Inflación: la Fed ve presión elevada y Banxico, una mejora que todavía exige cautela
La Fed mantuvo el 29 de julio su rango de referencia en 3.50%-3.75% y dejó una señal clara: la inflación seguía elevada frente a su objetivo de 2%, en parte por choques de oferta que habían empujado precios en sectores como energía. Las minutas del 19 de agosto serán relevantes para saber qué tan extendida era la preocupación por esas presiones y cuánto peso tenían frente a la posibilidad de que algunos choques fueran temporales.
Banxico también mantuvo la tasa, en 6.50%, pero llegó a su reunión del 6 de agosto con una fotografía distinta. Entre la primera quincena de junio y la primera de julio, la inflación general bajó de 3.55% a 3.10% anual y la subyacente de 4.12% a 3.95%. Sin embargo, el banco central retrasó su previsión de convergencia de la inflación general a la meta de 3%: en junio la esperaba para el segundo trimestre de 2027 y en agosto la movió al cuarto trimestre.
Para México, ese contraste importa porque una inflación general más baja no equivale a que el problema esté resuelto. La minuta de Banxico puede mostrar cuánto preocupa la persistencia de la inflación subyacente y por qué la Junta prefirió mantener la tasa, mientras la de la Fed puede aclarar si el riesgo inflacionario en Estados Unidos justifica tasas altas por más tiempo.
Actividad: Estados Unidos conserva impulso; México sigue mostrando holgura
El comunicado de la Fed describió una economía estadounidense que seguía creciendo a un ritmo sólido, con fortaleza en productividad e inversión de capital. También señaló que el empleo avanzaba en línea con la fuerza laboral y que la tasa de desempleo había cambiado poco. En ese comunicado, la inflación aparece como el riesgo visible sin una señal de deterioro laboral inmediato.
Banxico, en cambio, habló de una reactivación de la economía mexicana en el segundo trimestre después de la contracción del trimestre anterior, pero mantuvo una lectura prudente: prevé condiciones de holgura a lo largo del horizonte y riesgos importantes a la baja para la actividad. La diferencia no significa que un banco central sea “más duro” que el otro por definición; significa que enfrentan combinaciones distintas de inflación y crecimiento.
Las minutas pueden afinar esa lectura. En la Fed, el mercado buscará si la fortaleza de la actividad fue vista como una fuente adicional de presión sobre precios. En Banxico, la clave será saber cuánto peso tuvo la debilidad relativa de la economía frente a su mandato prioritario de estabilidad de precios.

Votos: la Fed mostró una división que Banxico no tuvo
La diferencia más visible está en la votación. El FOMC aprobó mantener la tasa por 9 votos contra 3. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan preferían subir el rango en 25 puntos base. En la reunión anterior, de junio, la decisión había sido unánime. Las minutas del miércoles pueden mostrar si la inclinación a endurecer la política era más amplia que los tres votos disidentes o si la mayoría seguía claramente cómoda con la pausa.
En Banxico ocurrió lo contrario: la Junta de Gobierno votó por unanimidad mantener la tasa en 6.50%, igual que en la decisión de junio. Pero unanimidad no significa necesariamente razonamientos idénticos. La minuta del jueves será útil para distinguir si todos comparten el mismo grado de cautela o si existen diferencias sobre cuánto tiempo conviene sostener la tasa y qué datos podrían modificar esa postura.
Para el peso mexicano, ese detalle puede importar más que el simple “sin cambio”. El mercado suele reaccionar no solo a la decisión vigente, sino a las pistas sobre la siguiente. Aun así, una minuta no es una promesa de lo que ocurrirá en la próxima reunión.
Diferencial de tasas: México mantiene una brecha amplia, pero no explica solo al peso
Con Banxico en 6.50% y la Fed en 3.50%-3.75%, el diferencial entre las tasas de referencia es de 2.75 a 3.00 puntos porcentuales, o 275 a 300 puntos base. Esa brecha puede apoyar el atractivo relativo de activos en pesos, pero no determina por sí sola el USD/MXN. También pesan la fortaleza global del dólar, el riesgo internacional, la inflación, el crecimiento y los factores propios de México.
Por eso las dos minutas deben leerse juntas. Si la Fed muestra una preocupación inflacionaria más amplia y el mercado interpreta que las tasas estadounidenses podrían permanecer elevadas por más tiempo, el diferencial esperado podría reducirse. Si Banxico refuerza la idea de mantener 6.50% durante un periodo prolongado, la brecha podría conservarse. El escenario inverso también es posible si la Junta mexicana abre más espacio a recortes futuros.
El punto clave es que ninguna de las dos minutas decide una nueva tasa. Son documentos que explican cómo se llegó a decisiones ya conocidas. Su valor para México estará en revelar qué riesgos dominan la discusión y cómo pueden cambiar las expectativas antes de las próximas reuniones: la Fed se reúne el 15 y 16 de septiembre y Banxico tiene decisión el 24 de septiembre. Para el peso, habrá que vigilar el conjunto: inflación, actividad, tono de los bancos centrales y diferencial de tasas, no una sola frase.









