Inflación PCE sube y el gasto real apenas avanza: qué vigilan Fed y México

La inflación PCE de Estados Unidos subió 0.5% mensual en septiembre y alcanzó 3.6% anual. Al mismo tiempo, el gasto de los hogares avanzó 0.5% en dólares, pero prácticamente no creció una vez descontada la inflación. La combinación mantiene presión sobre la Fed y sobre el peso mexicano.

La inflación PCE repuntó mientras el gasto real quedó casi sin avance en septiembre.
La inflación PCE repuntó mientras el gasto real quedó casi sin avance en septiembre.

Más gasto en dólares, casi nada después de inflación

El Bureau of Economic Analysis (BEA) informó que el gasto de consumo personal aumentó 113,100 millones de dólares en septiembre, equivalente a 0.5% mensual. El dato quedó por debajo del 0.6% que esperaba el consenso. Sin embargo, al ajustar ese gasto por el aumento de precios, el avance real fue de apenas 2,600 millones de dólares, menos de 0.1%; en la tabla del BEA aparece redondeado a 0.0%.

Ahí está el punto clave del reporte. Los hogares gastaron más dinero, pero ese incremento compró casi la misma cantidad de bienes y servicios que un mes antes. Además, el ingreso disponible aumentó 0.2% en términos nominales, pero cayó 0.3% en términos reales. La tasa de ahorro personal quedó en 3.8%.

El desglose nominal también ayuda a dimensionar el movimiento: 35,100 millones de dólares del aumento del gasto correspondieron a bienes y 78,100 millones a servicios. Y las revisiones importan. El gasto real de agosto pasó de un crecimiento inicialmente publicado de 0.6% a 0.5%; el PCE subyacente mensual de agosto fue corregido de 0.2% a 0.3%, mientras el crecimiento del ingreso personal de ese mes pasó de 0.2% a 0.3%. El BEA explicó que actualizó julio y agosto, entre otros factores, por revisiones en datos laborales.

El PCE explica por qué la Fed no puede mirar solo el consumo

Conviene separar dos conceptos que comparten las mismas siglas. PCE también se utiliza para hablar del gasto de consumo personal, mientras que el índice de precios PCE mide cómo cambian los precios de los bienes y servicios consumidos. Esta última es una de las medidas centrales de inflación que sigue la Reserva Federal.

En septiembre, el índice general aumentó 0.5% mensual, desde 0.3% en agosto, y la tasa anual pasó de 3.4% a 3.6%. El PCE subyacente —que excluye alimentos y energía— avanzó 0.3% mensual y 3.1% anual. Las cifras principales de inflación estuvieron en línea con las previsiones del mercado, por lo que la sorpresa no estuvo en un PCE mayor al consenso, sino en una combinación incómoda: precios todavía elevados y poco avance del consumo una vez descontada la inflación.

La Fed había decidido un día antes mantener su tasa en un rango de 3.75% a 4.00%. La votación fue de 10 a 2 y los dos integrantes que discreparon preferían un aumento de 25 puntos base. El propio comunicado señaló que la inflación seguía elevada. El nuevo PCE refuerza la cautela, pero no permite afirmar que una nueva subida en diciembre esté decidida.

El gasto real prácticamente plano ofrece una señal de moderación en septiembre, aunque un solo mes no confirma un deterioro general de la demanda. El PIB real estadounidense creció a una tasa anualizada de 3.4% en el tercer trimestre, frente a 2.2% en el segundo, y el consumo real avanzó a un ritmo de 3.8% durante el trimestre. La lectura para la Fed es mixta: menor impulso mensual del gasto real, pero inflación persistente y una economía que venía creciendo con fuerza.

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México mira el diferencial de tasas y al USD/MXN

Para México, el canal más directo pasa por las tasas y el tipo de cambio. Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, frente al rango de 3.75%-4.00% de la Fed. Si los inversionistas perciben que las tasas estadounidenses pueden permanecer altas por más tiempo, o incluso volver a subir, el diferencial entre ambos países puede ofrecer menos respaldo relativo al peso. No determina por sí solo al USD/MXN, pero sí es uno de los factores que sigue el mercado.

El movimiento del jueves 29 de octubre mostró esa sensibilidad. El tipo de cambio de cierre de jornada publicado por Banxico pasó de 18.6261 a 18.8380 pesos por dólar, una depreciación cercana a 1.14% para la moneda mexicana. Sería incorrecto atribuir todo el movimiento al PCE: el mismo día se conoció un PIB estadounidense de 3.4%, superior al 3.2% esperado por el mercado. La reacción coincidió, por tanto, con un paquete de datos que combinó crecimiento resistente e inflación elevada.

Para Banxico, un dólar más caro puede convertirse en una presión adicional si termina trasladándose a algunos precios importados, aunque ese efecto no es automático ni igual para todos los productos. El banco central mexicano también debe valorar la inflación doméstica, la actividad y sus propias previsiones. El PCE estadounidense entra en la ecuación a través de la Fed y del peso, pero no dicta por sí solo la próxima decisión de Banxico.

Qué debe vigilarse ahora

La siguiente decisión de política monetaria de Banxico está programada para el 5 de noviembre. Después, el BEA publicará el PCE correspondiente a octubre el 25 de noviembre y la Fed volverá a decidir tasas el 9 de diciembre, al término de su reunión del 8 y 9. Esas referencias ayudarán a comprobar si la aceleración de precios persiste y si el menor crecimiento mensual del gasto real continúa.

El dato de septiembre deja una señal más compleja que “los estadounidenses gastan más”. Hubo más gasto en dólares, pero casi nada de avance real y una caída del ingreso disponible ajustado por inflación. Eso no confirma una recesión ni garantiza una subida de tasas de la Fed. Para México, la clave será observar cómo esa combinación modifica las expectativas de tasas, el dólar, el USD/MXN y el margen de Banxico.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México