La compañía presentará sus cifras del segundo trimestre después del cierre de Nasdaq y celebrará una conferencia con inversionistas ese mismo día. Sin embargo, conviene corregir una interpretación frecuente: el lock-up no termina por completo el 4 de agosto. El prospecto permite liberar hasta 20% de las acciones sometidas al bloqueo de 180 días a partir del segundo día completo de negociación posterior a los resultados, previsiblemente el 6 de agosto.
Un segundo tramo, equivalente a otros 455.8 millones de títulos, solo podría liberarse si la acción cierra al menos 30% por encima del precio de salida de 135 dólares —es decir, en 175.50 dólares— durante cinco de las diez sesiones señaladas en el prospecto. Al 21 de julio, SPCX seguía por debajo del precio de la oferta, por lo que esa condición estaba lejos de cumplirse. Las acciones del fundador, Elon Musk, están sometidas a un bloqueo separado de 366 días y no participan en esta liberación anticipada.
El desbloqueo permite vender, pero no confirma que habrá ventas
Un lock-up es un acuerdo que impide temporalmente que empleados, directivos y accionistas previos vendan determinados títulos después de una salida a bolsa. Su liberación únicamente elimina esa restricción: cada propietario puede vender, conservar sus acciones o transferir solo una parte. Por eso, 911.5 millones de acciones elegibles no equivalen a 911.5 millones de acciones que necesariamente llegarán al mercado.
Además, estas serían operaciones secundarias entre accionistas. SpaceX no recibiría dinero por esas ventas, de modo que el desbloqueo no modifica directamente sus ingresos, caja o deuda. Sí puede aumentar el número de títulos disponibles para negociar y generar presión sobre la cotización si la oferta supera a la demanda. Este matiz es importante al revisar la salida a bolsa de SpaceX: la ampliación del capital flotante afecta al mercado, pero no mejora por sí misma las finanzas de la empresa.
Las acciones subieron más de 3% el 21 de julio, después de que SpaceX confirmara la fecha de resultados, y rompieron una racha de siete sesiones con descensos. Aun así, continuaban por debajo de los 135 dólares de la oferta pública. La reacción muestra que el calendario financiero volvió a atraer compradores, aunque no elimina el riesgo de una mayor oferta de acciones durante agosto.
Starlink deberá demostrar que puede sostener el costo de crecer
Las últimas cifras públicas ofrecen una referencia exigente. En el primer trimestre de 2026, SpaceX elevó sus ingresos 15.4%, hasta 4,694 millones de dólares, pero pasó de obtener un beneficio operativo de 27 millones un año antes a registrar una pérdida operativa de 1,943 millones. La pérdida neta aumentó de 528 millones a 4,276 millones de dólares.
Parte del deterioro neto estuvo relacionado con 1,876 millones de dólares de otros gastos, principalmente por la cancelación de deuda y pérdidas no realizadas en activos digitales. Sin embargo, la actividad principal también empeoró. El EBITDA ajustado —una medida que excluye varios gastos financieros y contables— cayó de 1,730 millones a 1,127 millones de dólares. Por eso, el próximo informe deberá mostrar no solo cuánto vendió SpaceX, sino cuánto de ese crecimiento terminó convirtiéndose en rentabilidad y caja.
La diferencia entre divisiones explica buena parte de la tensión. Connectivity, que incluye Starlink, incrementó sus ingresos 31.6% y produjo 2,087 millones de EBITDA ajustado por segmento. En cambio, Space registró un EBITDA ajustado negativo de 351 millones, mientras que AI perdió 609 millones bajo esa misma métrica. Los ingresos espaciales cayeron 28.4% y el negocio de inteligencia artificial elevó 162% su gasto de investigación y desarrollo. La cuestión central para la valoración de SpaceX es si Starlink puede seguir financiando Starship y la infraestructura de inteligencia artificial sin deteriorar el balance.
No se identificó un consenso público uniforme y suficientemente comparable para ingresos y beneficio por acción del segundo trimestre. Por ello, no resulta prudente anticipar si SpaceX superará o decepcionará al mercado. Las referencias más útiles serán el crecimiento de Connectivity, las pérdidas de Space y AI, el EBITDA ajustado, la inversión y cualquier previsión que la dirección decida proporcionar.

La caja posterior a la IPO será tan importante como el beneficio
Antes de la oferta pública, SpaceX tenía 15,852 millones de dólares en efectivo y 7,823 millones en valores negociables de corto plazo, frente a 29,132 millones de deuda principal al 31 de marzo. En ese trimestre generó 1,047 millones de flujo de caja operativo, pero registró una salida neta de 16,724 millones en actividades de inversión. Las cifras reflejan una compañía que genera efectivo en sus operaciones, aunque también necesita enormes cantidades de capital para desarrollar infraestructura y nuevos productos.
La situación cambió con la salida a bolsa de junio. Nasdaq informó que SpaceX captó 85,700 millones de dólares después de ejecutarse la opción de sobreasignación. El balance del segundo trimestre debería revelar cuánto efectivo neto quedó disponible, qué parte se destinó a reducir obligaciones y cuánto se reservó para Starship, Starlink y AI. Esa actualización será más relevante para la capacidad financiera de la empresa que las posibles ventas de acciones realizadas por antiguos accionistas.
Para un inversionista mexicano con acceso a Nasdaq mediante su intermediario, el evento reúne tres riesgos diferentes: los resultados operativos, una posible ampliación del capital flotante y la exposición al tipo de cambio entre el dólar y el peso. La guía sobre cómo invertir en SpaceX desde México explica las vías de acceso, mientras que los riesgos de invertir en SpaceX ayudan a distinguir la propiedad de acciones reales de otros productos financieros.
Lo que cambió es el calendario: SpaceX ya tiene fecha para su primer examen trimestral y para la liberación parcial posterior de títulos. El riesgo abierto es que una mayor oferta coincida con resultados débiles o con nuevas necesidades de capital. La compañía deberá demostrar que el crecimiento de Connectivity puede compensar el costo de sus proyectos y que los recursos obtenidos en la IPO fortalecen de forma duradera su balance.









