La construcción borra parte del rebote de abril
Con cifras desestacionalizadas y en términos reales, la formación bruta de capital fijo —el indicador que reúne la inversión en construcción, maquinaria y equipo— descendió 0.4% frente a abril y aumentó 2.4% respecto a mayo de 2025. El índice se ubicó en 107.1 puntos. Además, el avance mensual de abril fue revisado de 4.0% a 4.1%, por lo que el resultado de mayo representa una pausa después de un rebote fuerte, no un desplome de la inversión.
La composición fue desigual. La inversión en construcción bajó 2.4% mensual, arrastrada por una caída de 7.9% en el componente residencial. En contraste, la construcción no residencial avanzó 3.3%. La maquinaria y equipo creció 1.5%, con un aumento de 4.5% en bienes nacionales y una baja de 0.5% en los importados. A tasa anual desestacionalizada, construcción y maquinaria todavía mostraron avances de 2.0% y 2.5%, respectivamente.
Las cifras originales, que todavía son preliminares, muestran un matiz más importante para la actividad productiva. La inversión total aumentó 1.1% anual en mayo, pero acumuló una baja de 0.5% entre enero y mayo. La inversión privada cayó 1.3% anual y 1.9% en el acumulado, mientras la pública creció 19.7% y 9.4%, en ese orden. El avance, por tanto, no fue generalizado: dependió en buena medida del componente público y de la construcción no residencial.
Qué dice el dato sobre el costo del dinero
Banxico mantuvo en junio la tasa objetivo en 6.50% y señaló que consideraba apropiado conservarla en ese nivel. Una tasa elevada encarece el financiamiento y aumenta el rendimiento mínimo que una empresa exige a un proyecto antes de comprometer recursos. Ese canal puede retrasar la compra de maquinaria, la ampliación de plantas o el desarrollo de vivienda, pero el indicador de mayo no permite atribuir la caída únicamente a la política monetaria.
La Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas de julio refuerza esa cautela. La mediana ubicó la tasa de fondeo interbancario en 6.50% al cierre de 2026 y de 2027, pero esa previsión no equivale a una decisión de la Junta de Gobierno. En el mismo ejercicio, el elevado costo del financiamiento interno representó solo 1% de las menciones entre los obstáculos al crecimiento. Pesaron más la gobernanza, con 44% de las respuestas; las condiciones externas, con 26%; y las condiciones económicas internas, con 22%.
Para las empresas, la lectura es mixta. El costo del crédito sigue siendo relevante, sobre todo para proyectos con retornos de largo plazo, pero la inversión privada también responde a la demanda esperada, la seguridad, las reglas comerciales, la infraestructura y la certidumbre para operar. Reducir el diagnóstico a “tasas altas igual a menor inversión” ocultaría que la maquinaria nacional avanzó durante el mes mientras la construcción residencial se contrajo con fuerza.

Banxico recibe una señal mixta, no un mandato
El dato llega antes del anuncio de política monetaria del 6 de agosto. Banxico enfrenta una economía que rebotó 1.5% trimestral en la estimación oportuna del PIB del segundo trimestre, pero con una inversión que todavía cayó 0.5% anual en el acumulado de enero a mayo. Esa combinación sugiere que el crecimiento mejoró, aunque su base productiva aún no muestra una recuperación uniforme.
La inflación general anual bajó a 3.37% en junio, dentro del intervalo de variabilidad alrededor de la meta de 3%, pero la subyacente se mantuvo en 4.03% y los servicios en 4.49%. En su comunicado de junio, Banxico conservó un balance de riesgos inflacionarios sesgado al alza y consideró adecuada la tasa de 6.50%. La debilidad de la inversión añade un argumento sobre actividad, pero no elimina la persistencia de precios que la Junta también debe evaluar.
Para el peso mexicano y el USD/MXN, el dato de inversión puede influir en las expectativas de crecimiento y tasas, aunque difícilmente explica por sí solo un movimiento sostenido. El mercado seguirá mirando la decisión de Banxico, la inflación de julio —prevista para publicarse el 7 de agosto— y la siguiente actualización de inversión, programada para el 4 de septiembre. Mayo dejó una señal clara: la inversión perdió impulso, pero todavía no confirma una nueva tendencia ni demuestra que una baja de tasas resolvería por sí sola el problema.









