Primero: la foto intradía no fue el cierre
Durante la sesión del miércoles 21 de octubre, Reuters registró al café arábica cerca de un máximo de seis semanas: subía 1.1%, a 3.15 dólares por libra. En ese mismo momento, el azúcar crudo cedía 0.5%, a 20.42 centavos por libra, y el cacao de Nueva York bajaba 1.2%, a 5,730 dólares por tonelada. Esa lectura —café arriba, cacao y azúcar abajo— era una fotografía intradía, no el cierre definitivo.
Al terminar la jornada, la separación fue distinta. El futuro Coffee C de diciembre cerró en 316.15 centavos por libra, 1.56% arriba; el azúcar No. 11 de marzo terminó en 20.45 centavos, 0.34% abajo; y el cacao de diciembre cerró en 5,843 dólares por tonelada, 0.72% arriba. El jueves 22, la lectura volvió a cambiar: las tablas retrasadas de contratos reportaron 312.45 centavos para el café de diciembre, 5,582 dólares para el cacao de diciembre y 20.13 centavos para el azúcar de marzo.
Conviene precisar el instrumento. Coffee C, Cocoa y Sugar No. 11 son futuros de ICE Futures U.S.; no son el precio de una taza de café, una barra de chocolate ni un kilo de azúcar en México. ICE define al Coffee C como referencia mundial del arábica, con contratos de 37,500 libras; el cacao cotiza en contratos de 10 toneladas métricas y el azúcar No. 11 en contratos de 112,000 libras. México figura además entre los orígenes entregables del Coffee C y del azúcar No. 11.
Tres productos, tres presiones distintas
- Café: el mercado está mirando inventarios bajos. Los inventarios de café verde en Japón se situaron en agosto en 1.99 millones de sacos de 60 kilos, 12.4% menos que un año antes y alrededor de 27% por debajo del promedio de agosto de los últimos cinco años. En Europa, las existencias fueron de 7.14 millones de sacos, 16.8% menos interanual. Ese menor colchón de inventarios ayuda a explicar por qué el arábica está reaccionando con sensibilidad a cualquier cambio en la oferta.
- Azúcar: la corrección convive con un mercado todavía ajustado. El retroceso llegó después de que el azúcar crudo alcanzara un máximo de 19 meses de 21.29 centavos por libra la semana pasada. Reuters señaló que las posiciones largas de los fondos dejaban al mercado expuesto a una corrección, aunque Green Pool elevó su estimación de déficit mundial de azúcar a 6.28 millones de toneladas. Una caída diaria, por tanto, no equivale automáticamente a una mejora estructural de la oferta.
- Cacao: inventarios y clima tiran en direcciones distintas. El mercado sigue vigilando la sequedad en África occidental, mientras las existencias de cacao monitorizadas por ICE habían aumentado a unos 3.635 millones de sacos el 21 de octubre, según datos recogidos por Archer Financial Services. El jueves, el contrato de diciembre sufrió una corrección fuerte. Un mayor colchón de inventarios puede aliviar presión inmediata, pero el clima de Costa de Marfil y Ghana sigue siendo relevante para la próxima cosecha.
México no recibe el mismo impacto en café, cacao y azúcar
La conexión mexicana cambia según el producto. Para el ciclo 2026/27, el USDA proyecta una producción de café en México de 4.135 millones de sacos de 60 kilos equivalentes en grano verde, con Chiapas, Veracruz y Puebla concentrando más de 80% del volumen nacional. En cacao, la Secretaría de Agricultura reportó 27,874 toneladas en 2025, principalmente en Tabasco y Chiapas. Y Conadesuca informó que la zafra azucarera 2025/26 cerró con 5,325,181 toneladas.
Eso importa porque México no es simplemente un comprador externo de estos productos. Tiene productores, exportadores, ingenios, industria de transformación y consumo interno. Por eso, un movimiento del futuro en Nueva York puede funcionar como referencia internacional, pero no se traslada uno a uno al precio final que paga un consumidor mexicano.
El tipo de cambio también entra en la ecuación. Banco de México reportó un cierre interbancario de 18.7134 pesos por dólar el 22 de octubre, frente a 18.6714 el día anterior. Un peso más débil puede elevar en moneda nacional el costo de referencias, insumos o coberturas denominadas en dólares, aunque el resultado final depende también de contratos, inventarios, producción local y márgenes de la cadena.
La inflación tampoco debe leerse directamente desde los futuros. En la primera quincena de octubre, el INPC subió 0.41% quincenal y 3.62% anual, mientras los precios de productos agropecuarios bajaron 0.11% respecto a la quincena previa. Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron apenas 0.01% quincenal y 3.05% anual. Es una buena muestra de por qué una subida del café o una caída del cacao no se convierte de inmediato en inflación mexicana.
Qué debe vigilar ahora quien sigue agrícolas desde México
- Café: inventarios certificados, existencias en grandes mercados consumidores y noticias de cosecha en Brasil, Vietnam y México. Si el colchón de inventarios se recupera con rapidez, una parte de la presión sobre los precios puede moderarse.
- Cacao: inventarios de ICE, lluvias y desarrollo de la cosecha en Costa de Marfil y Ghana, además de los datos de molienda que sirven para medir la demanda física.
- Azúcar: producción de Brasil e India, evolución del déficit mundial y posicionamiento de fondos. En México, conviene cruzar esas señales con los reportes de producción y mercado de Conadesuca.
- Inflación y dólar: INEGI tiene programado el siguiente dato mensual del INPC para el 9 de noviembre y la próxima publicación quincenal para el 24 de noviembre. El USD/MXN sigue siendo otra referencia práctica porque estos contratos internacionales se cotizan en dólares.
Para quien sigue u opera estos mercados mediante un broker, también conviene distinguir el futuro de referencia del producto que realmente ofrece la plataforma. Un CFD no equivale al futuro negociado directamente en ICE: puede añadir spread, financiación, margen, apalancamiento y riesgo de contraparte. Para profundizar, FinanMercado cuenta con una guía de brokers para materias primas y una comparativa de brokers para operar con CFDs.
La idea central es sencilla: no existe una sola presión para todas las materias primas agrícolas. Café, cacao y azúcar pueden compartir pantalla, pero responden a inventarios, cosechas, clima, posiciones financieras y cadenas comerciales diferentes. Para México, cruzar el calendario agrícola con el USD/MXN y las publicaciones de inflación ayuda a separar el movimiento del mercado de su impacto real.








