La subasta de CETES coloca deuda; Banxico actúa como agente de Hacienda
La confusión nace porque Banco de México aparece en ambos procesos. En las subastas primarias, la Secretaría de Hacienda coloca valores gubernamentales a través de Banxico, que actúa como agente financiero del Gobierno Federal. Ese es el mecanismo ordinario con el que se emiten CETES, Bondes F, Bonos y Udibonos para cubrir el programa de financiamiento público. Para el tercer trimestre, Hacienda estableció subastas semanales de CETES de corto plazo y colocaciones quincenales para los vencimientos más largos.
Eso no convierte a Banxico en comprador. En una subasta primaria, los títulos son colocados por el Gobierno entre los participantes del mercado; Banxico organiza la operación por cuenta de Hacienda. El propio portal del banco central separa sus dos funciones: regula la liquidez del sistema financiero y, además, como agente del Gobierno, realiza las subastas primarias de deuda.
La referencia más reciente disponible en la página oficial de resultados seguía siendo la subasta del 11 de agosto: los CETES se colocaron a 6.40% a 28 días, 6.48% a 91 días, 6.74% a 175 días y 7.89% a 721 días. Esos rendimientos sirven como punto de comparación para la subasta de este martes, pero no son evidencia de que Banxico haya activado su nuevo mecanismo de compras.
Las compras de Banxico necesitan otra convocatoria y ocurren en el mercado secundario
La nueva herramienta es diferente. La Circular 8/2026 abrió la posibilidad de que Banxico compre valores gubernamentales en el mercado secundario y entró en vigor el 17 de agosto. El banco central explicó que estas operaciones podrán realizarse con CETES y Bondes F cuando sus previsiones indiquen un faltante de liquidez en el mercado de dinero.
La palabra importante es “podrán”. Banxico aclaró que los montos anunciados para el trimestre son máximos posibles, no compromisos de compra. Si decide utilizar la herramienta, realizará subastas competitivas y las emisiones concretas de CETES o Bondes F deberán aparecer en las convocatorias correspondientes. Por eso, la señal que confirmaría la activación no es la subasta primaria semanal, sino una convocatoria específica de compra de Banxico y, después, sus resultados.
También cambia quién vende. En la operación nueva, Banxico compraría títulos que ya están en circulación a intermediarios financieros; no estaría adquiriendo la nueva deuda que Hacienda coloca en la subasta primaria. El banco central ha señalado que estas compras tienen exclusivamente fines de regulación monetaria y no buscan financiar al sector público.

No es un recorte de tasas ni una señal automática para el peso
El objetivo de las compras es técnico, pero relevante. Banxico busca que la liquidez disponible en el sistema sea congruente con su objetivo operacional y que la tasa de fondeo interbancario a un día permanezca cerca de la tasa determinada por la Junta de Gobierno. Este martes, la tasa objetivo publicada por el banco central se mantiene en 6.50%.
Eso significa que una eventual compra de CETES o Bondes F no debe interpretarse por sí sola como un nuevo recorte de tasas ni como un giro hacia una política monetaria más expansiva. Banxico afirma expresamente que la herramienta no modifica la postura de política monetaria. También rechaza equipararla con un programa de relajamiento cuantitativo: no busca generar liquidez abundante ni controlar la curva de rendimientos, sino compensar faltantes cuando sea necesario.
Para el peso mexicano y el USD/MXN, el matiz importa. Si la operación no cambia la tasa objetivo ni la orientación monetaria, por sí sola tampoco ofrece una señal limpia sobre la dirección del tipo de cambio. La lectura del peso seguirá dependiendo de factores más amplios, entre ellos las expectativas sobre Banxico y la Fed, el diferencial de tasas, la inflación, el dólar global y el apetito por riesgo. Confundir una operación de liquidez con un recorte de tasas puede llevar a una interpretación equivocada del mercado.
Qué debe vigilarse después de la subasta de este martes
Hay dos datos que deben seguirse por separado. El primero son los resultados de la subasta primaria: cuánto colocó Hacienda y a qué rendimientos en cada plazo. Esos números ayudan a leer las condiciones de financiamiento del Gobierno y la demanda por CETES, pero no prueban una compra del banco central.
El segundo es decisivo para saber si la nueva herramienta empezó a utilizarse: una convocatoria de Banxico que identifique una subasta de compra de CETES y/o Bondes F bajo el mecanismo vigente desde el 17 de agosto. En la revisión de las páginas oficiales, Banxico todavía mostraba como última subasta primaria la del 11 de agosto y no se localizó una convocatoria específica que permita afirmar que el nuevo esquema de compras ya fue ejecutado.
La diferencia puede parecer administrativa, pero cambia por completo la interpretación. Una subasta primaria muestra cómo el Gobierno obtiene financiamiento en el mercado. Una subasta de compra de Banxico, si se convoca, mostraría cómo el banco central está administrando la liquidez. Mismos instrumentos, objetivos distintos. Hasta contar con la convocatoria y el resultado correspondientes, afirmar que la subasta ordinaria de CETES demuestra que Banxico ya empezó a comprar sería adelantarse a la evidencia.









