El BoE mantiene 3.75%, pero aumenta la preocupación por la inflación
El Comité de Política Monetaria decidió este 17 de septiembre mantener la Bank Rate en 3.75% por una votación de 6 a 3. Megan Greene, Catherine Mann y Huw Pill preferían un aumento inmediato de 25 puntos base, hasta 4%. La decisión de mantener estaba ampliamente prevista y, además, la división fue exactamente la misma que en julio.
Lo que sí cambió con claridad fue el contexto de inflación. El IPC británico subió a 3.1% anual en agosto, desde 2.9% en julio, todavía por encima de la meta de 2%. El Banco de Inglaterra calcula ahora que podría acercarse a 3.75% durante el cuarto trimestre de 2026 y superar ligeramente 4% a comienzos de 2027, principalmente por el encarecimiento de la energía.
El mensaje, por tanto, fue más incómodo para quienes esperaban que el siguiente movimiento de tasas pudiera ser a la baja. El propio comité considera que los riesgos para la inflación están más inclinados al alza, aunque todavía observa poca evidencia de que el choque energético se haya trasladado con fuerza a salarios y precios internos. Esa condición es importante: el BoE endureció el tono, pero no prometió una subida automática.
Para poner la decisión en perspectiva, FinanMercado ya había explicado la tensión entre las expectativas de tasas y la libra en su seguimiento del GBP/USD antes de la reunión del Banco de Inglaterra.
Por qué cayó la libra si el mensaje parecía restrictivo
La primera explicación está en la diferencia entre una señal restrictiva y una sorpresa restrictiva. Tres miembros votaron por subir tasas, pero ya habían hecho lo mismo en julio. El mercado recibió una advertencia más fuerte sobre inflación, pero no un cambio en la votación ni una subida efectiva de la tasa. Eso limita el impulso que normalmente podría recibir la libra.
Además, el GBP/USD no depende solo de Reino Unido. Un día antes, la Reserva Federal aumentó su rango de tasas en 25 puntos base, hasta 3.75%-4.00%. Es decir, mientras el Banco de Inglaterra decidió esperar, la Fed sí ejecutó un alza. Para un par como GBP/USD, esa diferencia importa porque las expectativas de tasas y los rendimientos relativos de ambos países compiten directamente por los flujos hacia cada divisa.
La libra llegó a tocar alrededor de 1.3335 dólares, su zona más baja en unas siete semanas, y terminó la sesión del jueves cerca de 1.3356. Reuters registró una caída aproximada de 0.1% poco después de la decisión, mientras los rendimientos de los gilts también retrocedían. Este viernes 18 de septiembre, GBP/USD recuperaba modestamente terreno y rondaba 1.336-1.337, por lo que la reacción inicial no se había revertido de forma significativa.
El nuevo plan de gilts también cambió la reacción del mercado
La otra pieza importante no estaba en la tasa, sino en los bonos. El Banco de Inglaterra estableció un plan plurianual para reducir a cero los £368,000 millones de gilts que seguirá considerando parte de su cartera de política monetaria. El ritmo medio de reducción será de unos £46,000 millones anuales hasta 2034, combinando vencimientos con ventas por £20,000 millones al año.
Hay un matiz relevante. De los £488,000 millones que mantenía la facilidad de compra de activos al 16 de septiembre, unos £222,000 millones con vencimiento anterior a 2035 se mantendrán hasta su vencimiento y otros £120,000 millones servirán indirectamente para respaldar la emisión de billetes. Para aproximadamente £146,000 millones de gilts con vencimientos entre 2035 y 2049, el Banco estudia un esquema para venderlos al Gobierno a precios de mercado mediante el Debt Management Office. Esa fórmula todavía debe concretarse, y las subastas actuales del APF quedarán pausadas mientras se define su implementación.
El mercado recibió esa parte con una caída de los rendimientos británicos: el bono a 10 años perdió alrededor de siete puntos base y la deuda de mayor plazo registró movimientos todavía mayores. Para la libra, ahí aparece una aparente contradicción: el BoE sonó más preocupado por la inflación, pero al mismo tiempo presentó un esquema de reducción de balance que redujo la presión inmediata sobre el mercado de deuda.
Qué significa para GBP/USD y GBP/MXN desde México
Para el trader mexicano, la lectura más útil es separar las monedas. El viernes, GBP/MXN rondaba 22.92-22.94 pesos por libra, después de caer alrededor de 0.64% el jueves. Ese descenso fue mayor que el registrado por GBP/USD durante la sesión, una señal de que el cruce contra el peso también estaba recogiendo el comportamiento propio de la moneda mexicana y no solo la decisión del BoE.
Esto importa porque una eventual subida de tasas británicas no implica automáticamente una libra más fuerte frente al peso. En GBP/MXN intervienen también Banxico, el comportamiento del USD/MXN, el apetito global por riesgo y los flujos hacia monedas emergentes. En GBP/USD, en cambio, la comparación inmediata pasa más por las expectativas entre el Banco de Inglaterra y la Fed.
Para quien opera estos movimientos mediante Forex o CFDs, tampoco conviene quedarse solo con la dirección del precio. Una decisión de banco central puede ampliar spreads, generar slippage y hacer más agresivo el efecto del apalancamiento. FinanMercado mantiene una comparativa de brókers de Forex para México y una revisión específica sobre spreads y costes de operación. También es útil recordar el riesgo de interpretar el primer movimiento tras una decisión de tasas como una señal definitiva.
El siguiente punto de control será el dato de inflación británica del 21 de octubre, seguido por la decisión del Banco de Inglaterra del 5 de noviembre. La clave estará en comprobar si la presión energética empieza a trasladarse a salarios y precios internos. Hasta entonces, la caída de la libra recuerda algo básico en Forex: un banco central puede sonar duro y, aun así, la divisa caer si esa dureza ya estaba descontada o si otras partes del anuncio pesan más.








