La tasa nominal sigue cerca de Banxico, pero los plazos cuentan historias distintas
Banco de México reporta para la última subasta disponible tasas de 6.49% en CETES a 28 días, 6.54% a 91 días, 6.69% a 182 días y 7.00% a 350 días. Son referencias nominales que permiten ver cómo está pagando el mercado por prestar al Gobierno Federal en distintos horizontes, pero no bastan por sí solas para evaluar el resultado para un ahorrador.
También importa no comparar plazos como si se subastaran exactamente de la misma forma. El programa de Hacienda para el tercer trimestre establece colocaciones semanales de CETES a 28, 91 y 182 días, mientras los plazos de uno y dos años tienen frecuencia quincenal. La convocatoria concreta de cada semana es la que determina qué instrumentos salen a subasta.
Banxico mantiene desde junio su tasa objetivo en 6.50%, nivel que volvió a ratificar en agosto. Esa referencia sigue siendo importante para la parte corta de la curva, pero no significa que todos los CETES tengan que rendir exactamente 6.50%. Las expectativas de inflación, el plazo, la demanda por papel gubernamental y el entorno fiscal también entran en la formación de las tasas.
La inflación convierte una tasa atractiva en un rendimiento real distinto
El último INPC mensual completo disponible corresponde a julio: la inflación general fue de 3.12% anual, mientras la subyacente se ubicó en 3.95% y los servicios avanzaron 4.36%. Después, la primera quincena de agosto dejó una inflación general anual de 3.26%. El dato mensual completo de agosto está programado para el 9 de septiembre.
Aquí aparece la diferencia entre tasa nominal y rendimiento real. La encuesta de especialistas de Banxico situó en agosto la expectativa media de inflación para los siguientes 12 meses en 4.15%. Esa cifra no es una predicción segura ni sustituye al INPC que efectivamente se publique, pero ayuda a poner en contexto lo que promete una tasa nominal.
Un cálculo meramente ilustrativo muestra el punto. Si se compara la referencia de 7.00% del CETE cercano a un año con una inflación esperada de 4.15%, la fórmula que ajusta ambos porcentajes arroja un rendimiento real ex ante de alrededor de 2.7% antes de impuestos. El resultado efectivo puede ser diferente porque la inflación real puede apartarse de la expectativa y el plazo del CETE no coincide exactamente con 12 meses. Por la misma razón, no tendría sentido interpretar una tasa de 28 días como si ese porcentaje completo se ganara en un mes.
El presupuesto añade una tercera pieza a la lectura de los CETES
Hacienda tiene programada para el 8 de septiembre la presentación del Paquete Económico 2027, que incluye los Criterios Generales de Política Económica, la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos. Los Pre-Criterios publicados en abril manejaban para 2027 un crecimiento económico de entre 1.9% y 2.9%, además de mantener el proceso de normalización fiscal.
Para los CETES, la lectura fiscal no pasa por decidir si un presupuesto es “bueno” o “malo”. Lo relevante es revisar déficit, deuda, necesidades de financiamiento y supuestos macroeconómicos. Un requerimiento de financiamiento mayor al anticipado puede influir en la oferta de deuda y en las primas que exige el mercado, sobre todo en los vencimientos más largos. Una consolidación mayor también puede cambiar esa lectura. Ninguno de esos efectos es automático.
La cautela es especialmente importante porque los documentos definitivos de 2027 todavía no estaban disponibles en la página oficial del Paquete Económico al realizar esta verificación: aparecían los Pre-Criterios, pero seguían pendientes los Criterios Generales, la Ley de Ingresos propuesta y el Proyecto de Presupuesto. Por eso no se deben atribuir todavía al paquete final cifras de déficit, deuda o financiamiento.
Tres datos deben leerse juntos antes de sacar conclusiones
La actualización útil para el ahorrador empieza comparando las nuevas tasas de la subasta con las referencias anteriores. Después debe incorporarse el INPC de agosto, poniendo atención no solo a la inflación general, sino también a la subyacente. Finalmente, los supuestos fiscales del Paquete Económico permitirán saber si el escenario de financiamiento público cambió frente a lo planteado meses atrás.
Las combinaciones importan más que una sola cifra. Una tasa nominal mayor no mejora necesariamente el rendimiento real si también aumenta la inflación relevante para ese horizonte. Del mismo modo, una tasa nominal algo menor podría conservar una lectura real favorable si las presiones de precios disminuyeran con mayor rapidez. Son escenarios, no resultados asegurados.
La conclusión para México es sencilla: los CETES siguen ofreciendo tasas nominales que deben analizarse junto con inflación y política económica. El dato de una sola subasta no define una tendencia ni permite elegir automáticamente un plazo. La lectura más completa será la que junte tasa nominal, poder adquisitivo y riesgo fiscal sin convertir ninguna de esas variables en una promesa de rendimiento.








