La gestora ve a la región mejor posicionada que otros mercados emergentes por la estabilidad de la inflación y la mayor credibilidad de sus bancos centrales. Diego Mora, responsable de BlackRock para Colombia, Perú y Centroamérica, dijo a Bloomberg Línea que el marco para la segunda mitad del año es “favorable para América Latina”, aunque pidió no ignorar los riesgos fiscales y políticos.
La tesis coincide con una parte del panorama global de BlackRock. En su perspectiva de mitad de 2026, la firma identifica oportunidades ligadas a la infraestructura que exige la inteligencia artificial —energía, memoria, chips y centros de datos— y vuelve a encontrar valor en instrumentos de deuda de corto y mediano plazo. Esa combinación favorece a países con recursos naturales, tasas reales elevadas y capacidad para atraer capital privado.
La región mejora, pero el mercado no se mueve como un solo bloque
La fotografía bursátil obliga a matizar el optimismo. El iShares Latin America 40 ETF, una referencia de las mayores acciones regionales, acumulaba un rendimiento de 15.26% en 2026 al 14 de julio. Sin embargo, el iShares Core MSCI Emerging Markets ETF avanzaba 19.06% en el mismo periodo, de modo que Latinoamérica no estaba superando automáticamente al conjunto emergente. El mejor panorama descrito por BlackRock es una perspectiva, no una confirmación de liderazgo bursátil.
Tampoco existe una exposición latinoamericana uniforme. En ese ETF regional, Brasil representaba 55.58% y México 26.11% del portafolio. Por sectores, las financieras pesaban 36.92%, materiales 21.33% y energía 11.27%. En otras palabras, casi cualquier lectura sobre “América Latina” está muy condicionada por los bancos brasileños, las materias primas y un grupo relativamente concentrado de grandes emisoras.
Ese detalle importa para quienes acceden desde México mediante fondos cotizados. Un ETF regional puede simplificar la exposición, pero no elimina el riesgo de concentración por país, sector o divisa. Antes de elegir una vía de acceso conviene entender las diferencias entre vehículos y revisar costos, liquidez y regulación; esta guía sobre brokers para invertir en ETFs sirve como punto de partida comparativo, no como recomendación.
Inflación, tasas e infraestructura sostienen la tesis de BlackRock
La credibilidad monetaria no es solo un argumento de la gestora. El Fondo Monetario Internacional concluyó en mayo que las expectativas de inflación de largo plazo en varias economías latinoamericanas resistieron mejor los choques recientes gracias a los regímenes de metas de inflación, la mayor independencia de los bancos centrales y los límites institucionales. Ese anclaje reduce el riesgo de que cada perturbación externa se convierta en una espiral de precios, aunque no significa que la inflación ya esté resuelta.
Las tasas todavía altas de Brasil y Colombia pueden elevar el atractivo de la renta fija local, pero también reflejan riesgos. Un rendimiento elevado ofrece más ingreso al tenedor del bono; al mismo tiempo, puede incorporar inflación persistente, presión fiscal o una prima adicional por incertidumbre. Por eso BlackRock insiste en que la disciplina presupuestaria es el puente entre un rendimiento atractivo y una inversión sostenible.
La infraestructura completa el argumento. Brasil aparece ligado a agroindustria, energía y proyectos físicos; Chile y Perú, a cobre y minería; Colombia, a asociaciones público-privadas; y México, a nearshoring, centros de datos y cadenas productivas. Pero el crecimiento regional sigue siendo modesto: el Banco Mundial proyecta 2.1% para América Latina y el Caribe en 2026, mientras que la Cepal estima 2.2%. Un mercado puede ofrecer valoraciones o ingresos atractivos aunque la economía crezca poco; confundir ambas cosas llevaría a una conclusión demasiado simple.

México tiene una ventaja monetaria y un riesgo comercial inmediato
Para México, la parte favorable se apoya en una inflación que cedió y una política monetaria todavía restrictiva. Banxico mantuvo la tasa de referencia en 6.50% el 25 de junio. Además, la inflación general bajó de 4.45% en abril a 3.55% en la primera quincena de junio, aunque la subyacente permaneció en 4.12% y el balance de riesgos siguió sesgado al alza. Esa combinación respalda la idea de mayor estabilidad, pero limita una lectura complaciente.
El riesgo más inmediato está en el T-MEC. Estados Unidos no aceptó renovar el acuerdo en su forma actual durante la revisión conjunta del 1 de julio; el tratado sigue vigente y las conversaciones bilaterales continuarán la semana del 20 de julio. México, por su parte, destacó que el acuerdo permanece al menos diez años más y entrará en revisiones anuales mientras no exista una extensión consensuada. Para el mercado, la diferencia no es semántica: prolonga la incertidumbre sobre reglas de origen, acero, aluminio, agricultura y seguridad económica.
Esa negociación puede influir en las empresas exportadoras, los parques industriales, la infraestructura logística y la percepción sobre el nearshoring. Quienes busquen intermediarios para acceder a acciones o ETFs desde México también deben separar la tesis regional de la seguridad operativa; la comparación de brokers regulados en México ayuda a revisar ese segundo plano sin convertirlo en una apuesta sobre el mercado.
La visión de BlackRock mejora el caso relativo de América Latina, pero no convierte a la región en una inversión homogénea ni elimina sus riesgos. La señal decisiva para México será si la estabilidad monetaria logra convivir con certidumbre comercial; para el resto de la región, el examen seguirá pasando por las cuentas fiscales, las transiciones políticas y la capacidad de ejecutar infraestructura.








