La confianza del consumidor cae ante un consumo que no creció en julio

La confianza de los consumidores en México bajó a 45.1 puntos en septiembre, una caída mensual de 1.2 puntos. El dato llega justo después de que INEGI reportara que el consumo privado no creció en julio frente a junio, aunque todavía avanzó 1.1% a tasa anual.

La confianza del consumidor cayó en septiembre mientras el consumo quedó sin cambio en julio.
La confianza del consumidor cayó en septiembre mientras el consumo quedó sin cambio en julio.

La confianza pierde parte del terreno ganado en agosto

El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por INEGI y Banco de México, se ubicó en 45.1 puntos en septiembre con cifras desestacionalizadas. La reducción fue de 1.2 puntos frente al mes previo y de 1.0 punto respecto a septiembre de 2025. Además, los cinco componentes del indicador registraron descensos mensuales.

El contraste con agosto es relevante. En la publicación de ese mes, el ICC se había situado en 46.1 puntos y había avanzado 1.0 punto mensual, con mejoras en sus cinco componentes. Las series desestacionalizadas pueden revisarse al incorporarse nueva información, por lo que conviene comparar cada variación con la cifra vigente en el boletín correspondiente y no reconstruirla únicamente a partir de publicaciones anteriores.

El giro no prueba por sí mismo que los hogares estén recortando su gasto. La ENCO mide percepción: cómo ven las personas la economía de su hogar y del país, sus expectativas a 12 meses y qué tan propicio consideran el momento para comprar bienes duraderos. El consumo privado, en cambio, mide gasto efectivamente realizado y se publica con mayor rezago.

El consumo quedó sin avance mensual, pero siguió creciendo a tasa anual

El dato de gasto que sirve de contrapunto llegó un día antes. El Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) no registró variación en julio frente a junio, en términos reales y con cifras desestacionalizadas. Frente a julio de 2025, sin embargo, creció 1.1%. Decir que el consumo “dejó de crecer” solo es correcto para la comparación mensual: no hubo una contracción anual.

El detalle muestra una demanda interna desigual. El gasto en bienes importados aumentó 1.4% mensual, mientras el consumo de bienes y servicios de origen nacional disminuyó 0.1%. Dentro de este último grupo, los bienes bajaron 0.2% y los servicios avanzaron 0.2%. En otras palabras, el resultado plano del total no significa que todos los tipos de gasto se hayan comportado igual.

También hubo una diferencia frente a la estimación oportuna del propio INEGI. En septiembre, el Indicador Oportuno del Consumo Privado había anticipado para julio un crecimiento de 0.2% mensual y de 1.6% anual. El dato observado terminó en 0.0% y 1.1%, respectivamente. La lectura es de menor impulso al previsto, no de una caída sostenida del consumo.

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¿Coinciden la percepción y el gasto? La señal es de cautela, no de caída confirmada

Los dos indicadores apuntan hacia una misma pregunta, pero no observan el mismo momento. La confianza corresponde a septiembre y el consumo disponible llega hasta julio. Por eso, el retroceso del ICC puede ser compatible con un gasto más prudente, pero todavía no permite afirmar que el consumo de septiembre haya caído.

Tampoco es correcto plantear una relación automática de causa y efecto. Un hogar puede sentirse menos optimista y mantener gastos esenciales; otro puede elevar compras aunque siga preocupado por el entorno. Además, el IMCP de julio mostró movimientos distintos entre bienes nacionales, servicios e importaciones. La percepción ayuda a anticipar riesgos, pero el gasto efectivo confirma —o desmiente— si esa cautela termina en la caja.

Para los hogares mexicanos, el punto práctico está en ingreso, empleo y precios. Si los salarios reales y el empleo sostienen capacidad de compra, una confianza más débil puede no traducirse de inmediato en menor consumo. Si al mismo tiempo aumentan presiones sobre el costo de vida o se deterioran los ingresos, la cautela puede volverse más visible en las siguientes cifras de gasto.

Inflación y Banxico entran en la siguiente prueba

La siguiente referencia importante llegará el 8 de octubre, cuando INEGI publique la inflación de septiembre. El dato importa porque los precios afectan directamente el poder adquisitivo y, al mismo tiempo, son una pieza central para la política monetaria. Una inflación más moderada puede aliviar parte de la presión sobre los hogares, pero un solo dato tampoco garantiza un cambio inmediato en las tasas.

Banxico mantuvo el 24 de septiembre su tasa objetivo en 6.50%, y el 8 de octubre publicará la minuta de esa decisión. La confianza del consumidor aporta información sobre la demanda, pero no determina por sí sola la postura del banco central. Inflación, actividad, mercado laboral, expectativas y condiciones financieras pesan de forma más directa en esa evaluación.

La lectura para el peso mexicano también debe ser prudente. Un ICC más débil puede alimentar dudas sobre el ritmo de la demanda interna, pero el USD/MXN suele responder con mayor intensidad a las expectativas sobre Banxico y la Reserva Federal, al diferencial de tasas, a la inflación y al entorno global. Por ahora, el cambio confirmado es doble: la confianza retrocedió en septiembre y el consumo no creció en julio frente al mes previo. Lo que todavía no puede afirmarse es que México haya entrado en una caída sostenida del gasto de los hogares. La inflación y las próximas lecturas de consumo dirán si esta cautela fue temporal o empieza a reflejarse con mayor claridad en la demanda interna.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México