México rebota con exportaciones e inversión: Banxico mira si el impulso continúa

Exportaciones e inversión impulsaron el rebote económico de México en el segundo trimestre.
Exportaciones e inversión impulsaron el rebote económico de México en el segundo trimestre.

Exportaciones e inversión explican buena parte del rebote

El INEGI confirmó que la oferta y demanda global de bienes y servicios aumentó 1.7% real frente al primer trimestre, con cifras desestacionalizadas. El detalle es más relevante que el número agregado: las exportaciones avanzaron 9.3% trimestral y la formación bruta de capital fijo —la medida de inversión— creció 4.3%. El consumo privado y el consumo de gobierno aumentaron 0.9% cada uno. El PIB, por su parte, creció 1.4% trimestral.

La comparación con el arranque del año muestra por qué conviene hablar de rebote, pero no todavía de una nueva tendencia. En el primer trimestre, la demanda global apenas había crecido 0.3%; la inversión cayó 1.9% y el consumo privado retrocedió 0.8%, mientras las exportaciones avanzaron solo 0.8%. Además, el PIB se contrajo 0.6% trimestral. El segundo trimestre corrigió buena parte de esa debilidad y lo hizo con una combinación más favorable de exportaciones e inversión, aunque el consumo de los hogares avanzó a un ritmo mucho más moderado.

El punto débil está en la continuidad. El IGAE, que funciona como una lectura mensual amplia de la actividad, bajó 0.1% en junio. El Indicador Oportuno de la Actividad Económica de INEGI anticipó para julio un aumento de 0.1% mensual y de 2.7% anual, pero esa cifra es una estimación econométrica, no el dato observado. El IGAE de julio se publicará el jueves 24 de septiembre y será la primera prueba importante para saber si el rebote del segundo trimestre tuvo seguimiento.

Banxico necesita separar rebote, demanda e inflación

Para Banxico, más actividad no significa automáticamente tasas más altas. En su decisión del 6 de agosto, la Junta de Gobierno dejó la tasa en 6.50% y reconoció una reactivación de la economía durante el segundo trimestre, pero también señaló que seguía previendo condiciones de holgura y riesgos a la baja para la actividad. Al explicar su decisión, el banco central mencionó expresamente la ausencia de presiones de demanda, el tipo de cambio y el grado de restricción monetaria.

Ahí es donde el IGAE gana importancia. Si julio confirma que la actividad siguió avanzando de forma amplia, la idea de una economía con suficiente holgura tendrá que leerse con más cuidado. Pero el crecimiento es solo una pieza. En agosto, la inflación general fue de 3.26% anual, mientras la subyacente se ubicó en 3.88% y la inflación de servicios en 4.33%. La cifra general ha bajado, pero todavía quedan presiones internas que Banxico debe incorporar en su lectura.

El contexto externo también cambió. La Reserva Federal elevó el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos base, hasta 3.75%-4.00%. Con Banxico en 6.50%, el diferencial simple entre las tasas objetivo mexicanas y estadounidenses quedó entre 2.50 y 2.75 puntos porcentuales. Esa distancia puede influir en el atractivo relativo de los activos en pesos y en el tipo de cambio, pero no determina por sí sola la decisión de Banxico. Inflación, actividad, expectativas y peso siguen formando parte de la misma lectura.

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El jueves reúne tres datos que pueden mover la lectura del peso

El 24 de septiembre será una sesión especialmente cargada para México. El calendario del INEGI marca para ese día el IGAE de julio y la inflación de la primera quincena de septiembre. Banxico anunciará su decisión de política monetaria ese mismo jueves a las 13:00 horas. Esto concentra, en pocas horas, nueva información sobre crecimiento, precios y tasas.

La referencia previa sobre expectativas también debe tomarse con contexto. En la encuesta de especialistas de Banxico de agosto, la mediana situó la tasa de fondeo en 6.50% al cierre del tercer trimestre y las respuestas para julio-septiembre apuntaron a terminar en el mismo nivel que la tasa objetivo vigente. Sin embargo, esa encuesta es anterior al incremento de tasas de la Fed, por lo que no equivale a un consenso actualizado para la reunión del jueves.

Para quienes siguen el USD/MXN, la última referencia oficial disponible antes de esta semana fue un FIX de 17.2450 pesos por dólar el 18 de septiembre. Los datos del jueves pueden cambiar las expectativas sobre el margen de Banxico y generar volatilidad, pero una reacción de una sesión no bastará para hablar de una nueva tendencia del peso. Lo que ya está confirmado es el rebote del segundo trimestre; lo que sigue abierto es su duración. El IGAE de julio, la inflación quincenal y el mensaje de Banxico ayudarán a aclarar si actividad y precios empiezan a contar una historia distinta o si el impulso fue, por ahora, principalmente trimestral.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México