La Fed subió tasas con una fotografía laboral distinta
El FOMC elevó el 16 de septiembre el rango objetivo de los fondos federales en 25 puntos base, hasta 3.75%-4.00%. La decisión fue aprobada por 12 votos contra cero y marcó la primera subida de tasas desde 2023. El movimiento, además, estaba ampliamente anticipado: una encuesta de Reuters mostraba que 86 de 101 economistas esperaban precisamente un incremento de un cuarto de punto.
La explicación oficial de ese día combinó dos ideas. La Fed describió una actividad económica todavía sólida, con gasto interno resistente, productividad fuerte e inversión robusta, y señaló que las ganancias de empleo habían seguido el ritmo de la fuerza laboral. Al mismo tiempo, sostuvo que la inflación seguía elevada y justificó el ajuste como una forma de acelerar el regreso hacia su objetivo de 2%.
Las proyecciones publicadas junto con la decisión también mantenían una inclinación restrictiva. La mediana situó la tasa de fondos federales en 4.1% al cierre de 2026 y 16 de 18 participantes contemplaban al menos otro aumento de 25 puntos base antes de terminar el año. Eso era una fotografía de septiembre, no un compromiso del banco central.
El dato de empleo que las minutas todavía no podían incorporar
Cuando el FOMC se reunió, el último informe laboral disponible era el de agosto: entonces se reportaban 162,000 nuevas nóminas no agrícolas y una tasa de desempleo de 4.1%. Esa información encajaba razonablemente con la descripción de un mercado laboral que seguía acompañando el crecimiento de la fuerza de trabajo.
El panorama cambió el 2 de octubre. Estados Unidos reportó apenas 29,000 nuevos empleos no agrícolas en septiembre, frente a una previsión de 90,000 en la encuesta de Reuters. El desempleo subió a 4.2% y la participación laboral avanzó a 61.8%. Además, agosto fue revisado a 133,000 puestos y julio a una pérdida de 10,000; entre ambos meses, las revisiones restaron 60,000 empleos frente a lo publicado anteriormente.
El dato debe leerse con contexto. Economistas consultados por Reuters señalaron que el calendario del festivo de Labor Day pudo afectar los ajustes estacionales y que no se observaba un aumento amplio de los despidos. Por eso, un mes débil no basta para hablar de un deterioro abrupto, pero sí cambia la información con la que el mercado evalúa la próxima decisión de la Fed. Esa es la distancia que conviene mantener entre las minutas y el escenario actual.
Por qué el contraste importa para el peso y para Banxico
La reacción inmediata al reporte laboral fue coherente con una menor expectativa de otra subida de tasas en octubre: el dólar retrocedió y las apuestas por un incremento cercano de la Fed disminuyeron. El peso mexicano también se apreció ese viernes. Al cierre del martes 6 de octubre, el tipo de cambio de cierre de jornada de Banxico se ubicó en 17.9725 pesos por dólar.
Aun así, sería un error atribuir todo el movimiento del USD/MXN a las nóminas. El cruce también responde al dólar global, los rendimientos estadounidenses, el apetito por riesgo y el diferencial de tasas entre ambos países. Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, mientras la Fed tiene un rango de 3.75%-4.00%, por lo que los cambios en las expectativas estadounidenses pueden modificar uno de los factores que influyen sobre el peso.
La propia Junta de Gobierno dejó un matiz importante el 24 de septiembre. Banxico mantuvo la tasa en 6.50% por unanimidad y señaló que México y Estados Unidos atraviesan etapas distintas del ciclo, por lo que la política monetaria mexicana no tendría que reaccionar de manera mecánica a los ajustes de la Fed. Para hogares y empresas, esto significa que un cambio en las expectativas estadounidenses puede trasladarse al tipo de cambio y las condiciones financieras, pero no determina por sí solo el siguiente paso de Banxico ni el costo inmediato del crédito en México.
Qué deben aclarar las minutas y qué viene después
La Fed tiene programada la publicación de las minutas a las 2:00 de la tarde de Nueva York, equivalentes a las 12:00 horas de la Ciudad de México. El foco estará en los argumentos que llevaron al alza de septiembre, cuánto peso tuvo la inflación frente al empleo y si el voto unánime ocultaba diferencias sobre la necesidad o el momento de futuras subidas.
Ese detalle será útil para reconstruir la decisión, pero tendrá que compararse con información que apareció después. El siguiente reporte de inflación al consumidor de Estados Unidos está programado para el 14 de octubre y la próxima reunión del FOMC será el 27 y 28 de octubre. En México, Banxico publicará el 8 de octubre las minutas de su reunión de septiembre y su siguiente decisión de tasas está prevista para el 5 de noviembre.
La clave está en no leer un documento retrospectivo como una promesa sobre la próxima reunión. Las minutas pueden explicar por qué la Fed subió tasas con la información disponible el 16 de septiembre; el reporte de empleo publicado después obliga a revisar esa lectura. Para México, la señal más útil será cómo cambian las expectativas de tasas y el USD/MXN una vez conocido el texto completo.








