La electricidad explicó más de la mitad del avance quincenal
INEGI reportó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.41% respecto de la quincena previa. La inflación anual aceleró desde 3.49% en la segunda quincena de septiembre y superó por poco el 3.60% esperado en un sondeo de Reuters. Un año antes, en el mismo periodo, el avance quincenal había sido de 0.28% y la inflación anual de 3.63%.
La mayor parte del impulso no vino de una aceleración generalizada. La electricidad subió 18.51% en la quincena y aportó 0.215 puntos porcentuales al INPC. Como la incidencia total del índice fue de 0.409 puntos, ese componente explicó poco más de la mitad del avance. INEGI atribuyó el movimiento principalmente al fin del subsidio de temporada cálida en las tarifas eléctricas de 18 ciudades. La inflación no subyacente, donde se agrupan energéticos y otros precios más volátiles, avanzó 0.98% quincenal y 3.08% anual.
Otros movimientos también empujaron el índice, aunque con una incidencia mucho menor. El transporte aéreo subió 14.77% y aportó 0.039 puntos; el tomate verde aumentó 22.07%, con una incidencia de 0.025 puntos; y los servicios profesionales avanzaron 9.55%, con 0.021 puntos. En sentido contrario, el jitomate cayó 3.04% y el limón 10.43%. El dato debe leerse con contexto: el salto de la luz es importante, pero tiene un componente estacional y geográfico claro.
Los servicios son la parte que Banxico mira con más cuidado
La inflación subyacente, que excluye bienes y servicios con alta volatilidad o cuyos precios no responden a condiciones de mercado, aumentó 0.25% en la quincena y 3.78% anual. El registro anual subió desde 3.71% en la segunda quincena de septiembre. Dentro de este componente, las mercancías aumentaron 0.17% quincenal y 3.28% anual, mientras los servicios subieron 0.31% y registraron una inflación anual de 4.26%.
No es una aceleración lineal de los servicios: su tasa anual está por debajo del 4.33% observado en la primera quincena de septiembre. El problema para la lectura monetaria es su resistencia. Los servicios aportaron 0.126 puntos porcentuales al aumento quincenal del INPC, de los cuales 0.100 puntos correspondieron a “otros servicios”. La vivienda propia subió 0.15% en la quincena y los servicios profesionales 9.55%. Para los hogares, estas presiones importan porque suelen estar ligadas a gastos recurrentes y no se revierten automáticamente cuando baja un energético.
Banxico ya había puesto el foco en esta parte del índice. En las minutas de su reunión de septiembre, la mayoría de la Junta señaló que la reducción de la inflación subyacente había descansado en las mercancías, mientras la inflación de servicios seguía mostrando persistencia. También se señaló que cerca de 20% de la canasta de servicios corresponde a genéricos que ajustan precios solo una o dos veces al año, lo que puede retrasar su respuesta a las condiciones económicas. En su última decisión, el banco central ajustó ligeramente al alza sus previsiones de inflación subyacente para el tercer y cuarto trimestre de 2026 y mantuvo un balance de riesgos sesgado al alza.
Qué cambia para las tasas y el peso antes de la reunión de noviembre
Banxico mantuvo el 24 de septiembre su tasa de referencia en 6.50%, por decisión unánime, y reiteró que los siguientes movimientos dependerán de la trayectoria de la inflación, sus determinantes, las expectativas, la holgura de la economía y el efecto del tipo de cambio. Su próxima decisión está programada para el 5 de noviembre. El dato de la primera quincena de octubre es la última publicación del INPC antes de esa reunión; la inflación mensual de octubre se conocerá el 9 de noviembre.
Eso hace que la composición del dato sea especialmente importante. El alza de la electricidad puede perder fuerza conforme desaparezca el efecto estacional, pero la subyacente en 3.78% y los servicios en 4.26% dejan menos espacio para interpretar el repunte como un fenómeno puramente temporal. Aun así, una sola quincena no determina la decisión de Banxico. Para hogares y empresas, esto tampoco implica un cambio inmediato en créditos o ahorro: sí puede influir en el ritmo de futuros ajustes de tasas, cuya transmisión suele tomar tiempo.
Para el peso mexicano, tampoco hay una relación automática. El 22 de octubre el tipo de cambio cerró en 18.7134 pesos por dólar, en una sesión marcada también por mayor aversión global al riesgo. Después de conocerse la inflación local, el peso recuperó parte del terreno perdido, una reacción compatible con la idea de que una inflación más firme puede reducir el margen para recortes de tasas. Eso no convierte el movimiento de un día en una tendencia del USD/MXN.
Qué debe vigilarse ahora
La conclusión útil es separar dos historias. La electricidad elevó con fuerza el dato quincenal por un factor estacional localizado, pero la parte que Banxico no puede ignorar está en la persistencia de los servicios y en una inflación subyacente que volvió a repuntar frente a la quincena previa. El banco central sigue proyectando una convergencia de la inflación general a 3% en el cuarto trimestre de 2027; antes de sacar conclusiones, las siguientes referencias serán la decisión del 5 de noviembre y el dato completo de inflación de octubre, cuatro días después.








