La inversión volvió a caer tras dos meses de avance
El INEGI reportó que la formación bruta de capital fijo disminuyó 1.8% en agosto frente a julio, con cifras desestacionalizadas y en términos reales. El retroceso llegó después de avances de 1.3% en junio y 1.4% en julio. A tasa anual, la inversión todavía mostró un crecimiento de 6.1%. Las dos cifras pueden coexistir: una compara contra el mes previo y la otra contra una base anual más baja, después de la debilidad observada en 2025.
El freno se concentró en maquinaria y equipo, que cayó 3.5% mensual. Dentro de ese componente, la maquinaria y equipo importados retrocedieron 5.8%, mientras los nacionales avanzaron 0.5%. La construcción no registró variación mensual. A tasa anual, la construcción creció 7.9% y la maquinaria y equipo 3.6%.
Con cifras originales, el acumulado también ayuda a poner ese 6.1% anual en perspectiva. Entre enero y agosto, la inversión total aumentó 2.2% frente al mismo periodo de 2025; la privada avanzó apenas 0.9% y la pública 10.8%. La maquinaria y equipo acumuló una baja de 0.5%. La señal no es de desplome general, sino de una recuperación desigual y todavía frágil en algunos componentes.
Por qué el dato encaja con Banxico, sin explicar por sí solo el recorte
Ese mismo día, la Junta de Gobierno de Banco de México redujo la tasa de referencia en 25 puntos base, de 6.50% a 6.25%, con efectos a partir del 6 de noviembre. La decisión fue dividida: tres integrantes votaron por el recorte y dos por mantener la tasa. Banxico sostuvo que la economía continuó expandiéndose en el tercer trimestre, pero anticipó condiciones de holgura durante el horizonte de pronóstico y señaló que no percibe presiones de demanda.
Ahí es donde la caída de la inversión resulta relevante. Un retroceso de la formación de capital, especialmente en maquinaria, encaja con una actividad que no muestra una aceleración generalizada de la demanda. Pero sería excesivo afirmar que la caída de 1.8% provocó el recorte. Banxico no identificó ese dato como causa específica de la decisión y su evaluación incorpora un conjunto mucho más amplio de indicadores.
Además, el recorte tomó por sorpresa a buena parte del mercado. En la encuesta de expectativas de Citi publicada el 4 de noviembre, 20 de 36 participantes esperaban que Banxico no moviera la tasa, seis anticipaban un recorte en esa reunión y diez no esperaban un movimiento hasta 2027. El banco central describió su decisión como un “ajuste puntual” y anticipó que mantendrá la tasa en el nivel alcanzado durante un periodo prolongado. Eso limita la lectura de que haya comenzado automáticamente una nueva cadena de recortes.
La inflación explica por qué la decisión no era sencilla
El otro lado de la historia es la inflación. Banxico destacó que la inflación general pasó de 3.42% en la primera quincena de septiembre a 3.62% en la primera de octubre, mientras la subyacente apenas bajó de 3.79% a 3.78%. Más importante aún, el banco elevó sus previsiones para el cuarto trimestre de 2026: de 3.5% a 3.7% para la inflación general y de 3.6% a 3.7% para la subyacente.
El balance de riesgos para la inflación sigue sesgado al alza. Banxico mantiene entre ellos la persistencia de la inflación subyacente, una mayor depreciación del peso, disrupciones comerciales y geopolíticas y presiones de costos. Aunque todavía espera que la inflación converja a 3% en el cuarto trimestre de 2027, el recorte llegó con una inflación que no está completamente resuelta y con pronósticos revisados al alza.
Tampoco hay una señal de contracción general de la economía. La estimación oportuna del PIB del tercer trimestre apuntó a un crecimiento de 0.9% frente al trimestre anterior y de 3.2% anual. Eso no invalida la existencia de holgura: una economía puede crecer y, al mismo tiempo, mantener capacidad disponible y una demanda que no genere presiones excesivas sobre los precios. Holgura no es sinónimo de recesión. Por eso, la caída mensual de la inversión es una pieza del diagnóstico, no la fotografía completa.
Qué significa para el peso y qué debe vigilar México
Para el peso mexicano, un recorte inesperado puede reducir parte del soporte asociado a una tasa doméstica elevada. Durante la sesión del 5 de noviembre, el USD/MXN llegó a 18.9710 y el tipo de cambio interbancario de equilibrio se ubicó en 18.7499 pesos por dólar. El movimiento no debe atribuirse únicamente a Banxico: el peso también responde al comportamiento global del dólar, al apetito por riesgo y a otros factores externos.
Para hogares y empresas, una tasa objetivo más baja puede trasladarse gradualmente a algunas condiciones de financiamiento, pero no implica que todos los créditos se abaraten de inmediato ni en la misma magnitud. Para los mercados, la señal relevante es otra: Banxico recortó pese a una inflación todavía persistente, apoyándose en un diagnóstico de holgura, ausencia de presiones de demanda y efectos todavía vigentes de la restricción monetaria.
Las próximas cifras permitirán comprobar si esa lectura se sostiene. El INEGI publicará la inflación de octubre el 9 de noviembre; Banxico difundirá la minuta de esta reunión el 19 de noviembre y su Informe Trimestral el 26; el siguiente dato de inversión llegará el 4 de diciembre y la próxima decisión de tasas está programada para el 17 de diciembre. La caída de 1.8% ayuda a entender por qué la holgura importa para Banxico, pero no basta para explicar una decisión en la que inflación, actividad y peso siguen mandando señales distintas.








