CETES después del salto del dólar: qué puede revelar la subasta sobre las tasas

La próxima subasta de CETES llega con una referencia distinta a la del martes pasado: el peso cerró el viernes cerca de 18.41 por dólar y el mercado secundario ajustó con fuerza el tramo más corto de la curva. Para el ahorrador, la clave será observar si ese movimiento llega a las tasas de colocación.

La curva de CETES enfrenta otra prueba tras el debilitamiento del peso frente al dólar.
La curva de CETES enfrenta otra prueba tras el debilitamiento del peso frente al dólar.

La referencia del 6 de octubre dejó una curva que no se movió en bloque

En la subasta del 6 de octubre, con colocación el día 8, los CETES se asignaron a 6.09% a 28 días, 6.78% a 91 días, 6.91% a 175 días y 7.98% a 721 días. Frente a la colocación anterior del mismo tenor estándar, el plazo de 28 días subió 8 puntos base y el de 91 días, 5; el nodo de alrededor de seis meses bajó 10 puntos base y el de dos años cedió 3 puntos base frente a su colocación del 24 de septiembre. Los días efectivos al vencimiento no son idénticos entre todas las comparaciones, un detalle que importa al interpretar los cambios.

La fotografía deja una primera señal: la curva no responde como una sola pieza. La diferencia entre el CETE de 721 días y el de 28 días quedó en 1.89 puntos porcentuales, una pendiente positiva en la que el plazo largo ofrecía mayor rendimiento nominal. Pero no conviene completar esa misma curva con el 7.44% del CETE de un año: ese instrumento, con 349 días por vencer, fue colocado el 1 de octubre y no formó parte de la subasta del día 6.

Después llegó un cambio más visible en el mercado secundario. En el vector de precios “on the run” de Banco de México, que no es la subasta primaria, el rendimiento del nodo más corto pasó de alrededor de 6.09% el jueves 8 a 6.48% el viernes 9. En contraste, los rendimientos de los nodos de 91 días, seis meses, alrededor de un año y dos años bajaron ligeramente. La brecha entre el extremo cercano a dos años y el ultracorto se redujo de aproximadamente 1.80 a 1.36 puntos porcentuales.

El dólar añadió presión, pero no dicta por sí solo las tasas de CETES

El registro de cierre de Banco de México pasó de 17.9837 pesos por dólar el 7 de octubre a 18.2025 el día 8 y a 18.4111 el viernes 9. El debilitamiento del peso coincidió con la publicación de las minutas de Banxico y con una mayor atención del mercado al diferencial de tasas entre México y Estados Unidos. La tasa objetivo mexicana permanece en 6.50%, mientras que la Reserva Federal elevó en septiembre su rango a 3.75%-4.00%.

Ese diferencial forma parte del atractivo relativo de los instrumentos denominados en pesos. Si aumenta la percepción de que las tasas mexicanas podrían bajar mientras las estadounidenses permanecen relativamente altas, los inversionistas pueden exigir una compensación diferente. Pero el canal no es automático: en los CETES también influyen las expectativas de inflación, la liquidez, la oferta de deuda, la demanda en cada subasta y la prima que el mercado exige por plazo.

Para un ahorrador, este matiz es importante. La inflación general de México se ubicó en 3.45% anual en septiembre, por debajo de las tasas nominales observadas en la última subasta. Eso no significa que la diferencia pueda tratarse como una rentabilidad real asegurada. Comparar la tasa del CETE con la inflación actual sirve como referencia, pero el resultado real dependerá de cómo evolucionen los precios durante el periodo de tenencia y, para el rendimiento neto, de la carga fiscal aplicable.

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Qué tendría que cambiar en la nueva subasta para hablar de una señal

El programa de colocación de Hacienda para el cuarto trimestre establece subastas semanales para CETES de 28, 91 y 182 días, mientras que los plazos de uno y dos años se colocan de forma quincenal. Banco de México señala que las subastas primarias de valores gubernamentales se realizan generalmente los martes. La comparación correcta, por tanto, exige enfrentar instrumentos del mismo tenor y revisar la convocatoria concreta de cada semana.

La primera comprobación estará en el tramo corto. Si las tasas de 28 y 91 días recogen parte del ajuste que ya apareció en el mercado secundario, existiría una señal de que esa presión llegó a la nueva colocación. La segunda estará en la pendiente de la curva: si los plazos cortos suben más que los largos, la curva se aplana; si son los largos los que aumentan con más fuerza, se empina. Ninguno de esos movimientos permite afirmar, por sí solo, cuál será la próxima decisión de Banxico.

La tercera pieza es la demanda. No basta con observar el rendimiento: también importa cuánto se ofreció, cuánto solicitaron los participantes y cuánto terminó asignándose. Una tasa más alta acompañada de demanda robusta puede tener una lectura distinta de una colocación en la que los inversionistas exigen más rendimiento y, al mismo tiempo, reducen su interés. La comparación debe hacerse contra la subasta anterior del mismo plazo y con datos de la subasta primaria.

La lectura útil para el ahorrador

El punto no es decidir entre un CETE corto o largo a partir del movimiento de dos sesiones del dólar. Es comprobar si el cambio del peso se transforma en una modificación persistente de las expectativas de tasas. La última subasta dejó una curva con pendiente positiva, mientras que el mercado secundario mostró después un aplanamiento fuerte en el extremo corto.

La próxima colocación puede ayudar a saber si ambas señales empiezan a converger. Hasta conocer sus tasas, los plazos efectivamente ofrecidos y la demanda primaria, sería prematuro hablar de un nuevo rumbo para los CETES. Para entender la implicación para el ahorro también habrá que seguir la inflación y distinguir siempre entre rendimiento nominal y tasa real.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México