Inflación y Fed: dos piezas que ya están sobre la mesa
Banxico llega a esta reunión después de tres decisiones consecutivas sin cambios. El 24 de septiembre, la Junta de Gobierno mantuvo por unanimidad la tasa objetivo en 6.50%. La minuta dejó claro que las siguientes decisiones dependerán del proceso de desinflación, el traspaso del tipo de cambio a los precios, las condiciones de holgura y las expectativas. También señaló que México no tiene por qué reaccionar de manera mecánica a cada movimiento de la Reserva Federal.
La lectura más reciente de precios mantiene abierto ese debate. En la primera quincena de octubre, la inflación general fue de 3.62% anual y la subyacente de 3.78%. Dentro de esta última, las mercancías avanzaron 3.28%, mientras los servicios siguieron más presionados, con 4.26%. Ese componente importa porque suele mostrar mayor persistencia y responde con más lentitud al endurecimiento o relajación de la política monetaria.
Hay además una limitación importante: el dato mensual completo de inflación de octubre está programado para el 9 de noviembre, cuatro días después de la decisión. Banxico tendrá la primera quincena, pero no el cierre mensual. Por eso, una mejora o deterioro quincenal debe leerse con contexto y no como una señal definitiva.
El PIB puede cambiar la lectura de la economía mexicana
El otro bloque relevante es la actividad. Cuando Banxico se reunió en septiembre tenía como referencia un crecimiento desestacionalizado de 1.42% trimestral del PIB entre abril y junio. La propia minuta anticipaba una moderación del ritmo durante el tercer trimestre, por lo que el nuevo dato puede modificar la lectura sobre cuánto espacio existe para mantener o ajustar la tasa.
Los indicadores mensuales no dibujan una señal completamente lineal. El IGAE avanzó 0.6% mensual y 3.5% anual en agosto. En septiembre, la tasa de desocupación bajó a 2.8%, pero la participación económica descendió a 58.5%, frente a 59.6% un año antes. Una menor tasa de desempleo, por sí sola, no demuestra un fortalecimiento general del mercado laboral.
La estimación oportuna del PIB del tercer trimestre está programada por INEGI para este 30 de octubre. En la encuesta de septiembre de especialistas recabada por Banxico, la mediana esperaba un crecimiento real anual de 1.99% para ese trimestre. El dato efectivo todavía debe incorporarse a esta pieza antes de publicarla: una cifra más débil o más fuerte puede cambiar la lectura sobre la holgura, pero no determina por sí sola la decisión de tasas.
Las expectativas pesan porque el consenso no es unanimidad
La Encuesta Citi publicada el 20 de octubre mostró una inclinación clara hacia la pausa. De 37 participantes, 25 esperaban que Banxico mantuviera la tasa sin cambios durante el resto de 2026 y en 2027. Bankaool, Finamex y UBS sí contemplaban un recorte de 25 puntos base en noviembre. Eso permite hablar de una visión dominante del mercado, pero no de unanimidad ni de una decisión anticipada.
La encuesta de especialistas de Banxico de septiembre también situó la mediana de la tasa de fondeo al cierre de 2026 en 6.50%, mientras la inflación general esperada para diciembre se ubicó en 3.87%. El 3 de noviembre a las 09:00 está prevista la encuesta correspondiente a octubre. Esa publicación permitirá comprobar si las expectativas cambiaron después de la inflación quincenal, la decisión de la Fed y el dato del PIB.
Las propias minutas muestran por qué este bloque importa. Un integrante defendió conservar la tasa actual por un periodo prolongado y vigilar el diferencial con Estados Unidos y el tipo de cambio. Otro consideró que existen elementos para discutir un “ajuste fino” a la baja, pero dejó claro que no se trataba de una decisión anticipada y que dependería, entre otros factores, de una inflación descendente y condiciones financieras ordenadas. La votación de septiembre terminó siendo unánime a favor de mantener.
Qué falta antes del anuncio del 5 de noviembre
El calendario todavía puede completar el tablero. INEGI prevé publicar el 4 de noviembre el indicador adelantado y, el 5 de noviembre, referencias de inversión fija bruta, consumo privado y confianza del consumidor. Si el calendario se mantiene, esos datos estarán disponibles antes del anuncio de Banxico, previsto para las 13:00 horas. Eso no significa que cada cifra vaya a tener el mismo peso dentro de la deliberación.
Para el mercado, la lectura pasa por varias piezas que deben analizarse juntas: la inflación subyacente y los servicios, el PIB y la holgura de la economía, las expectativas actualizadas, la postura relativa frente a la Fed y el comportamiento del peso. Para hogares y empresas, además, una decisión sobre la tasa no se traslada de manera inmediata ni uniforme a créditos, ahorro o precios.
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La clave antes del 5 de noviembre no es adivinar si Banxico recortará o mantendrá. Es identificar qué datos cambian realmente la lectura. El PIB del tercer trimestre y la actualización de expectativas del 3 de noviembre son las piezas pendientes más claras, mientras la inflación mensual completa de octubre llegará después de esta decisión.








