La comparación correcta cambia en el tramo largo
Banxico mantuvo el 24 de septiembre su tasa objetivo en 6.50%, por tercera reunión consecutiva. La decisión fue unánime. La subasta inmediatamente anterior, realizada el 22 de septiembre, dejó rendimientos de 6.15% para CETES a 28 días, 6.59% a 91, 6.91% a 175 y 8.01% a 679 días. En el SIE, esos resultados aparecen con fecha de colocación del 24 de septiembre.
Hay un detalle que importa antes de afirmar que “la curva cambió” después de Banxico: los plazos deben compararse con instrumentos equivalentes. Hacienda estableció para el cuarto trimestre subastas semanales de CETES a 28, 91 y 182 días, y quincenales para los nodos de uno y dos años. El último registro del SIE muestra que el nodo de un año se colocó el 17 de septiembre a 363 días y 7.24%, mientras que el de dos años se colocó el 24 de septiembre a 679 días y 8.01%.
Por eso, el 8.01% no debe usarse como referencia directa frente a un CETE de alrededor de un año. La lectura limpia para esta semana exige comparar 28, 91 y cerca de 182 días contra sus referencias previas, y el nodo anual contra aquel 7.24%. El plazo de dos años necesita su siguiente colocación para tener una comparación antes/después verdaderamente homogénea.
Qué puede decir cada plazo cuando aparezca el resultado
El CETE de 28 días es el tramo más cercano a las condiciones monetarias inmediatas. Si su rendimiento se mueve poco frente al 6.15% previo, eso sugeriría estabilidad en esa parte de la curva, pero no equivaldría a una señal de que Banxico vaya a mantener o cambiar su tasa en la siguiente reunión. Una subasta refleja precio, demanda y condiciones de mercado, no una decisión futura del banco central.
Los plazos de tres y seis meses permiten observar si esa estabilidad se mantiene más adelante. Ahí conviene medir el cambio en puntos base frente a 6.59% y 6.91%, respectivamente, y no limitarse a preguntar cuál tasa es “más alta”. Una curva puede subir en unos nodos y bajar en otros porque incorpora expectativas de inflación, trayectoria de tasas, prima por plazo, oferta de deuda y condiciones financieras externas.
El nodo de alrededor de un año será especialmente útil porque su comparación previa es 7.24%. El 8.01% de 679 días sí aporta contexto sobre el extremo más largo de los CETES recientes, pero no es un sustituto del plazo anual. Mezclar ambos puede exagerar una pendiente de la curva que, en realidad, surge en parte de comparar vencimientos distintos.
Para el ahorrador, una tasa nominal no es lo mismo que rendimiento real
La inflación general fue de 3.42% anual en la primera quincena de septiembre y la subyacente se ubicó en 3.79%. A primera vista, restar inflación a la tasa de CETES da una referencia rápida de rendimiento real. Pero esa resta es solo una aproximación: el resultado efectivo depende de la inflación que se observe durante el periodo de inversión, además del tratamiento fiscal y del plazo concreto.
Esto también ayuda a evitar una conclusión frecuente: que el CETE con la tasa nominal más alta es automáticamente “mejor”. Un plazo corto obliga a enfrentar antes el riesgo de reinversión: cuando venza, la nueva tasa disponible puede ser distinta. Un plazo más largo fija condiciones por más tiempo, pero reduce flexibilidad si el dinero se necesita antes del vencimiento. En cetesdirecto existe venta anticipada de valores gubernamentales bajo las reglas de la plataforma, sin que eso convierta todos los plazos en equivalentes.
Para quien ahorra, la pregunta útil no es adivinar qué hará Banxico, sino entender qué está pagando cada vencimiento frente a la inflación y qué horizonte coincide con la necesidad de liquidez. Esa comparación debe hacerse con tasas y plazos homogéneos, no con el rendimiento más llamativo de la tabla.
Banxico pausó, pero la curva también mira al dólar y a las tasas externas
La Junta de Gobierno explicó que seguirá evaluando el proceso desinflacionario, el traspaso del tipo de cambio a los precios, la holgura de la economía y las expectativas de inflación. También señaló que la política monetaria mexicana no tiene por qué reaccionar de manera mecánica a los ajustes de la Reserva Federal. En el mismo comunicado, Banxico indicó que las tasas de valores gubernamentales en México habían subido en la mayoría de los plazos desde su decisión anterior y que el peso mostró volatilidad.
Eso obliga a leer la subasta con contexto. Los CETES no responden únicamente a la tasa objetivo de Banxico: también pueden incorporar movimientos en las tasas de Estados Unidos, el dólar, el peso, la demanda por deuda mexicana y la percepción de inflación. Del mismo modo, un movimiento puntual de la subasta no permite concluir por sí solo que el USD/MXN vaya a tomar una dirección determinada.
Hasta que Banco de México publique los resultados del 29 de septiembre, sí puede definirse qué comparar, pero no qué cambió después de la pausa. Al momento de la consulta, la página de Banxico seguía mostrando el 22 de septiembre como la última subasta disponible. La actualización clave será medir, plazo por plazo, la variación frente a 6.15%, 6.59%, 6.91% y 7.24%. Solo entonces podrá decirse si el frente corto, el medio y el anual están enviando señales distintas o si la curva se movió de forma más uniforme.








