El crudo baja, pero los combustibles refinados no dan tregua: por qué importa a México

  • El petróleo volvió a caer este lunes 21 de septiembre, pero el alivio no se traslada igual al diésel ni a la turbosina. La EIA advierte que la oferta global de destilados sigue ajustada, con inventarios bajos y márgenes de refinación elevados, una combinación relevante para México por transporte, aviación y costos energéticos.

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Crudo a la baja pero inventarios y márgenes mantienen presión sobre diésel y turbosina.
Crudo a la baja pero inventarios y márgenes mantienen presión sobre diésel y turbosina.

El crudo afloja, pero el cuello de botella está en las refinerías

El contraste es importante. El Brent para noviembre llegó a operar alrededor de 101.71 dólares por barril, con una caída de 2.08%, mientras el WTI rondaba 98.15 dólares, 2.14% abajo. Ambos tocaron sus niveles más bajos desde el 10 de septiembre, en una sesión marcada por expectativas de mayor margen para la diplomacia en torno al conflicto con Irán y una recuperación parcial de los embarques saudíes.

Pero un barril más barato no implica que todos sus derivados bajen en la misma proporción. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) señala que el precio del diésel también depende de la capacidad de refinación, la distribución, los inventarios y, sobre todo en el mercado mayorista, de los llamados crack spreads. En términos sencillos, estos márgenes reflejan la diferencia entre el valor del combustible refinado y el costo del crudo utilizado para producirlo.

Ahí está una parte del problema. La EIA atribuye la estrechez internacional de los destilados a una menor disponibilidad de productos refinados procedentes de Rusia, China y Medio Oriente. Al mismo tiempo, las refinerías estadounidenses han trabajado cerca de su límite: en la semana terminada el 11 de septiembre operaron alrededor de 97% de su capacidad. El mercado tiene crudo, pero convertirlo en suficiente diésel y otros combustibles en los lugares y momentos necesarios sigue siendo más complicado.

Los inventarios explican por qué el diésel sigue bajo presión

Los datos semanales muestran bien esa tensión. Las existencias estadounidenses de destilados aumentaron 1.6 millones de barriles en la semana al 11 de septiembre, hasta unos 107.9 millones de barriles. A primera vista parece un alivio, pero siguen aproximadamente 13% por debajo del promedio de cinco años para esta época del año. Un incremento semanal no corrige por sí solo un déficit acumulado.

La turbosina, o jet fuel, tiene además su propia dinámica. Los inventarios de combustible para aviación tipo queroseno bajaron a cerca de 45.3 millones de barriles, desde 46 millones la semana anterior. La producción comercial también retrocedió frente a la semana previa, mientras la demanda medida por producto suministrado durante cuatro semanas estaba 4.4% por encima de un año antes.

No es un episodio aislado. La EIA ya había observado en el segundo trimestre que los márgenes de refinación del diésel y del combustible de aviación se habían situado en más del doble de los niveles de un año antes, en un entorno de oferta internacional ajustada. La noticia, por tanto, no está solo en que baje el petróleo: está en que la parte refinada de la cadena todavía no ofrece el mismo alivio.

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Para México, un crudo más barato no garantiza combustible más barato

La lectura mexicana pasa primero por transporte y logística. El diésel es un insumo relevante para el movimiento de mercancías y para distintas actividades productivas. Si el precio internacional del producto refinado permanece elevado aunque caiga el crudo, parte del alivio que podría esperarse en fletes y costos energéticos puede tardar más en llegar.

Hay, además, un filtro local. En agosto, la Secretaría de Energía informó de la renovación por seis meses de una estrategia voluntaria con el sector gasolinero para mantener el diésel por debajo de 27 pesos por litro en las estaciones participantes. Eso significa que la transmisión de los movimientos internacionales al precio en México no es mecánica: intervienen también la política doméstica de estabilización y las condiciones del mercado local.

La turbosina queda fuera de esa referencia publicada para el diésel. Para la aviación, el costo depende del mercado internacional de jet fuel, la logística y el tipo de cambio, entre otros factores. La propia Sener sigue por separado variables como producción, importaciones, inventarios y ventas de diésel y turbosina, por lo que conviene no trasladar los datos de inventarios estadounidenses como si fueran cifras mexicanas.

El USD/MXN también entra en la ecuación. Los combustibles energéticos se negocian internacionalmente en dólares, por lo que un peso más débil puede amplificar el encarecimiento externo, mientras un peso más fuerte puede amortiguarlo. En inflación ocurre algo parecido: una tensión prolongada en transporte y energía puede añadir presión a costos, pero no implica automáticamente un cambio de tendencia inflacionaria ni anticipa por sí sola una decisión de tasas.

Qué debe vigilar ahora el mercado energético

El siguiente punto de control será el reporte semanal de la EIA programado para el 23 de septiembre. Más que fijarse únicamente en el nivel del WTI o el Brent, conviene mirar inventarios de destilados, utilización de refinerías, existencias y producción de jet fuel y evolución de los márgenes de refinación. Esos datos ayudarán a distinguir entre un alivio temporal y una normalización más amplia del mercado de combustibles.

También importa la oferta internacional. Una mayor disponibilidad de productos refinados desde Oriente Medio, Rusia o Asia podría reducir la presión; nuevas interrupciones, mantenimientos de refinerías o problemas logísticos pueden hacer lo contrario. Por eso, una caída del barril no debe leerse automáticamente como una señal de que el costo del diésel o de la turbosina seguirá el mismo camino.

Para quienes siguen energía desde México, el punto clave está en separar precio del crudo, precio del combustible refinado y costo final doméstico. Son tres capas relacionadas, pero no idénticas. El mercado puede tener petróleo más barato y, al mismo tiempo, mantener caro el proceso de convertirlo y poner el producto donde existe demanda.

La referencia inmediata para el trader mexicano será comprobar si los próximos inventarios y márgenes confirman una relajación real de los destilados. Mientras ese déficit no se cierre, la baja del WTI y del Brent cuenta solo una parte de la historia.

Esta noticia ha sido elaborada por Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Especialista

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Especialista en Forex y materias primas