Banxico ve menos inflación general, pero más presión subyacente: qué cambia para las tasas

Banco de México mantuvo la tasa en 6.50%, pero el detalle de sus nuevas previsiones dejó una señal menos sencilla: redujo la inflación general esperada para este trimestre y elevó la subyacente. Esa divergencia ayuda a entender por qué la puerta a futuros recortes existe, pero sigue condicionada a los datos.
Banxico mantuvo la tasa en 6.50% y modificó sus pronósticos de inflación.
Banxico mantuvo la tasa en 6.50% y modificó sus pronósticos de inflación.

La tabla de Banxico cuenta dos historias distintas sobre la inflación

La Junta de Gobierno decidió por unanimidad mantener la tasa de referencia en 6.50% el 24 de septiembre, la tercera reunión consecutiva sin cambios. La decisión estaba ampliamente prevista por el mercado y llegó después de los recortes de 25 puntos base aplicados en marzo y mayo.

Sin embargo, la parte más interesante del comunicado no está en la tasa, sino en la nueva trayectoria de inflación. Para el tercer trimestre de 2026, Banxico redujo su pronóstico de inflación general a 3.3% desde 3.5%. El banco central explicó que el ajuste responde a menores niveles esperados de inflación no subyacente, donde se encuentran componentes más volátiles como agropecuarios y energéticos.

Al mismo tiempo, ocurrió lo contrario con la inflación subyacente, la medida que elimina esos componentes más volátiles y que suele ofrecer una mejor lectura de las presiones de precios de fondo. Banxico elevó su previsión para el tercer trimestre a 3.9% desde 3.8% y para el cuarto trimestre a 3.6% desde 3.5%. Después de esos dos ajustes, las trayectorias vuelven a coincidir con las estimaciones anteriores: 3.4% en el primer trimestre de 2027, 3.3% en el segundo, 3.2% en el tercero y 3.0% en el cuarto.

Ese horizonte importa. Banxico no está diciendo que toda la trayectoria de inflación haya mejorado ni que la subyacente vaya a permanecer permanentemente por encima de lo previsto. Está señalando una combinación más favorable para la inflación general en el corto plazo, pero algo menos cómoda para el núcleo de los precios durante la segunda mitad de 2026.

Por qué la inflación subyacente complica la lectura sobre próximos recortes

Los datos observados también requieren contexto. Entre la primera quincena de julio y la primera de septiembre, la inflación general anual pasó de 3.10% a 3.42%, principalmente por el componente no subyacente. En cambio, la subyacente siguió descendiendo, de 3.95% a 3.79%. Es decir, el banco central elevó ligeramente sus previsiones de corto plazo para la subyacente aunque esta medida continúa desacelerándose en los datos recientes.

Ahí está el matiz para las tasas. Una menor inflación general puede dar algo de margen a Banxico, pero una subyacente más persistente aconseja prudencia porque refleja mejor presiones que suelen tardar más en desaparecer. De hecho, el propio banco mantiene la persistencia de la inflación subyacente como el primer riesgo al alza de su balance inflacionario, que continúa sesgado hacia arriba.

Esto no significa que Banxico haya cerrado la puerta a nuevos recortes. Hay un cambio de lenguaje relevante frente a agosto. En aquel comunicado, la Junta estimaba que sería apropiado mantener la tasa en su nivel de 6.50%. En septiembre ya no repitió esa orientación y señaló que sus próximas decisiones considerarán la continuación del proceso desinflacionario, el traspaso del tipo de cambio a los precios, la holgura de la economía y las expectativas de inflación.

La diferencia es importante, pero no equivale a anunciar un recorte. El mensaje deja las próximas decisiones más abiertas a la información que vaya llegando.

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Qué significa para el peso mexicano y las tasas en México

Para México, esta combinación deja a Banxico en una posición delicada. Mantener una tasa elevada durante más tiempo ayuda a contener presiones inflacionarias, pero también prolonga condiciones monetarias restrictivas para hogares y empresas. Los movimientos de la tasa de referencia tampoco se trasladan automáticamente ni en la misma magnitud a todos los créditos o productos de ahorro.

El tipo de cambio añade otra pieza. Banxico considera una tendencia hacia la depreciación del peso entre los riesgos capaces de elevar la inflación, mientras que una menor transmisión de costos y menores presiones derivadas de la apreciación acumulada de la moneda aparecen entre los riesgos a la baja. El FIX pasó de 17.3015 pesos por dólar el 22 de septiembre a 17.7100 el día 25, aunque ese movimiento no puede atribuirse únicamente a Banxico: también coincidió con un dólar internacional más fuerte y un entorno externo más volátil.

También pesa la Reserva Federal. Banxico subrayó que las condiciones macroeconómicas de México y Estados Unidos son diferentes y que la política monetaria mexicana no tendría que reaccionar mecánicamente a los ajustes de la tasa estadounidense. Eso no significa que la Fed sea irrelevante: sus decisiones pueden afectar al dólar, al peso, a las condiciones financieras y al diferencial de tasas entre ambos países.

Por eso, para el USD/MXN la lectura tampoco es automática. Un eventual cambio de Banxico deberá analizarse junto con la trayectoria de la inflación mexicana, la política de la Fed, el comportamiento del dólar y el riesgo global.

Qué debe vigilarse antes de anticipar el próximo movimiento de Banxico

La primera referencia será la minuta de esta reunión, prevista para el 8 de octubre. Después llegará la siguiente decisión de política monetaria el 5 de noviembre, mientras que el Informe Trimestral correspondiente a julio-septiembre está programado para el 26 de noviembre.

Los próximos datos de inflación serán todavía más importantes. Si la subyacente continúa moderándose y las previsiones de Banxico dejan de revisarse al alza, aumentaría la evidencia de que las presiones persistentes están cediendo. Si vuelve a mostrar resistencia, el banco central tendría más razones para conservar una postura cautelosa.

Por ahora, la meta de 3% sigue prevista para el cuarto trimestre de 2027, sin cambio respecto al comunicado anterior. Esa es otra razón para no interpretar la reducción puntual del pronóstico de inflación general como una victoria definitiva sobre los precios.

El mensaje del 24 de septiembre es más matizado: Banxico ve una inflación general algo menor de lo que esperaba para el tercer trimestre, pero reconoce mayor persistencia subyacente en la segunda mitad de 2026. La posibilidad de mover nuevamente la tasa queda abierta, pero el comunicado no anticipa cuándo ni en qué dirección ocurrirá el siguiente ajuste.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México