleo concentra la prima geopolítica
El crudo está recibiendo de forma más directa la preocupación por una posible interrupción de oferta. Los ataques hutíes en Arabia Saudita elevaron el temor a nuevas disrupciones en los flujos energéticos del Golfo. El jueves, el Brent ya había cerrado con un avance de 4%, cerca de 113 dólares, mientras el WTI terminó por encima de 99 dólares.
Hay un matiz importante: el ataque con drones contra el campo de Shaybah dejó víctimas, pero no interrumpió las operaciones, según la información disponible. Eso significa que parte del movimiento del petróleo refleja una prima por riesgo de suministro futuro, no una pérdida confirmada de producción en esa instalación. Si aparecen daños efectivos en infraestructura o retrasos en exportaciones, esa lectura podría cambiar rápido.
El segundo canal es la inflación. Un petróleo persistentemente caro puede complicar el escenario de precios en Estados Unidos y hacer más difícil que la Fed relaje su política monetaria. Reuters señaló que el mercado seguía esperando, en su mayoría, que la Fed mantuviera tasas en su próxima reunión, pero asignaba alrededor de 80% de probabilidad a una subida en diciembre. La tasa oficial estadounidense se encuentra actualmente en un rango de 3.75% a 4.00%.
Oro y plata caen, pero no por un dólar disparado
La caída de los metales encaja parcialmente con ese temor a tasas altas por más tiempo: el oro no paga intereses y suele perder atractivo relativo cuando el mercado espera rendimientos más elevados. El metal acumulaba una baja semanal de 3.6% durante la mañana del viernes y la plata también se encaminaba a cerrar la semana en negativo.
Sin embargo, conviene mirar más allá de esa explicación. El rendimiento nominal del Treasury estadounidense a 10 años bajó el jueves a 4.96%, desde 5.13% el miércoles. El DXY también había retrocedido en la sesión anterior y se movía alrededor de 101.6-101.7 durante las primeras horas del viernes. Es decir, ni una subida efectiva de los rendimientos nominales ni un dólar claramente más fuerte explican por sí solos la presión sobre oro y plata.
De hecho, Reuters registró una fuerte entrada hacia los Treasuries tras la venta de acciones tecnológicas: el rendimiento a 10 años cayó unos 19 puntos base y monedas consideradas refugio, como el yen y el franco suizo, ganaron terreno. Una lectura razonable —no una causa única confirmada— es que el mercado está repartiendo la demanda defensiva entre distintos activos mientras ajusta posiciones en metales. Por eso, afirmar que el oro “dejó de ser refugio” sería ir demasiado lejos con una sola sesión.
Para México, el USD/MXN añade otra capa
Durante la mañana, el USD/MXN se movía alrededor de 18.72-18.73 pesos por dólar, mientras el DXY rondaba 101.6-101.7. Banco de México mantenía su tasa objetivo en 6.50%, frente al rango de 3.75%-4.00% de la Fed. El FIX determinado por Banxico el jueves fue de 18.7005 pesos por dólar.
Para el trader mexicano, esto importa porque el cruce dólar/peso no depende únicamente de la dirección general del dólar. También pesan el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, el apetito global por riesgo y cualquier cambio en la percepción sobre inflación. Un petróleo más caro puede añadir presión a las expectativas inflacionarias, pero su traslado a los precios en México no es automático ni uniforme.
La lectura práctica es evitar reglas simples. Petróleo al alza no significa por sí solo un peso más fuerte o más débil, del mismo modo que tensión geopolítica no garantiza una subida del oro. Cuando varios refugios, tasas y materias primas se mueven en direcciones distintas, el contexto pesa más que una correlación histórica aislada.
Qué debe vigilar ahora el trader mexicano
La próxima referencia central es la reunión de la Fed del 27 y 28 de octubre, junto con el dato de gasto en consumo personal de Estados Unidos que llegará la próxima semana. Antes de eso, el mercado seguirá midiendo si la subida del crudo responde principalmente a una prima de riesgo o si aparecen interrupciones físicas de suministro. Esa diferencia puede cambiar tanto la lectura de inflación como la presión sobre los metales.
Para quien sigue oro, plata o energía desde un broker, también conviene distinguir el activo de referencia del instrumento utilizado. La guía de brokers para operar materias primas permite revisar opciones y condiciones, mientras la comparativa de brokers para CFDs aporta contexto sobre este tipo de producto. Un CFD sobre oro o petróleo no equivale a poseer el activo, y en sesiones volátiles los spreads, swaps, margen y riesgo de apalancamiento merecen especial atención.
La lectura útil no es que el oro haya perdido su función de refugio. Es que la misma tensión geopolítica está llegando al mercado por canales distintos: riesgo de oferta e inflación en petróleo; búsqueda de seguridad en bonos y divisas; y ajustes de posiciones en metales. Desde México, conviene seguir juntos el DXY, el Treasury a 10 años, la Fed, Banxico y el USD/MXN antes de sacar conclusiones del movimiento.








