El dato que llegará horas antes de la Fed y puede mover al peso mexicano

El consumo de EE. UU. llega antes de la Fed y puede mover la lectura del dólar peso.
El consumo de EE. UU. llega antes de la Fed y puede mover la lectura del dólar peso.

Ventas minoristas primero: qué dato llega al mercado

La referencia previa dejó una señal débil. Las ventas de comercios minoristas y servicios de comida de Estados Unidos alcanzaron 763,600 millones de dólares en julio, una caída mensual de 0.6%, aunque se mantuvieron 5.0% por encima del nivel de un año antes. La comparación de mayo a julio también mostró un avance anual de 6.3%. Para agosto, las referencias de mercado apuntan a un rebote, aunque el consenso puede variar entre proveedores antes de la publicación.

Hay un matiz importante para no interpretar mal el miércoles. Las cifras adelantadas del Census Bureau no están ajustadas por cambios de precios y además pueden revisarse después. Eso importa especialmente esta vez: el índice de precios al consumidor mostró que la gasolina aumentó 3.9% mensual en agosto. Una subida de las ventas nominales en gasolineras, por ejemplo, no significaría necesariamente que los estadounidenses compraron mucho más combustible.

También convendrá mirar debajo del titular. Autos, gasolina, ventas por internet y restaurantes pueden cambiar la composición del dato. Una mejora extendida entre categorías daría una lectura distinta a un avance concentrado en componentes afectados por precios. Y las ventas minoristas, aunque son una señal temprana del gasto, no equivalen a todo el consumo de los hogares estadounidenses, donde los servicios tienen un peso importante.

La Fed recibe el dato con una inflación todavía elevada

La Reserva Federal llega a su reunión con la tasa de fondos federales en un rango de 3.50% a 3.75%. En julio decidió mantenerlo sin cambios por nueve votos contra tres; los tres disidentes preferían elevarlo en 25 puntos base. Ese antecedente hace que cualquier nueva señal sobre demanda e inflación tenga una lectura especialmente sensible para el mercado.

La inflación de agosto añadió presión: el índice general subió 0.4% mensual y 3.4% anual, mientras la inflación subyacente avanzó 0.3% mensual y 2.4% anual. Al inicio de esta semana, los futuros asignaban alrededor de 85% de probabilidad a una subida de tasas en septiembre, según Financial Times. Esa probabilidad no es una decisión de la Fed y puede cambiar antes del comunicado.

Por eso unas ventas minoristas claramente más fuertes de lo previsto podrían reforzar la idea de que la demanda aguanta tasas elevadas y dar respaldo a una lectura monetaria más restrictiva. Un resultado débil podría hacer lo contrario. Pero un solo dato no decide la reunión: además del comunicado, el miércoles habrá nuevas proyecciones económicas de la Fed, incluido el gráfico de tasas conocido como dot plot, y después llegará la conferencia de prensa.

La canasta alimentaria permite comparar el costo básico entre zonas rurales y urbanas.
También te puede interesar: La inflación marca 3.26%, pero falta el dato que mostrará cuánto cuesta comer

Por qué el consumo de Estados Unidos puede terminar moviendo al peso

La conexión con México pasa primero por las tasas estadounidenses. Si el mercado interpreta que el consumo sigue demasiado firme para permitir una política monetaria menos restrictiva, los rendimientos en Estados Unidos y el dólar pueden recibir apoyo. En ese escenario, el USD/MXN podría subir, lo que equivale a un peso más débil frente al dólar, aunque esa reacción no está garantizada.

El segundo canal es el diferencial de tasas. Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50% y tiene programada su próxima decisión para el 24 de septiembre. Si la Fed elevara su rango en 25 puntos base mientras la tasa mexicana permaneciera igual, el diferencial entre ambos bancos centrales se estrecharía en la misma magnitud. Eso puede restar algo de atractivo relativo al peso, pero no determina por sí solo su dirección: riesgo global, datos mexicanos, comercio y flujos internacionales también cuentan.

Para hogares y empresas mexicanas, el efecto tampoco es uniforme. Un dólar más caro puede elevar el costo en pesos de algunos insumos y bienes importados, mientras que exportadores o receptores de ingresos en dólares tienen otra exposición. Además, el traslado del tipo de cambio a los precios internos no es automático ni completo. Una reacción de unas horas en el peso no basta para afirmar que comenzó una nueva tendencia.

El orden del miércoles importa tanto como la cifra

El calendario concentra dos detonantes en pocas horas. Las ventas minoristas se publicarán a las 8:30 a.m. ET, equivalentes a las 6:30 a.m. en Ciudad de México. La decisión de la Fed llegará a las 2:00 p.m. ET, al mediodía en el centro de México, y la conferencia de prensa comenzará media hora después.

Esto abre la posibilidad de dos lecturas del mercado durante la misma jornada. El dólar y el peso pueden reaccionar primero al consumo estadounidense y cambiar de dirección después si la decisión, las proyecciones o el mensaje de la Fed contradicen esa primera interpretación. Confundir el movimiento de la mañana con la conclusión definitiva del día sería una lectura incompleta.

El miércoles habrá que separar tres cosas: el dato de ventas y sus revisiones, la respuesta inicial del dólar y la señal final de la Fed. Para quien siga el USD/MXN desde México, el calendario económico será más útil que intentar anticipar una dirección antes de conocer ambas piezas. El consumo estadounidense puede alterar el escenario, pero no permite saber de antemano qué hará la Fed ni dónde terminará el peso.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

Más del autor

Editor macro México