Exportaciones récord y peso débil: por qué el superávit no frenó al dólar

Las exportaciones mexicanas acumularon un récord de 549,398 millones de dólares entre enero y agosto, mientras el país registró un superávit comercial de 605 millones en agosto. Aun así, el peso perdió terreno en septiembre: el dato comercial fue favorable, pero el dólar respondió a fuerzas financieras más amplias.

Exportaciones récord y un peso más débil muestran dos señales distintas de la economía mexicana.
Exportaciones récord y un peso más débil muestran dos señales distintas de la economía mexicana.

México volvió al superávit, pero el saldo fue pequeño frente al comercio total

La información oportuna del INEGI mostró que México pasó de un déficit comercial de 848 millones de dólares en julio a un superávit de 605 millones en agosto. Las exportaciones sumaron 78,010 millones de dólares, 40.4% más que un año antes, mientras las importaciones alcanzaron 77,405 millones, con un aumento anual de 34.2%. La mejora del saldo vino de dos lados: el superávit no petrolero subió de 2,809 a 4,047 millones y el déficit petrolero se redujo de 3,657 a 3,441 millones.

El dato debe leerse con contexto. El superávit de agosto equivale a alrededor de 0.8% del valor exportado en el mes. Es decir, México movió volúmenes muy grandes de exportaciones e importaciones, pero la diferencia neta entre ambos flujos fue relativamente estrecha. Además, una referencia de mercado recopilada por Trading Economics situaba la expectativa en un superávit de 1,400 millones de dólares, por encima del resultado publicado; esa previsión no forma parte de las cifras oficiales del INEGI.

En los primeros ocho meses del año, la balanza sí deja una señal más amplia: acumuló un superávit de 9,860 millones de dólares, frente al déficit de 913 millones observado en el mismo periodo de 2025. Aun así, se trata de cifras oportunas y pueden recibir revisiones posteriores.

El récord exportador vino de las manufacturas no automotrices

La cifra récord corresponde al acumulado de enero a agosto: 549,397.6 millones de dólares en exportaciones, 29.3% más que un año antes. Las importaciones también marcaron un máximo para el periodo, con 539,537.3 millones y un avance de 26.8%. Eso importa porque evita una lectura demasiado simple: el superávit no apareció porque México comprara mucho menos al exterior, sino en un mes de fuerte crecimiento de ambos lados del comercio.

Dentro de las exportaciones, las manufacturas sumaron 73,619 millones de dólares en agosto y crecieron 42.6% anual. La expansión se concentró en las manufacturas no automotrices, que avanzaron 63.2%, mientras las automotrices retrocedieron 2.2%. Los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos destacaron con un aumento de 122.3%. Por otro lado, las exportaciones petroleras disminuyeron 2.8%.

Las importaciones también muestran una economía muy integrada a cadenas productivas internacionales. Las compras de bienes intermedios, utilizados para producir otros bienes, aumentaron 41.9% y llegaron a 63,255 millones de dólares. Para las empresas mexicanas, esto significa que una parte del auge exportador convive con una demanda elevada de insumos importados. Por eso, un récord de ventas al exterior no se traduce automáticamente en una entrada neta de dólares de la misma magnitud.

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Por qué el superávit no impidió que el peso perdiera terreno

El contraste se ve en el tipo de cambio. El cierre interbancario de Banco de México pasó de 17.0350 pesos por dólar el 31 de agosto a 17.9445 pesos por dólar el 28 de septiembre, una depreciación del peso cercana a 5.3% en ese periodo. El movimiento ocurrió mientras el dólar se mantenía cerca de máximos de dos meses frente a una canasta de monedas y se encaminaba a una ganancia mensual cercana a 1.7%.

La lectura para México pasa por separar comercio y mercados financieros. La balanza comercial refleja exportaciones e importaciones de mercancías; el USD/MXN también responde a flujos de inversión, coberturas, apetito por riesgo, rendimientos de bonos y expectativas de tasas. En septiembre, los mayores rendimientos de los bonos del Tesoro y el encarecimiento del petróleo, en un entorno de tensión geopolítica, dieron apoyo adicional al dólar en los mercados globales.

También cambió el entorno de tasas. La Reserva Federal elevó el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos base, a 3.75%-4.00%, mientras Banxico mantuvo el 24 de septiembre su tasa en 6.50%. Eso redujo en 25 puntos base el diferencial entre ambas referencias. No significa que esa decisión explique por sí sola la depreciación del peso, pero sí modifica uno de los incentivos financieros que los operadores comparan al decidir dónde colocar capital.

Qué debe vigilar México después del dato

Un superávit comercial puede ser una señal favorable para el sector externo, pero no es una garantía de apreciación del peso. En el corto plazo, el mercado cambiario puede dar más peso a la fortaleza global del dólar, a las tasas en Estados Unidos o a cambios en la percepción de riesgo que a un solo dato mensual de comercio. La coincidencia entre exportaciones récord y un peso más débil no es una contradicción: son variables conectadas, pero no se mueven por un único canal.

Para Banxico, el tipo de cambio importa sobre todo por su posible traslado a los precios. Tras mantener la tasa en 6.50%, el banco central señaló que seguirá considerando, entre otros determinantes, el traspaso del tipo de cambio a la inflación. Una depreciación persistente podría aumentar la presión sobre algunos bienes importados, aunque su efecto depende de la duración del movimiento, los márgenes de las empresas y el comportamiento de otros precios.

El siguiente dato oportuno de la balanza comercial está programado para el 27 de octubre, un día antes de que termine la próxima reunión de la Fed. Hasta entonces, la clave será distinguir entre tres señales: si el superávit comercial se mantiene, si el crecimiento exportador conserva el impulso fuera del sector automotriz y si el dólar global sigue fuerte. El dato de agosto mejora la fotografía del comercio exterior mexicano, pero no basta para fijar por sí solo la dirección del peso.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México