Banxico llega a su decisión con una tensión: USD/MXN rebasa el nuevo consenso

Banxico llega a su decisión del 5 de noviembre con una señal difícil de ignorar: la mediana de analistas mantiene la tasa de fondeo en 6.50%, pero elevó su pronóstico de cierre de 2026 para el USD/MXN a 18.39 y el último cierre oficial ya quedó en 18.8385.

El USD MXN abrió en 18.8150 antes de la decisión de Banxico del 5 de noviembre.
El USD MXN abrió en 18.8150 antes de la decisión de Banxico del 5 de noviembre.

El nuevo consenso movió al peso, no a la tasa

La Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado de octubre, publicada por Banco de México el 3 de noviembre, dejó un contraste claro. La mediana para el tipo de cambio al cierre de 2026 subió de 17.50 a 18.39 pesos por dólar, un ajuste de 89 centavos. Al mismo tiempo, la mediana para la tasa de fondeo interbancario se mantuvo en 6.50% para el cuarto trimestre.

La distribución también muestra que el mercado ve más estabilidad en tasas que en el peso. Para octubre-diciembre, 89% de las respuestas coloca la tasa de fondeo en el mismo nivel que la tasa objetivo vigente, frente a 8% que la ve por debajo y 3% por encima. En divisas, en cambio, el tercer cuartil del pronóstico de cierre de año ya se ubica en 18.50, reflejo de una revisión importante frente al mes previo.

El punto clave es que el mercado spot ya se movió más rápido. El USD/MXN cerró el 3 de noviembre en 18.8385, según Banco de México, 44.85 centavos —alrededor de 2.4%— por encima de la nueva mediana de 18.39. Este miércoles, la referencia diaria de mercado marcó una apertura de 18.8150. Eso no significa que el consenso haya “fallado”: 18.39 es una mediana para el cierre del año, no un techo, un objetivo de Banxico ni un valor justo del peso.

Banxico vigilará el tipo de cambio junto con la inflación

La Junta de Gobierno anunciará su decisión este jueves 5 de noviembre a las 13:00 horas de la Ciudad de México. En septiembre mantuvo por unanimidad la tasa objetivo en 6.50% y dejó claro que el tipo de cambio forma parte de su evaluación, sobre todo por el posible traspaso de sus movimientos a los precios al consumidor.

Ese canal importa más ahora porque la inflación todavía no permite una lectura complaciente. En la primera quincena de octubre, la inflación general anual se ubicó en 3.62% y la subyacente en 3.78%. Dentro de esta última, los servicios aumentaron 4.26% anual. Son cifras compatibles con una desinflación gradual, pero también muestran que algunas presiones siguen por encima de la meta de 3%.

Banxico, además, incluyó entre los riesgos al alza para la inflación una tendencia hacia la depreciación del peso. Eso no implica que un USD/MXN alrededor de 18.8 obligue por sí mismo a mantener o subir la tasa. La transmisión cambiaria depende de la duración del movimiento, su magnitud y su efecto sobre precios y expectativas. El banco central también considera la holgura de la economía y las expectativas de inflación.

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La tasa puede ser previsible; el mensaje será la parte delicada

El escenario de continuidad en 6.50% tiene respaldo en la encuesta de Banxico, pero la discusión sobre un eventual ajuste a la baja no está cerrada. Las minutas de septiembre registraron la postura de un integrante que veía elementos para discutir un “ajuste fino” a la baja, condicionado a que continuara la reducción de la inflación y a que las condiciones financieras permanecieran ordenadas. La misma minuta aclara que no se trataba de una decisión anticipada.

Por eso, el mercado tendrá que leer más que el número de la tasa. Importarán la votación, el lenguaje sobre el peso, la evaluación del traspaso cambiario a precios y cualquier señal sobre la trayectoria futura. Un comunicado más cauteloso frente al tipo de cambio podría interpretarse como menor margen para recortes inmediatos; uno que enfatice la desinflación podría mantener abierta esa posibilidad. Ninguno de esos escenarios garantiza una dirección para el peso.

También cuenta el contexto externo. La Reserva Federal mantuvo el 28 de octubre su rango en 3.75%-4.00%, aunque dos integrantes prefirieron subirlo 25 puntos base. Banxico ha señalado expresamente que la política monetaria mexicana no tiene que reaccionar de forma mecánica a la Fed. Aun así, las tasas de Estados Unidos, la fortaleza global del dólar y el apetito por riesgo siguen influyendo en el USD/MXN.

La señal más útil antes de la reunión es, por tanto, la divergencia entre dos expectativas: la tasa parece anclada en 6.50%, mientras el mercado cambiario ya cotiza un peso más débil que la nueva mediana de cierre de año. La decisión de Banxico no resolverá por sí sola esa brecha. Lo que puede cambiar la lectura es si la Junta considera que la depreciación sigue siendo ordenada o si empieza a verla como un riesgo más relevante para la inflación.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México