Estados Unidos llega con más crecimiento, pero también con inflación incómoda
El PIB real de Estados Unidos avanzó a una tasa anualizada de 3.4% entre julio y septiembre, frente a 2.2% en el segundo trimestre y por encima del 3.2% que esperaba el consenso de economistas consultados por Reuters. El impulso vino de la inversión, el consumo y el gasto público, mientras las exportaciones retrocedieron y las importaciones aumentaron. La demanda privada doméstica siguió firme: las ventas finales reales a compradores privados crecieron 4.9% anualizado.
Hay una precisión importante para comparar con México. Estados Unidos publica habitualmente su variación trimestral a una tasa anualizada. Sin anualizar, el avance del tercer trimestre fue de aproximadamente 0.8% frente al trimestre previo. INEGI, en cambio, suele presentar de forma directa la variación trimestral desestacionalizada. Poner el 3.4% estadounidense frente a una cifra trimestral mexicana sin hacer este ajuste exageraría la diferencia.
El crecimiento estadounidense llegó, además, acompañado por una inflación que sigue lejos del objetivo de la Reserva Federal. El índice de precios PCE aumentó 3.6% anual en septiembre y su medida subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó 3.1%. Un día antes, la Fed había mantenido su tasa en un rango de 3.75% a 4.00%, con dos votos a favor de subirla 25 puntos base. El resultado no garantiza un nuevo aumento, pero sí mantiene vivo el debate sobre cuánto tiempo puede sostenerse una política monetaria restrictiva.
México publica hoy la cifra que definirá la comparación
INEGI tiene programada para este 30 de octubre la Estimación Oportuna del PIB del tercer trimestre de 2026. Al cierre de esta revisión, el dato todavía no había sido publicado. Esa ausencia impide afirmar si México se desaceleró, mantuvo el impulso del trimestre previo o sorprendió al alza.
La referencia anterior es fuerte: en el segundo trimestre, la economía mexicana creció 1.4% frente al trimestre previo, después de una contracción revisada de 0.3% en los primeros tres meses del año. Para el tercer trimestre, el calendario de Trading Economics recoge un consenso de 0.7% trimestral y 2.5% anual. Son expectativas, no cifras oficiales, y deben sustituirse por el dato de INEGI en cuanto se publique.
Si la cifra mexicana se acerca a ese 0.7% trimestral, la comparación correcta con Estados Unidos sería mucho más estrecha de lo que sugiere enfrentar 0.7% con 3.4%: el avance estadounidense equivalente fue de 0.8% trimestral. Si México queda claramente por debajo, la brecha de dinamismo sería más visible; si supera la expectativa, el argumento de una separación creciente entre ambas economías perdería fuerza. También importará el desglose entre actividades primarias, secundarias y terciarias, porque una cifra total puede ocultar motores muy distintos.
Tasas y crecimiento convierten el dato en una prueba para el peso
Para el peso mexicano, el PIB no opera solo. El jueves, la moneda perdió terreno y el USD/MXN se acercó a 18.90 después de los datos estadounidenses de crecimiento e inflación, en una sesión en la que también pesaron las expectativas sobre la Fed. La reacción no puede atribuirse a una sola cifra, pero mostró que el mercado está sensible a cualquier señal que prolongue tasas altas en Estados Unidos.
Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, por encima del rango de la Fed. Ese diferencial sigue siendo relevante para el tipo de cambio, aunque no garantiza por sí mismo fortaleza del peso. Si el mercado aumenta sus apuestas por tasas más altas en Estados Unidos mientras México muestra menor crecimiento, el atractivo relativo de los activos en pesos puede enfrentar más presión. Si el PIB mexicano sorprende al alza, esa lectura podría moderarse, pero tampoco implicaría automáticamente un peso más fuerte.
La siguiente decisión de Banxico está programada para el 5 de noviembre. Un PIB débil no obligaría al banco central a recortar, del mismo modo que un dato fuerte no impediría futuros ajustes. La inflación, la trayectoria del peso, las expectativas y el entorno externo siguen siendo determinantes. Para hogares y empresas, el canal práctico pasa por el costo del crédito, el financiamiento y el tipo de cambio, no por el PIB de un solo trimestre.
La comparación de este viernes debe hacerse con métricas equivalentes y sin convertir una estimación oportuna en una tendencia definitiva. Estados Unidos ya mostró un tercer trimestre más dinámico y una inflación todavía elevada. México debe completar la otra mitad de la fotografía. El dato de INEGI, sus revisiones y la reacción posterior del USD/MXN serán los indicadores macro que definan si realmente se abre una brecha o solo aparece un contraste temporal.








