El LNG asiático vuelve a precios de 2022, pero Henry Hub cuenta otra historia
El mercado asiático de gas natural licuado volvió a niveles que no se veían desde diciembre de 2022. Reuters estimó el precio medio de los cargamentos con entrega en octubre al noreste de Asia en 26 dólares por millón de BTU, frente a 25.70 dólares una semana antes. La escalada en Medio Oriente, los elevados precios europeos y las compras previas al invierno han aumentado la competencia por un suministro disponible más limitado.
La referencia Platts JKM, utilizada para seguir el LNG entregado en el noreste asiático, ya había alcanzado 25.908 dólares por MMBtu el 2 de septiembre, su máximo desde el 30 de diciembre de 2022. Conviene hacer una distinción: esa evaluación de Platts y el promedio semanal citado por Reuters no son exactamente la misma medición, aunque ambas reflejan el mismo cambio de fondo en el mercado internacional.
Eso no significa que el gas que consume México esté cotizando cerca de 26 dólares. El Henry Hub estadounidense se situó en 2.81 dólares por MMBtu el 9 de septiembre, según el último dato diario publicado por la EIA antes de esta nota. JKM y Henry Hub pertenecen a mercados distintos: al primero hay que añadirle toda la cadena de licuefacción, transporte marítimo y regasificación. Para México, Henry Hub y las referencias regionales de Estados Unidos son mucho más relevantes que el JKM por sí solo.
México no compra el JKM: el puente pasa por el gas de Estados Unidos
La conexión mexicana está en los ductos. Estados Unidos exportó a México unos 228.7 mil millones de pies cúbicos de gas natural por gasoducto durante junio, equivalentes a alrededor de 7.6 mil millones de pies cúbicos diarios. Esa dependencia convierte al balance estadounidense —producción, inventarios, consumo y exportaciones de LNG— en una variable mucho más importante para México que el precio asiático aislado.
Aquí aparece el riesgo indirecto. La EIA calcula que las exportaciones estadounidenses de LNG promediarán 17.4 mil millones de pies cúbicos diarios en 2026, frente a 15.1 en 2025. Si Asia y Europa pagan más por cargamentos y las terminales estadounidenses trabajan con una utilización elevada, la demanda de gas para licuefacción puede dar más soporte a Henry Hub y a algunos hubs cercanos al Golfo. Al mismo tiempo, la propia EIA proyecta una producción seca de Estados Unidos de 111.7 mil millones de pies cúbicos diarios este año, lo que amplía la oferta disponible.
Ese segundo dato importa mucho. Un JKM disparado no se traduce automáticamente en gas caro para México. La EIA espera que los inventarios estadounidenses terminen octubre cerca de 3,969 mil millones de pies cúbicos, alrededor de 5% por encima del promedio de los cinco años anteriores. Mientras producción y almacenamiento mantengan ese colchón, Estados Unidos tiene más capacidad para abastecer simultáneamente su mercado interno, México y sus plantas de LNG.

CFE, contratos y dólar: dónde sí podría aparecer la presión
La exposición de México tampoco depende únicamente del precio diario. CFE opera con contratos, coberturas y referencias regionales que pueden amortiguar o retrasar movimientos del mercado. Un informe oficial señala que CFE International cubrió 99.7% de la demanda de gas de CFEnergía durante el primer semestre de 2025, con 691,866 millones de pies cúbicos suministrados. Es un dato útil para dimensionar la operación, aunque no debe presentarse como la demanda vigente de 2026.
CFE también informó que su estrategia de coberturas para 2026 y 2027 tenía como objetivo cubrir entre 50% y 60% del consumo anual de gas natural. En documentación previa aparecen referencias a NYMEX, riesgo de base y al índice diario de Houston Ship Channel. Eso confirma que el costo relevante para la empresa puede depender de varias piezas, pero no permite asumir que todos los contratos actuales tengan la misma fórmula ni conocer, con información pública revisada, qué porcentaje está efectivamente cubierto en septiembre de 2026.
Para el lector mexicano hay además otra variable: el USD/MXN. El gas importado está denominado en dólares, por lo que una depreciación del peso puede añadir presión en moneda nacional y un peso más fuerte puede amortiguarla. Tampoco existe una transmisión automática hacia la tarifa eléctrica o la inflación: contratos, coberturas, regulación y mezcla de generación importan antes de llegar al recibo final.
Para quienes siguen gas natural desde una plataforma de trading, también conviene distinguir mercados. Un futuro o CFD referenciado a Henry Hub no es una posición sobre JKM ni replica necesariamente el costo del gas de CFE. La volatilidad puede ser elevada y el apalancamiento amplifica tanto ganancias como pérdidas. La guía sobre cómo funcionan los CFD en México ayuda a entender esa diferencia, mientras que la comparativa de plataformas para operar materias primas permite revisar instrumentos y riesgos sin confundir el derivado con el mercado físico.
La clave para México no está, por tanto, en seguir el JKM como si fuera la factura nacional. Lo importante es comprobar si la tensión internacional termina cruzando hacia Henry Hub y los hubs del Golfo de Estados Unidos, al mismo tiempo que aumenta el gas destinado a LNG y disminuye el colchón de inventarios. Mientras la producción estadounidense siga fuerte, el salto asiático es una alerta de mercado, no una subida automática del costo mexicano.









