El cambio real es que FSG, propietario del equipo inglés, ya reconoció públicamente el interés de un comprador concreto. Sin embargo, las partes continúan negociando y las fuentes cercanas al proceso advierten que no existe certeza de que la operación vaya a completarse. Por tanto, no debe presentarse como una venta cerrada ni como un nuevo accionista confirmado.
También hay diferencias entre las condiciones publicadas. The Guardian informó de una oferta provisional de 1.350 millones de libras por alrededor de 30% del club, mientras que The Wall Street Journal señaló que los términos todavía se estaban definiendo y situó la posible valoración entre 6.000 y 7.000 millones de dólares. FSG no ha confirmado públicamente el porcentaje ni el precio.
FSG confirma el interés, pero no un acuerdo con Bhatia
Bhatia, empresario británico de origen indio y yerno de Lakshmi Mittal, encabeza el consorcio interesado. La familia Mittal respaldaría la propuesta, según las fuentes consultadas por el Financial Times y The Wall Street Journal. El comunicado atribuido a FSG se limita a reconocer el interés en una participación minoritaria estratégica.
El posible inversor dejó su participación en Queens Park Rangers antes de conocerse las negociaciones. El club londinense anunció su salida y el Financial Times informó que las acciones fueron transferidas al accionista mayoritario Ruben Gnanalingam. El movimiento elimina un conflicto evidente de propiedad entre dos clubes ingleses, pero no equivale a una aprobación regulatoria ni demuestra que la compra esté próxima a cerrarse.
FSG sigue siendo el controlador único de la sociedad operativa de Liverpool, de acuerdo con la información corporativa del club. Además, no sería la primera vez que incorpora capital minoritario: Dynasty Equity completó una inversión de este tipo en 2023, sin que FSG abandonara el control. Este antecedente apunta a una estrategia de sumar socios financieros, no necesariamente a preparar una venta total.
Los 6.000 millones superan ampliamente el beneficio actual del club
La valoración debe compararse con las cuentas, no solo con la popularidad deportiva. Liverpool registró ingresos récord de 703 millones de libras en el ejercicio terminado el 31 de mayo de 2025, un aumento de 89 millones. El beneficio después de impuestos fue de 8 millones, mientras los costes administrativos alcanzaron 657 millones y los gastos de personal subieron a 428 millones.
Una valoración de 4.500 millones de libras —la equivalencia aproximada utilizada en los reportes sobre la negociación— representa cerca de 6,4 veces los ingresos anuales. El beneficio neto, en cambio, fue apenas alrededor de 1,1% de la facturación. Eso no significa que el precio carezca de fundamento, pero confirma que el comprador no estaría valorando únicamente las utilidades actuales.
En los clubes deportivos, el precio también incorpora la escasez de activos comparables, derechos audiovisuales, marca global, estadio, potencial comercial y capacidad para competir. Liverpool obtuvo 323 millones de libras de ingresos comerciales, 264 millones por medios y 116 millones por partidos durante el último ejercicio. Su alcance superó los 588 millones de espectadores acumulados y los 200 millones de seguidores en redes, según los datos publicados por el propio club.
La tensión está en que el crecimiento de ingresos no se convirtió en un margen amplio. Los costes aumentaron con fuerza y el resultado depende en parte del rendimiento deportivo, la participación en la Champions League y la capacidad para mantener contratos comerciales. Una valoración elevada exige que esas fuentes de ingresos sean recurrentes y que el club conserve disciplina financiera cuando aumenten salarios, fichajes e inversiones.

El destino del dinero será más importante que el porcentaje
Todavía no está claro si la operación consistiría en una venta secundaria de acciones pertenecientes a FSG, una ampliación de capital dentro de Liverpool o una combinación de ambas. La diferencia es importante: en una venta secundaria, el dinero podría ir al propietario; en una aportación primaria, entraría en la caja del club y podría utilizarse para reducir deuda, financiar infraestructura o respaldar el proyecto deportivo.
Tampoco se conocen los derechos que recibiría el nuevo socio. Una participación minoritaria puede limitarse a una inversión económica o incluir asiento en el consejo, vetos sobre determinadas decisiones y capacidad de influir en la estrategia. El porcentaje, la forma de pago, la financiación, los derechos políticos y las condiciones de salida determinarán si FSG conserva en la práctica el mismo control.
The Guardian también informó que el consorcio busca otros participantes y que Jeff Bezos ha mantenido conversaciones para incorporarse. La posible presencia del fundador de Amazon no ha sido confirmada por FSG y debe tratarse como una información atribuida al medio, no como parte definitiva de la operación.
El precedente de Dynasty muestra por qué el uso de los recursos importa. En 2023, FSG explicó que aquella inversión se destinaría principalmente a reducir deuda bancaria y cubrir gastos relacionados con Anfield, centros de entrenamiento y fichajes. No existe confirmación de que una eventual inversión de Bhatia vaya a tener el mismo destino.
Qué significa para un inversor mexicano
Liverpool se encuentra estructurado como una compañía privada británica y no tiene una acción cotizada que pueda comprarse directamente en la Bolsa Mexicana de Valores o mediante el Sistema Internacional de Cotizaciones. Tampoco existe una reacción bursátil pública ni un consenso de analistas comparable al de una empresa listada.
La conexión con ArcelorMittal también requiere precisión. La siderúrgica cotiza con el símbolo MT en Nueva York y otras bolsas, pero las fuentes describen la propuesta como una inversión de un consorcio respaldado por la familia Mittal, no como una adquisición corporativa de ArcelorMittal. En consecuencia, no hay base para atribuir por ahora el precio, la financiación o los riesgos de Liverpool al balance de la compañía siderúrgica.
Para el lector mexicano, la relevancia es principalmente financiera: muestra cuánto están dispuestos a pagar los grandes patrimonios por activos deportivos escasos y globales. Pero la cifra de 6.000 millones no revela por sí sola si la operación creará valor para Liverpool. Para responderlo todavía deben conocerse el capital que recibirá realmente el club, el coste de la financiación y la influencia que tendrá el nuevo socio.
FSG ha pasado de recibir aproximaciones a confirmar una negociación concreta. El riesgo abierto es que no existe acuerdo vinculante y siguen sin conocerse las condiciones económicas esenciales. Liverpool tendrá que demostrar que el socio fortalece su posición financiera sin generar fricciones de gobierno y que la valoración puede sostenerse con ingresos recurrentes, rentabilidad y caja, no únicamente con éxito deportivo.









