La FAO pone el foco en una oferta concentrada
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura publicó el 14 de julio un informe sobre la vulnerabilidad estructural de estos tres mercados. Su principal conclusión es clara: los shocks de oferta y demanda explican más de 90% de los movimientos reales de precios observados a corto plazo.
El problema está en la concentración. Brasil y Vietnam representan cerca de la mitad de la producción mundial de café, mientras Costa de Marfil y Ghana aportan más de dos terceras partes del cacao. En el té, China concentra más de la mitad de la producción. Una sequía, una enfermedad de los cultivos o un problema logístico en pocos países puede mover rápidamente las referencias internacionales.
La FAO señala que el clima sigue siendo el detonante principal, pero no el único. También pesan las enfermedades, los costos de mano de obra e insumos, las tensiones geopolíticas y los retrasos marítimos. El café alcanzó máximos históricos a comienzos de 2025 tras pérdidas de producción relacionadas con el clima en Vietnam e Indonesia, mientras el cacao había escalado con fuerza en 2023 y 2024 por menores cosechas en África occidental.
Café y cacao siguen mostrando una volatilidad elevada
Al corte intradía de las 7:49 ET del 28 de julio, el futuro de Coffee C para septiembre de 2026 cotizaba en 345 centavos de dólar por libra, equivalente a 3.45 dólares, con un avance diario de 6.30%. Su rango de la jornada se situaba entre 328 y 346.65 centavos.
En el cacao, el contrato estadounidense con vencimiento en septiembre se negociaba alrededor de 5,197 dólares por tonelada, con una subida intradía de 1.90%. El contrato había recorrido durante la sesión un rango de 5,088 a 5,233 dólares.
Estas cifras corresponden a futuros negociados en ICE y no al precio que paga directamente una cafetería, una chocolatera o un consumidor mexicano. Coffee C es la referencia mundial del café arábica y el contrato estadounidense de cacao funciona como uno de los principales referentes de su mercado físico. El precio final incorpora además procesamiento, transporte, empaque, salarios, energía, contratos de cobertura y márgenes comerciales.

Por qué el golpe no llega completo al café y al chocolate
La presión de las materias primas no se transmite de forma inmediata ni en la misma proporción. La propia FAO reconoce que el café verde, el cacao y el té representan solamente una parte del costo final. Por eso, una subida de los futuros no implica que el café soluble, una bebida preparada o una barra de chocolate aumenten en idéntico porcentaje.
Sin embargo, el ajuste tampoco desaparece. Los fabricantes pueden absorber temporalmente parte del encarecimiento, utilizar coberturas contratadas meses antes, reducir promociones, cambiar presentaciones o trasladar el costo gradualmente. Además, cuando baja la materia prima, esa disminución suele llegar de manera más parcial al consumidor, un comportamiento que la FAO identifica expresamente en el chocolate.
El té presenta una dinámica algo distinta. El informe recuerda que su aumento durante la pandemia estuvo más relacionado con una mayor demanda doméstica y con la percepción de beneficios para la salud. Esto refuerza la idea de que las llamadas soft commodities no responden todas al mismo catalizador ni deben tratarse como un bloque homogéneo.
Qué peso pueden tener en la inflación mexicana
La inflación general de México se ubicó en 3.10% anual durante la primera quincena de julio de 2026, mientras la subyacente —la que refleja presiones más persistentes— permaneció en 3.95%. Dentro de esta última, los alimentos procesados, bebidas y tabaco registraron una inflación anual de 4.89% y aportaron 0.854 puntos porcentuales al INPC anual.
El boletín principal del INEGI no separa en esa tabla la incidencia individual del café, el chocolate o el té. Por ello, no sería correcto atribuirles una parte concreta de los 3.10 puntos de inflación general sin consultar los ponderadores detallados y las series de cada genérico. Lo confirmado es que su efecto directo se encuentra dentro de un grupo más amplio de alimentos procesados cuyo ritmo de precios todavía supera al índice general.
La lectura para México pasa también por el USD/MXN. Los futuros internacionales se cotizan en dólares y buena parte del comercio utiliza esa divisa. Un peso débil puede amplificar el costo de las importaciones o de insumos vinculados al mercado global; un peso fuerte puede amortiguarlo. Esto no significa que el tipo de cambio determine por sí solo el precio en tiendas, pero sí que forma parte de la transmisión junto con transporte, energía, inventarios y estrategias comerciales.

Qué deben vigilar ahora los traders en México
Para quienes siguen estas materias primas, el primer punto será el clima y el avance de las cosechas en Brasil y Vietnam para el café, así como en Costa de Marfil y Ghana para el cacao. También importarán los reportes sobre enfermedades, exportaciones, inventarios certificados y posibles interrupciones logísticas.
El segundo indicador será la persistencia. Una sesión con alzas fuertes puede responder a coberturas, menor liquidez o cambios rápidos en las expectativas. El mercado necesita comprobar si el movimiento se mantiene en futuros posteriores y si termina trasladándose a precios de productores, fabricantes y consumidores.
Operar estos activos tampoco equivale a comprar café o cacao físico. Los futuros tienen vencimientos y especificaciones propias; los CFD ofrecidos por algunos intermediarios son derivados que replican una referencia y pueden añadir spread, margen, financiamiento nocturno y apalancamiento. La volatilidad no debe confundirse con una oportunidad automática.
La advertencia de la FAO no implica que café y chocolate vayan a disparar por sí solos la inflación mexicana. El riesgo está en la acumulación: cosechas frágiles, oferta concentrada, logística cara y un tipo de cambio desfavorable pueden mantener presión sobre determinados alimentos incluso cuando el INPC general luce moderado. El dato clave será comprobar si esa tensión internacional empieza a reflejarse de manera sostenida en los genéricos publicados por el INEGI.









