La cifra agregada es llamativa: las salidas a bolsa energéticas recaudaron más en seis meses que los 4,300 millones de dólares de todo 2025 y alcanzaron su mejor primer semestre registrado, según datos de Dealogic citados por el Financial Times. El impulso procede de una necesidad física que la narrativa tecnológica no puede resolver por sí sola: cada nuevo centro de datos requiere generación, redes, transformadores y equipos de distribución.
La demanda tiene una base real. ICF estima que el consumo eléctrico de Estados Unidos crecerá 21% hacia 2030 y 39% hacia 2035, mientras la Agencia Internacional de Energía calcula que el uso mundial de electricidad de los centros de datos podría acercarse a 945 teravatios-hora en 2030. El problema para el accionista es que una tendencia favorable para el sector no garantiza que cada empresa tenga el mismo modelo, balance o capacidad de ejecución.
Forgent convierte la escasez eléctrica en pedidos, pero conserva deuda
Forgent, que cotiza en la Bolsa de Nueva York con el ticker FPS, fabrica transformadores, tableros, equipos de conmutación y otros sistemas que distribuyen electricidad dentro de centros de datos, redes e instalaciones industriales. Su relación con la IA es indirecta, pero concreta: sin esta infraestructura, la nueva capacidad informática no puede conectarse ni operar con la confiabilidad que exigen los grandes clientes.
En su tercer trimestre fiscal de 2026, la empresa duplicó ingresos hasta 378.7 millones de dólares, elevó el beneficio neto a 24.5 millones y alcanzó un EBITDA ajustado de 84.7 millones, con margen de 22.4%. La cartera de pedidos llegó a 1,980 millones de dólares, 157% más que un año antes, y la dirección elevó su previsión anual de ingresos a un rango de 1,350 a 1,390 millones. El crecimiento, por tanto, no depende solo de una promesa bursátil: ya aparece en ventas, pedidos y rentabilidad operativa.
La calidad financiera exige más contexto. Forgent generó 29 millones de dólares de flujo operativo en el trimestre y destinó 28 millones a inversión de capital. Al 31 de marzo mantenía 93.8 millones en efectivo frente a aproximadamente 584.1 millones de deuda, incluida la porción corriente. Además, la compañía reconoce que su backlog puede cancelarse o convertirse en ingresos con retraso, y que la presión del cobre, el acero, los aranceles y la contratación puede afectar sus márgenes.
El récord de OPV no significa capital nuevo para todas las empresas
La oferta de Forgent se fijó en 27 dólares por acción. La empresa y sus accionistas vendedores colocaron inicialmente 56 millones de títulos, antes de la opción adicional concedida a los bancos. Sin embargo, Forgent recibió 491.8 millones de dólares netos y los utilizó para adquirir participaciones de su filial operativa que estaban en manos de propietarios existentes. Es decir, el volumen total de la OPV no se tradujo en una entrada equivalente de efectivo para ampliar fábricas o reducir deuda.
INNIO ofrece un contraste todavía más claro. El fabricante de motores de gas y soluciones de generación distribuida colocó 90 millones de acciones a 27 dólares en Nasdaq, pero la operación fue enteramente secundaria: los títulos procedieron del accionista vendedor y la compañía no recibió recursos. La demanda por el relato de centros de datos permitió ampliar la oferta, aunque el dinero no financió directamente nuevos proyectos de INNIO.
Fervo Energy sí realizó una colocación primaria. La empresa de geotermia avanzada captó alrededor de 2,200 millones de dólares brutos y señaló que emplearía los recursos en inversión, desarrollo de proyectos, terrenos y capital de trabajo. El matiz es que todavía no había iniciado operaciones comerciales a gran escala al cierre de marzo: registró apenas 61,000 dólares de ingresos y una pérdida neta de 31.8 millones, mientras proyectaba aproximadamente 1,200 millones de inversión de capital para los siguientes doce meses. Su OPV financia crecimiento, pero también un riesgo de construcción y tecnología mucho mayor.

La bolsa ya distingue entre negocios operativos y proyectos por demostrar
Las últimas referencias de mercado disponibles el 17 de julio situaban a Forgent en 39.58 dólares, alrededor de 46.6% por encima de su precio de salida. INNIO rondaba 28.02 dólares, apenas 3.8% sobre los 27 dólares de la OPV, mientras Fervo cotizaba en 23.11 dólares, 14.4% por debajo. La dispersión demuestra que el mercado no está premiando de manera uniforme cualquier empresa asociada con energía e IA.
El Financial Times señaló que casi dos tercios de las compañías energéticas que salieron a bolsa en 2025 y 2026 cotizaban por debajo de su precio de oferta, frente a menos de 40% para el conjunto de las OPV. La lectura no invalida la demanda eléctrica; sí cuestiona la idea de que una buena historia sectorial compense automáticamente una valoración exigente, un negocio sin ingresos o una estructura diseñada principalmente para dar liquidez a accionistas previos.
Para el inversor mexicano, Forgent tiene además una conexión operativa: la compañía declara instalaciones manufactureras principales en México y advierte que los aranceles sobre componentes producidos en el país y enviados a Estados Unidos pueden afectar sus costos. Quien busque exposición bursátil deberá revisar si su intermediario permite comprar acciones estadounidenses desde México o utilizar intermediarios para operar en Nasdaq, además de considerar comisiones, liquidez y tipo de cambio.
El cambio real es que la infraestructura energética ya se convirtió en una vía bursátil para participar en el gasto relacionado con la inteligencia artificial. Forgent llega con ventas, pedidos y una operación mexicana, pero conserva deuda y debe convertir su cartera en caja. Fervo necesita ejecutar proyectos todavía no probados a escala, mientras INNIO deberá demostrar que su valoración puede sostenerse aunque la OPV no aportó capital nuevo al negocio.









