China frena exportaciones de combustibles: por qué el diésel vuelve al radar en México

China arrancó octubre sin dar luz verde, según Reuters, a nuevas exportaciones de combustibles de sus grandes refinerías fuera de Hong Kong y Macao, justo cuando Rusia prolongó restricciones al diésel. Para México, el riesgo no pasa solo por el crudo: también importan el producto refinado, el dólar y el IEPS.

El diésel vuelve al foco tras nuevas restricciones de oferta en China y Rusia.
El diésel vuelve al foco tras nuevas restricciones de oferta en China y Rusia.

China pausa oferta mientras Rusia prolonga su veto al diésel

El primer matiz es importante: no se ha confirmado una prohibición china permanente y generalizada. Reuters informó este 1 de octubre que las principales refinerías del país comenzaron el mes sin autorización para exportar productos petrolíferos a destinos distintos de Hong Kong y Macao. China administra mensualmente los permisos de salida de diésel, gasolina y combustible para aviación, por lo que el mercado está pendiente de lo que ocurra cuando termine el periodo festivo del país el 7 de octubre. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma no había respondido durante el feriado.

La pausa importa porque China había recuperado peso como proveedor de combustibles en Asia. En septiembre exportó alrededor de 1.4 millones de toneladas de diésel, además de gasolina y combustible de aviación, según los datos recogidos por Reuters. PetroChina también canceló algunas cargas de gasolina y jet fuel previstas para octubre. La reacción ya se ha dejado ver en diferenciales del diésel asiático, una referencia útil para medir cuánto está pagando el mercado por conseguir producto en el corto plazo.

A este escenario se suma Rusia. El gobierno ruso publicó la Resolución 1252, que extiende hasta el 31 de octubre de 2026 la restricción aplicable a productores sobre exportaciones de diésel, combustible marino y otros gasóleos. La combinación no implica por sí sola una escasez global, pero sí reduce parte de la oferta flexible de productos refinados en un momento en que el diésel ya venía mostrando tensión.

Brent y WTI reaccionan, pero el diésel cuenta otra historia

El petróleo también refleja esa presión. A las 13:12 GMT del 1 de octubre, el Brent de diciembre cotizaba en 99.77 dólares por barril, con una subida de 1.8%, mientras que el WTI rondaba los 90.79 dólares, después de haber negociado cerca de 93 dólares durante la sesión. Conviene tener en cuenta el cambio de contrato: el Brent de noviembre expiró el 30 de septiembre con una liquidación de 103.50 dólares, por lo que comparar ambos precios sin ajustar el vencimiento puede dar una lectura equivocada.

Pero el dato que merece especial atención no está solo en el barril de crudo. El margen europeo de refinación del diésel se situaba alrededor de 78.22 dólares por barril, tras haber marcado un récord cercano a 95 dólares el 23 de septiembre. Ese margen no es el precio del diésel en una gasolinera ni un futuro negociable por sí mismo: sirve para medir la rentabilidad de transformar crudo en combustible y, en este caso, muestra que el mercado de refinados sigue mucho más tensionado de lo habitual.

Para quienes siguen energía desde plataformas de trading también conviene distinguir el instrumento. WTI y Brent son referencias de crudo; el diésel tiene contratos y precios propios. Si se busca exposición mediante derivados, la comparativa de brokers para operar materias primas puede servir para revisar instrumento, spreads, margen y riesgos. La volatilidad del mercado no es, por sí misma, una señal de entrada.

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México tiene un colchón fiscal, pero sigue expuesto a los costos externos

En México, PETROIntelligence reportó para la madrugada del 1 de octubre un precio promedio nacional del diésel de 27.013 pesos por litro, calculado con información de 13,895 estaciones. Es un nivel prácticamente alineado con la referencia de 27 pesos que el gobierno y empresas del sector buscaron mantener mediante la estrategia voluntaria para estabilizar precios, prorrogada por seis meses a finales de agosto.

Que el precio en estación se mantenga contenido no significa que México sea inmune a un movimiento internacional del combustible. Una menor disponibilidad de producto refinado en Asia y Rusia puede presionar referencias internacionales y costos logísticos, aunque la transmisión al consumidor mexicano no es automática: depende de precios mayoristas, condiciones de abasto, política fiscal y tipo de cambio. Tampoco se ha verificado que México dependa directamente de cargamentos chinos de diésel para esta coyuntura, por lo que sería excesivo presentar la decisión de Beijing como un impacto directo e inmediato sobre las estaciones mexicanas.

El tipo de cambio es otra pieza. Durante la mañana del jueves, Bloomberg Línea mostraba al USD/MXN en 18.2494 pesos por dólar a las 8:25 horas, por encima de 18.20. Un peso más débil puede encarecer en moneda local combustibles y componentes de precio referenciados en dólares, mientras que una apreciación puede amortiguar parte del golpe externo. Para seguir esta pata del mercado, la comparativa de brokers de Forex ofrece contexto sobre plataformas para divisas; eso no sustituye el análisis del USD/MXN ni convierte su movimiento en una recomendación de operación.

El IEPS contiene el golpe inmediato y Estados Unidos sigue siendo un riesgo abierto

Por ahora, México cuenta además con un amortiguador fiscal relevante. El acuerdo vigente de Hacienda para el periodo del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026 establece un estímulo de 100% sobre la cuota del IEPS del diésel, equivalente a 7.3634 pesos por litro, por lo que la cuota reducida queda en cero. El documento añade un estímulo complementario de 1.1896 pesos por litro.

Ese mecanismo ayuda a contener la transmisión inmediata de un combustible internacional más caro, pero no elimina el riesgo. Si la presión sobre los refinados se prolongara, el costo puede terminar apareciendo en distintos puntos de la cadena: transporte de carga, logística, agricultura y empresas intensivas en distribución. De ahí puede pasar a inflación, aunque la magnitud dependerá de cuánto dure el shock y de cuánto espacio mantenga Hacienda para amortiguarlo.

Estados Unidos añade otra incógnita, pero aquí también conviene separar hechos de posibilidades. Reuters informó que la administración de Donald Trump planteó a Alemania y Francia la liberación de reservas de diésel ante la posibilidad de adoptar restricciones estadounidenses a la exportación. Al cierre de esta revisión no se ha verificado una prohibición estadounidense aprobada. De hecho, el 23 de septiembre la Casa Blanca había negado que estuviera preparando un veto de 90 días y el secretario de Energía, Chris Wright, señaló que no se consideraba una prohibición general, aunque sí otras medidas.

Para México, la lectura práctica pasa ahora por vigilar varias piezas a la vez. La Mezcla Mexicana de Exportación cerró el 30 de septiembre en 94.64 dólares por barril, último dato oficial disponible de Pemex al momento de esta revisión. Pero el crudo no cuenta toda la historia: si el cuello de botella continúa concentrándose en el diésel, las referencias de productos refinados pueden ser más importantes para transporte e inflación que un movimiento aislado del WTI o del Brent.

El siguiente punto de control llegará con el regreso de China de su periodo festivo, la evolución de las restricciones rusas, cualquier definición formal en Estados Unidos y la siguiente actualización mexicana del estímulo al IEPS. Para el mercado mexicano, la clave no es asumir que el diésel necesariamente seguirá subiendo, sino comprobar si esta reducción de oferta internacional dura lo suficiente para trasladarse a precios, tipo de cambio y costos empresariales.

Esta noticia ha sido elaborada por Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Especialista

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