El Banco de México tiene programado su anuncio de política monetaria para este 5 de noviembre a las 13:00 horas de Ciudad de México. La tasa objetivo llega en 6.50%, nivel en el que se ha mantenido desde mayo. En la víspera, la Encuesta Citi recogida por Bloomberg Línea mostraba una mayoría a favor de no moverla: 20 de 36 participantes no esperaban cambios, mientras seis anticipaban un recorte en esta reunión. Eso deja un punto importante: el tono del comunicado puede ser tan relevante como la decisión de tasas.
En septiembre, Banxico mantuvo la tasa por unanimidad. Entonces señaló que, entre la primera quincena de julio y la primera de septiembre, la inflación general había subido de 3.10% a 3.42% por el componente no subyacente, mientras la subyacente bajó de 3.95% a 3.79%. También elevó ligeramente sus previsiones de inflación subyacente para el tercer y cuarto trimestre y mantuvo un balance de riesgos con sesgo al alza. La minuta posterior añadió un matiz que importa para el lunes: integrantes de la Junta destacaron la persistencia de la inflación de servicios, que fue de 4.33% anual en la primera quincena de septiembre.
El contexto externo tampoco desaparece. La Reserva Federal mantuvo el 28 de octubre su tasa en un rango de 3.75% a 4.00%, con dos votos a favor de subirla 25 puntos base. Aun así, Banxico ya había advertido que la política monetaria mexicana no tendría que reaccionar de forma mecánica a los movimientos de la Fed. Para México, la lectura pasa por más variables: inflación local, actividad, expectativas, tipo de cambio y el diferencial de tasas.
El 9 de noviembre, la clave no estará solo en la inflación general
La fecha ya es oficial: INEGI publicará el INPC de octubre el lunes 9 de noviembre. El último dato mensual completo, correspondiente a septiembre, dejó una inflación general anual de 3.45% y una subyacente de 3.75%. Dentro de esta última, los servicios avanzaron 4.27% anual. En la primera quincena de octubre, la general subió a 3.62%, la subyacente se ubicó en 3.78% y los servicios en 4.26%. La no subyacente llegó a 3.08% anual, mientras energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 1.85% frente a la quincena previa.
El consenso también ofrece una referencia, no un resultado anticipado. En la encuesta de octubre de especialistas del sector privado de Banxico, la mediana esperaba para octubre una variación mensual de 0.54% en la inflación general y de 0.31% en la subyacente. Esas cifras sirven para medir si el dato sorprende al alza o a la baja, pero no deben confundirse con el resultado que publicará INEGI.
La guía para leer el informe del lunes es sencilla. Primero habrá que comparar la variación mensual con esas expectativas y después revisar la tasa anual. Luego conviene separar la inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles— de la no subyacente. Y dentro de la subyacente, los servicios merecen atención especial. Un repunte de la general explicado sobre todo por energía o agropecuarios no tiene la misma lectura monetaria que una aceleración más amplia de servicios y mercancías. Del mismo modo, una general más baja con servicios todavía por encima de 4% no bastaría para declarar resuelto el problema inflacionario.
Qué puede cambiar para el peso, el crédito y la próxima decisión
Si la inflación subyacente y los servicios resultan más persistentes de lo que esperaba el mercado, los operadores podrían reducir el espacio que asignan a recortes próximos. Si, por el contrario, muestran una moderación más clara y sostenida, aumentaría el argumento a favor de que el proceso desinflacionario continúa. Ninguno de los dos escenarios obligaría por sí solo a Banxico a mover la tasa: el propio banco central ha dicho que también observará el traspaso del tipo de cambio, la holgura de la economía y las expectativas.
Para el peso mexicano, el canal más directo sería el cambio en las expectativas sobre el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos. Una percepción de tasas mexicanas altas por más tiempo puede ofrecer apoyo relativo al peso; una expectativa de recortes más rápidos puede reducirlo. Pero el USD/MXN no depende de un solo dato: también pesan la fortaleza global del dólar, la Fed y el apetito internacional por riesgo. En crédito y ahorro, además, cualquier cambio de la tasa de referencia suele trasladarse con rezagos y de manera desigual entre productos.
Por eso, el INPC del 9 de noviembre será una primera prueba del mensaje que Banxico publique hoy, no un veredicto sobre toda la trayectoria de tasas. Después vendrán las minutas de esta reunión el 19 de noviembre, el Informe Trimestral el día 26 y la última decisión programada de 2026 el 17 de diciembre. El dato del lunes puede cambiar la lectura del mercado; no puede decidir por sí solo el siguiente movimiento.







