Comida y transporte absorben más de la mitad del gasto
El INEGI publicó el 30 de julio de 2025 los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. El gasto corriente monetario promedio llegó a 47,674 pesos por hogar al trimestre, equivalente a 15,891 pesos mensuales. Frente a 2022 aumentó 7.9%, con las cifras comparativas expresadas en pesos de 2024.
El mayor destino fueron alimentos, bebidas y tabaco, con 17,982 pesos trimestrales y 37.7% del gasto monetario. Le siguieron transporte y comunicaciones, con 9,319 pesos y 19.5%. Juntos concentraron 57.2 de cada 100 pesos gastados. Educación y esparcimiento representaron 9.6%, mientras vivienda, servicios, electricidad y combustibles sumaron 9.1%.
El detalle permite ver mejor dónde se concentra el presupuesto. Entre los conceptos específicos con mayor gasto estuvieron los alimentos consumidos fuera del hogar, con 3,896 pesos trimestrales; las carnes, con 3,247 pesos; y los combustibles para vehículos, con 3,068 pesos. El gasto en comida fuera de casa aumentó 19.2% frente a 2022, siempre bajo la comparación en pesos de 2024 utilizada por la encuesta.
El presupuesto no se reparte igual entre todos los hogares
El promedio nacional es una referencia, no la fotografía de una familia típica. En localidades urbanas, el gasto corriente monetario trimestral promedió 52,003 pesos, frente a 30,858 pesos en las rurales. Solo en alimentos, bebidas y tabaco, la diferencia fue de 19,238 pesos en hogares urbanos contra 13,101 en rurales.
Estas diferencias importan cuando se habla del costo de vida. Un aumento de precios en comida, transporte o energía puede tener efectos distintos según cuánto represente cada rubro dentro del presupuesto de cada hogar. La ENIGH permite observar esa exposición, pero no determina por sí sola cuánto poder adquisitivo ganó o perdió cada familia.
También conviene separar conceptos. El gasto corriente total promedio fue de 61,309 pesos trimestrales porque, además del gasto monetario, incorpora componentes no monetarios. Las erogaciones financieras y de capital se contabilizan aparte. Mezclar estas cifras puede llevar a comparaciones incorrectas con ingresos, inflación o capacidad de consumo.
La ENIGH no mide inflación, pero ayuda a entender dónde se siente
Aquí está el matiz central. La ENIGH describe cuánto gastan los hogares y cómo distribuyen ese gasto. El Índice Nacional de Precios al Consumidor, en cambio, está diseñado para medir la variación en el tiempo de los precios de una canasta representativa y es la referencia utilizada para medir la inflación al consumidor en México. Son estadísticas relacionadas, pero responden a preguntas diferentes.
Por eso, que el gasto monetario promedio haya aumentado 7.9% frente a 2022 no significa que los precios hayan subido 7.9%. El gasto también cambia porque las familias compran cantidades distintas, sustituyen productos, modifican hábitos, reciben diferentes ingresos o cambia la composición de los hogares. Tampoco una mayor proporción destinada a comida demuestra, por sí sola, una nueva presión inflacionaria.
La metodología también importa. La ENIGH 2024 levantó información del 21 de agosto al 28 de noviembre de 2024 y tuvo una muestra de 105,718 viviendas, con representatividad nacional, estatal y para ámbitos urbano y rural. Para algunos gastos cotidianos, como alimentos, bebidas, tabaco y transporte público, utiliza registros durante siete días consecutivos; otros rubros se recaban con periodos mensuales, trimestrales o semestrales.
Qué debe vigilar México antes de sacar conclusiones
La ENIGH 2024 sigue siendo la última edición con resultados completos publicados. Mientras tanto, el INEGI inició el levantamiento de la ENIGH 2026 el 1 de agosto y tiene previsto continuar la recolección hasta el 28 de noviembre de 2026. Esa nueva ronda permitirá saber más adelante si la estructura del gasto volvió a cambiar. Esos resultados todavía no están disponibles.
Para saber si hoy existen nuevas presiones de precios, la referencia sigue siendo el INPC y, para una lectura monetaria más amplia, también deben revisarse la inflación subyacente, las expectativas y la actividad económica. La ENIGH no da por sí sola una señal sobre la próxima decisión de Banxico ni sobre el peso mexicano. Forzar esa conexión convertiría una encuesta de presupuestos familiares en algo que no es.
Lo que sí deja claro el mapa del gasto es dónde está una parte importante de la sensibilidad de los hogares: comida y transporte concentran más de la mitad del gasto monetario promedio. Para leer bien el costo de vida conviene mantener dos preguntas separadas: cuánto dinero están destinando las familias a cada rubro y cómo están cambiando los precios de esos bienes y servicios.








