El récord de importaciones confirma la dependencia de México
La EIA reportó que Estados Unidos envió por gasoducto a México 239,019 millones de pies cúbicos de gas natural en agosto. Eso equivale a unos 7.71 mil millones de pies cúbicos diarios y es el mayor volumen mensual de la serie histórica de la agencia, disponible desde 1973. El dato fue publicado el 30 de octubre.
La dependencia mexicana explica por qué el récord importa más allá de la estadística. En abril, el Gobierno federal situó el consumo nacional cerca de 9 mil millones de pies cúbicos diarios: alrededor de 2.3 mil millones producidos por Pemex y 6.8 mil millones importados. Según esa misma fuente, cerca de 75% del gas consumido en México proviene de Estados Unidos.
El Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos de la Secretaría de Energía reconoce que el crecimiento de las importaciones ha elevado la dependencia externa y ha creado retos de seguridad energética y costos. También señala que la demanda de gas seco ha crecido por su peso en generación eléctrica e industria. En otras palabras, el gas estadounidense ya no es un dato periférico: forma parte del funcionamiento cotidiano de la economía mexicana.
El invierno cambia la lectura, pero Estados Unidos llega con colchón
El invierno vuelve sensible esta relación porque aumenta la demanda de calefacción en Estados Unidos. Si una ola de frío acelera los retiros de almacenamiento o afecta la producción, México queda expuesto a un mercado que también abastece generación eléctrica, industria y exportaciones de gas natural licuado.
El punto de partida, sin embargo, no apunta por sí solo a una escasez. La EIA estimó 3,801 mil millones de pies cúbicos de gas en almacenamiento estadounidense al 30 de octubre. Ese nivel estaba 1.4% por encima del promedio de cinco años, aunque 2.8% por debajo del registro de un año antes. Es un colchón razonable para comenzar la temporada de retiros, no una garantía frente a un invierno extremo.
La producción también da margen. En agosto, la producción seca de Estados Unidos alcanzó 115.84 mil millones de pies cúbicos diarios, 6.6% más que un año antes y el mayor promedio mensual de la serie de la EIA desde 1973. Para México, esta combinación importa: una dependencia alta es menos problemática cuando el proveedor mantiene producción récord e inventarios suficientes, pero puede volverse más costosa si clima, infraestructura y demanda externa se tensan al mismo tiempo.
El costo en México no depende solo de Henry Hub
La Secretaría de Energía señala que el precio del gas seco en México está fuertemente vinculado a las referencias de Estados Unidos y utiliza Henry Hub junto con el Índice de Referencia Nacional de Precios de Gas Natural al Mayoreo para seguir esa relación. Henry Hub sirve como referencia, pero no es el precio final que paga un consumidor mexicano.
Entre la referencia estadounidense y el costo entregado pueden intervenir diferencias regionales de precio, transporte, capacidad de gasoductos, contratos y coberturas. El tipo de cambio también puede entrar en la ecuación cuando las compras o contratos están denominados en dólares: un movimiento del USD/MXN puede cambiar el costo en pesos aun con un Henry Hub relativamente estable. La magnitud depende del contrato concreto, por lo que no hay una traslación automática.
Para quienes siguen el gas natural como activo de mercado, conviene separar la molécula física del instrumento financiero. Un futuro de Henry Hub o un CFD puede reaccionar a clima e inventarios, pero no reproduce exactamente el costo del gas entregado en México. Para comparar el acceso a este mercado existen guías de brokers para operar materias primas y de brokers para operar con CFDs, siempre revisando spread, margen, swaps y riesgo de apalancamiento antes de interpretar un precio como equivalente al mercado físico.
Inventarios, producción y flujo fronterizo: las tres referencias del invierno
La vulnerabilidad no está solo en el precio. El 7 de octubre, el director general de Cenagas explicó que México no dispone de un almacenamiento de gas que pueda sustituir ampliamente los flujos de importación y que, mediante el gas contenido en los ductos y coordinación operativa, el sistema podría sostener hasta tres días ante un corte. Esa referencia no equivale a una reserva estratégica nacional de tres días. La Secretaría de Energía mantiene en planeación infraestructura para crear inventarios estratégicos y operativos de gas.
Para el mercado mexicano, eso vuelve especialmente importantes tres datos: el reporte semanal de inventarios de la EIA, la producción estadounidense y el volumen que cruza por gasoducto hacia México. El clima puede alterar los tres. También conviene seguir la demanda estadounidense de GNL, porque añade competencia por el suministro, y el USD/MXN cuando el objetivo es medir el costo en pesos.
El récord de agosto no es una señal de que México vaya a enfrentar escasez ni de que el gas vaya a subir. Sí confirma una dependencia estructural que el invierno vuelve más visible. Si producción e inventarios se mantienen firmes, el sistema llega con amortiguadores; si frío, fallas operativas y mayor demanda coinciden, el riesgo para costos y suministro aumenta. Esa es la lectura que conviene vigilar.








