La inflación del jueves pondrá a prueba al peso: qué vigilará Banxico

México conocerá el jueves 22 de octubre la inflación de la primera quincena del mes. El dato llega después de una depreciación marcada del peso y antes de la decisión de Banxico del 5 de noviembre. La clave no será solo la inflación general: habrá que mirar mercancías, servicios y no subyacente.
El INPC del jueves medirá si las presiones cambian tras el encarecimiento del dólar.
El INPC del jueves medirá si las presiones cambian tras el encarecimiento del dólar.

El dato llega después de un dólar más caro

El INPC de la primera quincena de octubre todavía no se ha publicado. La referencia comparable más reciente es la primera mitad de septiembre, cuando la inflación general anual fue de 3.42% y la subyacente de 3.79%. Para el mes completo de septiembre, la inflación cerró en 3.45%, mientras la subyacente quedó en 3.75%. El jueves habrá que distinguir entre la variación quincenal y la tasa anual para no confundir un movimiento estacional con un cambio de tendencia.

El tipo de cambio añade otra capa. El FIX de Banxico pasó de 16.9755 pesos por dólar el 1 de septiembre a 18.4253 el 19 de octubre, un aumento de alrededor de 8.5% en la cotización USD/MXN. Eso no significa que los precios al consumidor vayan a subir en la misma proporción ni de inmediato. Las empresas pueden absorber parte del encarecimiento, ajustar márgenes o trasladar costos con retraso. Precisamente por eso, Banxico incluyó la depreciación del peso entre los riesgos al alza para la inflación y señaló que vigilará el traspaso del tipo de cambio a los precios.

Como referencia, Banamex estima para la primera mitad de octubre un avance quincenal de 0.35% en el INPC, que llevaría la tasa anual a 3.56%, y un aumento de 0.16% en la subyacente, a 3.69% anual. Es una previsión de una institución, no un consenso definitivo. Además, atribuye parte del avance a factores estacionales como las tarifas eléctricas y los servicios turísticos, una razón más para no leer el dato general de forma aislada.

Mercancías, servicios y no subyacente contarán historias distintas

Las mercancías serán el bloque más útil para buscar una primera señal de posible traspaso cambiario. En la primera quincena de septiembre, su inflación anual fue de 3.22%, después de haberse moderado desde inicios de año. Dentro de ese grupo, Banxico destacó que las mercancías no alimenticias estaban en 2.03% anual. Si el jueves ese componente repunta de forma clara, sería una señal que merece seguimiento, sobre todo en productos con mayor contenido importado. Pero una sola quincena no demostraría que el dólar más caro ya se trasladó de manera generalizada a los precios.

Los servicios plantean un problema distinto. Su inflación anual se ubicó en 4.33% en la primera quincena de septiembre y en 4.27% en el mes completo. Banxico ha insistido en que este componente sigue mostrando persistencia. Aquí el tipo de cambio suele ser menos directo que en mercancías: pesan más costos internos y ajustes en rubros como vivienda, alimentación o educación. Una lectura de servicios todavía elevada mantendría la cautela incluso si las mercancías siguen contenidas.

La no subyacente puede mover con fuerza el dato general sin cambiar necesariamente la lectura de fondo. Incluye agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, rubros mucho más volátiles. En la primera quincena de septiembre estaba en 2.17% anual y en septiembre completo subió a 2.45%. En octubre, los ajustes estacionales en electricidad pueden empujar este bloque. Si el repunte del INPC viene principalmente de ahí, su lectura sería distinta a la de un aumento concentrado en la subyacente.

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Qué puede cambiar para Banxico y para el peso

Banxico mantuvo por unanimidad su tasa de referencia en 6.50% el 24 de septiembre. Su siguiente decisión está programada para el 5 de noviembre. El banco central ha dejado claro que evaluará la continuación de la desinflación, las expectativas, las condiciones de holgura y el traspaso del tipo de cambio a los precios. Por eso, el reporte del jueves llega en un momento especialmente sensible para la lectura de política monetaria.

Una inflación general más alta por electricidad o agropecuarios no tendría la misma implicación que una sorpresa al alza en la subyacente. Si mercancías y servicios muestran presiones más amplias, el dato podría reforzar la cautela sobre futuros recortes. Si la subyacente continúa moderándose y el aumento se concentra en la no subyacente, la señal sería menos preocupante. Ninguno de esos escenarios obliga por sí solo a Banxico a mover la tasa.

Para el peso mexicano, el canal pasa en buena medida por las expectativas de tasas. Un dato más persistente podría reducir las apuestas por una relajación monetaria rápida y preservar parte del apoyo que ofrece el diferencial de tasas. Un dato más benigno podría abrir más espacio para discutir recortes. Pero el USD/MXN no depende únicamente de Banxico: la Reserva Federal, el comportamiento global del dólar y el apetito por riesgo también pueden dominar una sesión. Convertir la reacción del jueves en una tendencia de largo plazo sería prematuro.

Cómo leer el dato del jueves sin sacar conclusiones de más

La lectura práctica será sencilla: primero habrá que comparar inflación general y subyacente; después separar mercancías, servicios y no subyacente; y finalmente revisar si aparece una señal más amplia de traspaso cambiario. Un dólar más caro puede presionar costos, pero no todo movimiento del peso llega al consumidor ni lo hace al mismo tiempo. El INPC del jueves servirá para medir esa posibilidad, no para darla por confirmada.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México