La minuta abre una discusión, no una decisión
Banxico mantuvo por unanimidad la tasa de referencia en 6.50% el 24 de septiembre. La novedad llegó después, con la minuta publicada el 8 de octubre: un integrante señaló que en las siguientes reuniones podría evaluarse una disminución puntual si el proceso desinflacionario sigue avanzando, mientras otro habló de un “ajuste fino a la baja” y aclaró que “no representa una decisión anticipada”.
El matiz importa. La propia minuta también recoge posturas más cautelosas, incluida la necesidad de vigilar la persistencia de la inflación subyacente y el tipo de cambio. La guía colectiva de la Junta no promete un recorte: dice que las próximas decisiones dependerán de la desinflación, el traspaso cambiario a precios, la holgura de la economía y las expectativas de inflación.
El dato más reciente de precios tampoco da una señal completamente limpia. La inflación general pasó de 3.26% anual en agosto a 3.45% en septiembre, mientras la subyacente bajó de 3.88% a 3.75%. En septiembre, los servicios todavía avanzaban 4.27% anual. Para Banxico, eso combina una mejora en el componente subyacente con presiones que todavía justifican prudencia.
Citi no tiene un recorte inmediato como escenario central
La Encuesta de Expectativas de Citi del 6 de octubre enfría la interpretación de que un recorte en noviembre sea el escenario dominante. La mediana de los 37 participantes apuntó a que no habría cambio de tasa durante el resto de 2026 y todas las estimaciones de cierre de año se ubicaron en 6.50%.
La misma encuesta esperaba para septiembre una inflación general de 3.46% y una subyacente de 3.78%; los datos publicados después por INEGI fueron 3.45% y 3.75%, respectivamente. Para octubre, Citi proyectaba aumentos mensuales de 0.53% en la inflación general y de 0.29% en la subyacente. La primera prueba llegará con el dato de la primera quincena de octubre.
También cambió la lectura cambiaria de los analistas. El consenso de Citi elevó su previsión de USD/MXN para el cierre de 2026 a 18.00 desde 17.50 dos semanas antes. Ese ajuste no es una predicción segura, pero muestra que la expectativa sobre el peso ya se había deteriorado antes de la siguiente reunión de Banxico.
El peso alrededor de 18.40 añade una variable incómoda
El último cierre de jornada disponible en el Sistema de Información Económica de Banxico antes de la sesión mexicana del 20 de octubre fue de 18.4326 pesos por dólar, correspondiente al 19 de octubre. Ese nivel valida la idea de un USD/MXN alrededor de 18.40, pero no significa por sí solo que Banxico tenga que mantener la tasa.
Lo que sí cambia es el balance de riesgos. Banxico ha señalado de forma explícita que vigila el traspaso del tipo de cambio a los precios al consumidor y que una tendencia de depreciación del peso es un riesgo al alza para la inflación. Si una moneda más débil persiste y empieza a trasladarse a mercancías importadas o costos de empresas, el margen para relajar la política monetaria puede reducirse. Si el movimiento se revierte o no genera presiones de precios, la lectura sería distinta.
Para hogares y empresas, la consecuencia tampoco es automática. Incluso si Banxico recortara más adelante, los créditos no se abaratarían todos al mismo tiempo ni en la misma magnitud; las tasas de ahorro también pueden ajustarse a ritmos diferentes. En el mercado cambiario, además, el peso responde a la Fed, al dólar global, al riesgo internacional y a factores locales, no solo a Banxico.
Qué cambia antes del 5 de noviembre
El calendario oficial de Banxico fija la próxima decisión para el 5 de noviembre. Antes llegarán varias referencias capaces de cambiar la lectura: INEGI publicará la inflación de la primera quincena de octubre el 22, el IGAE de agosto el 23 y la estimación oportuna del PIB del tercer trimestre el 30. La Reserva Federal se reúne el 27 y 28 de octubre.
La Fed será relevante porque puede modificar el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, pero Banxico ya dejó claro que no tiene que reaccionar de manera mecánica a cada movimiento estadounidense. Para la Junta será igual de importante saber si la inflación mexicana mantiene una trayectoria compatible con la meta y si el peso permanece ordenado o añade presión a los precios.
Lo que cambió, por tanto, no es que Banxico haya decidido recortar. Cambió que la discusión interna volvió a admitir esa posibilidad mientras el frente cambiario se volvió menos cómodo. Antes del 5 de noviembre, la clave será comprobar si los nuevos datos de inflación y actividad respaldan ese margen o si el peso y los riesgos externos obligan a conservar la cautela.








