El nuevo apoyo al diésel ya está vigente: cuánto absorbe Hacienda y qué no garantiza

Hacienda elevó el apoyo fiscal al diésel para contener presiones de precios en México.
Hacienda elevó el apoyo fiscal al diésel para contener presiones de precios en México.

Qué cambió en el apoyo al diésel del 19 al 25 de septiembre

La Secretaría de Hacienda publicó un estímulo de 100% sobre el IEPS del diésel, equivalente a $7.3634 por litro. Eso deja la cuota efectiva del impuesto en $0.00 por litro durante la semana del 19 al 25 de septiembre de 2026. A ese alivio se añade un estímulo complementario de $1.8361 por litro.

El punto importante está en ese segundo componente. Una semana antes, del 12 al 18 de septiembre, el IEPS del diésel ya tenía un estímulo de 100%, pero el apoyo complementario era de apenas $0.1501 por litro. Es decir, el refuerzo real de esta semana no está en llevar el IEPS a cero —eso ya ocurría—, sino en aumentar en $1.6860 por litro el estímulo complementario, que ahora supera en más de 12 veces al anterior.

Al sumar ambos mecanismos, el esquema fiscal relacionado con el diésel alcanza $9.1995 por litro. Conviene interpretar esa cifra con cuidado: no significa que el consumidor vaya a encontrar automáticamente un descuento de $9.20 frente al precio de la semana pasada. Los estímulos sirven como amortiguador frente a los costos de referencia y la carga fiscal; el precio final también depende de refinación, logística, distribución y márgenes.

El problema está también en el diésel refinado, no solo en el precio del petróleo

Mirar únicamente al WTI o al Brent puede dar una lectura incompleta. La Administración de Información Energética de Estados Unidos explica que el precio del diésel depende del crudo, pero también de los márgenes de refinación —los llamados crack spreads—, distribución, márgenes comerciales e impuestos. La oferta global ajustada de destilados ha elevado especialmente la presión sobre ese combustible.

La tensión se ha visto con claridad en Estados Unidos, una referencia relevante para el mercado regional de refinados. S&P Global Platts situó el 15 de septiembre el diésel ultrabajo en azufre de la costa del Golfo en un récord de $5.182 por galón, en un contexto de restricciones de oferta, inventarios reducidos y fuerte demanda. El dato muestra por qué el diésel puede encarecerse incluso más rápido que el barril de crudo.

Para quien sigue mercados desde México, también entra en juego el dólar. Las referencias internacionales de energía se expresan principalmente en esa divisa, por lo que el USD/MXN puede amplificar o amortiguar parte de la presión al convertir esos costos a pesos. No es una relación automática: también pesan la logística, el origen del producto, los márgenes y las medidas fiscales. Pero explica por qué, para leer el diésel mexicano, conviene mirar más allá del precio internacional del petróleo.

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El precio ronda los $27, pero el estímulo no garantiza ese nivel en todas las estaciones

La última referencia oficial de Profeco previa al nuevo estímulo situó el precio promedio nacional del diésel en $27.00 por litro el 14 de septiembre. La dependencia indicó que 8,914 estaciones comercializaban el combustible en un máximo de $27 dentro del acuerdo voluntario entre el Gobierno federal y empresarios gasolineros.

Una referencia más reciente, publicada el 20 de septiembre por El Economista con datos de PetroIntelligence, ubicó el promedio nacional en $27.01 por litro. La diferencia es pequeña, pero ayuda a entender qué busca el mayor estímulo: contener una presión alcista en lugar de generar necesariamente una rebaja visible frente a la semana anterior.

Ahí está también lo que el nuevo apoyo no garantiza. La estrategia de estabilización tiene carácter voluntario, por lo que $27 no funciona como un techo legal uniforme para cada gasolinera. Tampoco el aumento de $1.8361 en el estímulo complementario implica que el tablero de precios tenga que bajar exactamente esa cantidad. Para México, el objetivo práctico es amortiguar el traslado de la presión internacional a un combustible importante para transporte de carga, maquinaria y distribución de mercancías.

El vínculo con inflación importa precisamente por ahí. Un aumento sostenido del diésel puede elevar costos de transporte y distribución y terminar filtrándose hacia distintos bienes y servicios. El estímulo reduce ese riesgo de transmisión, pero no elimina la inflación ni controla todos los costos de la cadena. Energía, tipo de cambio, salarios, alimentos y otros factores pueden moverse de forma distinta.

El costo fiscal aumenta y el siguiente dato vuelve a ser clave

El acuerdo de esta semana permite conocer cuánto aumenta el apoyo por litro, pero no publica un costo fiscal agregado para el periodo del 19 al 25 de septiembre. Para calcularlo con precisión sería necesario conocer el volumen efectivamente comercializado bajo los mecanismos aplicables. Presentar una cifra semanal sin ese dato sería una estimación, no un costo confirmado.

Sí hay señales claras del efecto acumulado en las cuentas públicas. Hacienda informó que, hasta julio, la recaudación del IEPS correspondiente a gasolinas y diésel cayó 2.1% real anual debido a los estímulos utilizados para contener los precios de los combustibles. En la presentación de los resultados del primer semestre, medios que citaron al subsecretario de Ingresos, Carlos Lerma, situaron el valor bruto de los estímulos en alrededor de $42,000 millones y la diferencia de recaudación frente a lo programado en unos $13,000 millones.

Para los traders mexicanos, la clave no está solo en cuánto vale hoy el WTI o el Brent. Conviene vigilar el precio internacional del diésel refinado, los márgenes de refinación, el USD/MXN, los próximos datos de inventarios y el siguiente acuerdo semanal de Hacienda. Un descenso del crudo no necesariamente elimina la presión si los destilados siguen escasos; del mismo modo, un peso más fuerte puede suavizar parte del impacto sin resolver un problema de oferta física.

La lectura para México es concreta: Hacienda amplió el colchón fiscal para evitar que la presión internacional sobre el diésel llegue completa al consumidor y a la cadena de transporte. Eso ayuda a contener riesgos inflacionarios, pero no convierte los $27 por litro en un precio garantizado ni asegura que el apoyo pueda mantenerse con la misma intensidad si el mercado de refinados continúa tensionado.

Para profundizar en esta relación, el siguiente paso natural es consultar la guía de energía e inflación en México, una vez validada su URL en el inventario interno de FinanMercado.

Esta noticia ha sido elaborada por Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Especialista

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Especialista en Forex y materias primas