Inflación esperada baja, pero analistas aún ven la tasa en 6.50%: qué mira Banxico

La encuesta de septiembre de Banxico dejó un contraste que parece extraño: la mediana de inflación subyacente para el cierre de 2026 bajó de 3.99% a 3.90%, pero la mediana de la tasa de fondeo al cierre de 2026 y 2027 siguió en 6.50%. No es una contradicción: son señales de horizontes distintos.
La encuesta de Banxico mejora la inflación subyacente de 2026 pero no baja la tasa esperada.
La encuesta de Banxico mejora la inflación subyacente de 2026 pero no baja la tasa esperada.

La mejora está en el cierre de 2026, no en todos los horizontes

Banco de México recabó respuestas de 42 grupos de análisis y consultoría entre el 15 y el 28 de septiembre. Para la inflación subyacente al cierre de 2026, la mediana bajó de 3.99% a 3.90% y la media pasó de 4.00% a 3.89%. La inflación general esperada para diciembre también se moderó: su mediana pasó de 3.90% a 3.87%.

El matiz decisivo aparece cuando se cambia el horizonte. Para los próximos 12 meses, medidos a partir del mes posterior al levantamiento, la mediana de inflación subyacente no bajó: pasó de 3.83% a 3.84%. La media hizo el mismo movimiento, de 3.83% a 3.84%. Para el cierre de 2027, en cambio, la mediana subyacente descendió de 3.80% a 3.78%. Por eso no es correcto resumir la encuesta diciendo simplemente que las expectativas subyacentes bajaron: mejoraron en ciertos plazos, no en todos.

También conviene separar mediana de media. La mediana de la tasa de fondeo interbancario al cierre de 2026 y 2027 permaneció en 6.50%, el mismo nivel del objetivo vigente de Banxico. Sin embargo, la media subió de 6.49% a 6.51% para 2026 y de 6.47% a 6.51% para 2027. La mediana es el punto central de las respuestas ordenadas; no significa que todos los especialistas compartan exactamente el mismo pronóstico.

Por qué un mejor dato no activa un recorte automático

Banxico mantuvo por unanimidad su tasa objetivo en 6.50% el 24 de septiembre. En ese comunicado dejó claro que las próximas decisiones dependerán de la continuidad de la desinflación, el traspaso del tipo de cambio a los precios, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación. Su objetivo formal es una inflación general de 3%, con un intervalo de variabilidad de un punto porcentual alrededor.

La fotografía observada todavía exige contexto. En la primera quincena de septiembre, la inflación general anual fue de 3.42% y la subyacente de 3.79%. Dentro de esta última, los servicios registraron una variación anual de 4.33%, frente a 3.22% de las mercancías. Además, en su decisión de septiembre Banxico elevó ligeramente sus propios pronósticos promedio para la inflación subyacente del tercer y cuarto trimestre de 2026, a 3.9% y 3.6%, desde 3.8% y 3.5%.

Ahí está la explicación monetaria. Una previsión privada algo mejor para diciembre aporta una señal favorable, pero no elimina la persistencia de algunos componentes ni los riesgos del escenario. Banxico mantiene un balance de riesgos para la inflación sesgado al alza e incluye entre ellos la persistencia subyacente, el tipo de cambio y las presiones de costos. También ha señalado que no necesita reaccionar mecánicamente a los movimientos de la Reserva Federal, porque las condiciones macroeconómicas de México y Estados Unidos son distintas.

Te puede interesar El INPC del 22 de octubre: qué vigilar tras el dólar en 18.60

Qué significa para el peso, el crédito y las próximas decisiones

Para el peso mexicano, una expectativa de tasa estable importa porque el diferencial de tasas con otros países es uno de los factores que sigue el mercado en el USD/MXN. Pero no es el único. La Fed, el riesgo global, el comercio, la actividad económica y la propia inflación también pueden mover al tipo de cambio. En la misma encuesta, la mediana para el cierre de 2026 se mantuvo en 17.50 pesos por dólar, mientras la de 2027 pasó apenas de 18.05 a 18.04.

Para hogares y empresas, que la referencia permanezca en 6.50% implica que no existe un alivio monetario adicional automático. Eso tampoco significa que todas las tasas de crédito o ahorro permanezcan idénticas: los bancos incorporan plazo, riesgo, fondeo y competencia, mientras la transmisión de la política monetaria llega con rezagos. Una tarjeta, una hipoteca o un crédito empresarial no se mueve necesariamente uno a uno con Banxico.

Los siguientes datos pueden cambiar la lectura. INEGI tiene programada la inflación mensual de septiembre para el 8 de octubre; ese mismo día está prevista la minuta de la decisión de septiembre de Banxico, mientras la siguiente decisión de política monetaria está calendarizada para el 5 de noviembre. Si la desinflación subyacente se consolida y las expectativas convergen, la Junta tendrá nueva información favorable que valorar; si persisten las presiones o los riesgos, el argumento para mantener una postura prudente seguirá presente.

Lo que cambió fue la previsión de inflación subyacente para el cierre de 2026. Lo que no cambió fue la mediana de la tasa de fondeo esperada al final de 2026 y 2027. Y lo que todavía no puede afirmarse es que Banxico vaya a mantener 6.50% hasta entonces: la encuesta recoge expectativas privadas; las decisiones corresponden a la Junta de Gobierno y dependen de los datos que vayan llegando.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

Más del autor ›

Editor macro México