La IEA ve un mercado de diésel más apretado que el crudo
El informe de septiembre de la Agencia Internacional de Energía (IEA), publicado el 11 de septiembre, deja una diferencia que conviene mirar con cuidado. Mientras los futuros de Brent rondaban los 105 dólares por barril al momento de elaborar el reporte, los precios del diésel y gasóleo en Estados Unidos habían superado los 200 dólares por barril a principios de septiembre. La IEA calcula que estos destilados representan cerca del 30% de la demanda mundial de petróleo.
No se trata únicamente de un crudo más caro. Las exportaciones netas de diésel y gasóleo desde los países del Golfo promediaron apenas 390,000 barriles diarios en agosto, poco más de una cuarta parte de los niveles previos al conflicto. Si se suman las disrupciones de Rusia, las exportaciones netas de ambas regiones quedaron 1.6 millones de barriles diarios por debajo de febrero. Al mismo tiempo, las refinerías mundiales procesaron 81.4 millones de barriles diarios en agosto, 4.2 millones menos que un año antes.
La referencia estadounidense confirma esa tensión. La EIA situó el ULSD —diésel de ultra bajo azufre— spot de Nueva York en 4.85 dólares por galón el 9 de septiembre, equivalente a unos 204 dólares por barril al convertir 42 galones. La diferencia es importante: el precio de un producto refinado puede despegarse del WTI o del Brent cuando faltan capacidad de refinación, inventarios o flujos comerciales.
Además, los inventarios globales observados de petróleo cayeron otros 95 millones de barriles en agosto y acumularon una reducción de 507 millones desde febrero. Todo esto ocurre aunque la IEA ahora espere que la demanda mundial de petróleo disminuya 2.5 millones de barriles diarios en 2026. Una demanda más débil no garantiza un diésel barato si el problema está en fabricar y mover suficientes productos refinados.
Para profundizar en por qué el crudo, las refinerías y los destilados pueden enviar señales distintas, FinanMercado ya explicó esa diferencia en su análisis sobre petróleo, inventarios y refinerías en México.
México importa parte de esa presión desde Estados Unidos
Aquí aparece el puente mexicano. Los últimos datos mensuales disponibles de la EIA muestran que Estados Unidos exportó a México 8.654 millones de barriles de combustibles destilados en junio de 2026. De ese volumen, 8.49 millones correspondieron a destilados con 15 partes por millón de azufre o menos, la categoría de muy bajo contenido de azufre en la que se encuadra el ULSD. Eso equivale a unos 283,000 barriles diarios durante el mes.
El dato no representa todas las importaciones mexicanas de diésel ni permite afirmar que cada barril termine directamente en el autotransporte. Sí muestra una exposición relevante al mercado estadounidense de refinados. Si ese mercado se aprieta, el costo de importar combustible puede aumentar aunque el WTI no replique toda la subida del ULSD.
El tipo de cambio añade otro filtro. Los combustibles importados se negocian en dólares, por lo que un peso más fuerte puede amortiguar parte del encarecimiento internacional y un peso más débil puede amplificarlo. El traslado al consumidor tampoco es automático: intervienen inventarios, márgenes, logística, impuestos y las medidas de estabilización aplicadas en México.
Recuadro | Cómo puede transmitirse el shock del diésel hacia México
| Eslabón | Posible transmisión |
|---|---|
| Mercado global | Menos exportaciones de refinados y menor capacidad disponible elevan el precio del diésel |
| Importaciones | México recibe volúmenes importantes de destilados desde Estados Unidos |
| Transporte | Un combustible más caro puede elevar costos de carga, pasajeros y logística |
| Precios | Parte del incremento puede trasladarse a mercancías y servicios, aunque no de inmediato |
| Mercados | Más presión de costos puede cambiar expectativas de inflación, Banxico y sensibilidad del USD/MXN |
La transmisión no es mecánica. Para revisar cómo la energía entra en la inflación mexicana y por qué el precio internacional no pasa directamente al INPC, puede ampliarse con esta lectura de FinanMercado sobre energía, gasolina, gas e inflación en México.

El IEPS está amortiguando el golpe, pero no elimina el riesgo
México ya tiene un amortiguador fiscal activo. Para el periodo del 12 al 18 de septiembre de 2026, Hacienda fijó un estímulo del 100% a la cuota de IEPS del diésel. El apoyo asciende a 7.3634 pesos por litro, con una cuota disminuida de 0.0000 pesos, además de un estímulo complementario de 0.1501 pesos por litro. Es una medida vigente para esa semana, no una eliminación permanente del impuesto.
Por ahora, el precio en estaciones muestra ese colchón. Profeco informó el 7 de septiembre que el promedio nacional del diésel alcanzó 27.00 pesos por litro, en línea con la estrategia acordada entre Gobierno y sector gasolinero para mantener el combustible alrededor de ese nivel.
Eso explica por qué una subida fuerte del ULSD estadounidense no aparece necesariamente con la misma intensidad en la bomba mexicana. Pero tampoco significa que el riesgo desaparezca. Si la escasez internacional de refinados se prolonga, la presión puede desplazarse hacia el costo fiscal de los estímulos, los márgenes de distribución o los costos logísticos que enfrentan las empresas.
Banxico y USD/MXN: el mercado debe mirar más que el precio en la gasolinera
La inflación general de México se ubicó en 3.26% anual en agosto, mientras la subyacente fue de 3.88%, según INEGI. Banxico, por su parte, mantuvo su tasa objetivo en 6.50% en la decisión del 6 de agosto. Un episodio puntual de diésel caro no determina por sí solo la política monetaria, pero una presión prolongada sobre transporte y logística puede importar si termina filtrándose hacia mercancías, servicios o expectativas.
Para quien sigue mercados desde México, hay que separar tres precios: el crudo, el producto refinado y el dólar/peso. Que el WTI o el Brent cedan no garantiza que el diésel haga lo mismo. Y aun cuando el ULSD siga alto, el efecto en pesos dependerá también del USD/MXN y de las medidas fiscales locales. Para ampliar esa parte, conviene revisar la guía de FinanMercado sobre cómo leer el USD/MXN alrededor de decisiones de tasas.
El siguiente termómetro no está únicamente en el precio del barril. Conviene vigilar los inventarios estadounidenses de destilados, el funcionamiento de las refinerías, las exportaciones de diésel desde el Golfo y Rusia, los flujos de Estados Unidos hacia México, el estímulo semanal al IEPS y los próximos datos de inflación.
La clave para México es cuánto tiempo permanece caro el diésel y cuánto de ese costo consigue absorber el tipo de cambio, el IEPS y la estrategia de estabilización antes de llegar al transporte y a los precios. Esa cadena puede terminar siendo más relevante para inflación y Banxico que un movimiento aislado del WTI.









