El calendario concentra tres referencias que pueden cambiar la lectura del mercado, aunque no deben confundirse con una señal automática sobre la decisión. El INEGI publicará el 24 de septiembre el INPC de la primera quincena y el IGAE de julio; Banxico dará a conocer su decisión a las 13:00 horas.
En su reunión del 6 de agosto, la Junta de Gobierno mantuvo por unanimidad la tasa de referencia en 6.50% y consideró apropiado conservarla en ese nivel.
Que los datos se conozcan el mismo jueves no significa que vayan a modificar mecánicamente el voto de la Junta. Sí pueden cambiar la forma en que el mercado interprete el comunicado: si Banxico mantiene una postura de pausa, si endurece el tono ante presiones persistentes o si deja más espacio para futuros ajustes.
Inflación general: estar dentro del rango no resuelve la discusión
La primera cifra será la inflación general. En la primera quincena de agosto se ubicó en 3.26% anual, con un avance de 0.10% frente a la quincena previa.
El dato se mantuvo dentro del intervalo de variabilidad de más o menos un punto porcentual alrededor del objetivo de 3% de Banxico, pero eso no significa que el problema inflacionario esté resuelto.
Para septiembre, el sondeo de Citi del 4 de septiembre contemplaba una inflación de 0.39% mensual para el mes completo. Esa estimación no es directamente comparable con el dato quincenal del jueves, por lo que no debe utilizarse como consenso de la primera mitad de septiembre.
Además, una nueva Encuesta Citi está prevista para este martes 22 de septiembre y puede modificar las expectativas antes de la decisión de Banxico.
La lectura será importante por dos motivos. Si la inflación general vuelve a acercarse al 3%, reforzará la señal de que el índice total sigue relativamente contenido. Si repunta con fuerza, el banco central tendría más argumentos para conservar un tono prudente.
En ambos casos habrá que distinguir entre movimientos provocados por componentes volátiles y presiones con mayor persistencia.
Inflación subyacente: la señal más delicada para Banxico
El segundo dato forma parte del mismo reporte, pero merece una lectura propia.
La inflación subyacente —que excluye componentes con precios más volátiles— fue de 3.93% anual en la primera quincena de agosto. En el dato mensual completo de agosto descendió a 3.88%, mientras que los servicios todavía registraban una inflación de 4.33% anual.
Ese detalle importa porque Banxico ha identificado la persistencia de la inflación subyacente como uno de los principales riesgos al alza.
En agosto, además, el banco central desplazó hasta el cuarto trimestre de 2027 la convergencia prevista de la inflación general hacia su meta y mantuvo un balance de riesgos sesgado al alza.
Por eso, que la inflación general permanezca dentro del intervalo de variabilidad no cierra por sí sola la discusión sobre las tasas.
Si la subyacente y, especialmente, los servicios muestran una desaceleración más convincente, el mercado tendrá una señal adicional de avance en el proceso desinflacionario.
Si vuelven a mostrar resistencia, mantener la tasa sin cambios durante más tiempo ganaría argumentos como escenario. Eso no equivale, sin embargo, a una decisión ya tomada por Banxico.
IGAE de julio: la actividad mostrará cuánto impulso conserva la economía
El tercer número será el IGAE, una de las referencias mensuales más amplias sobre la evolución de la actividad económica en México.
En junio, el indicador cayó 0.1% mensual con cifras desestacionalizadas y aumentó 1.7% frente al mismo mes del año anterior.
Por componentes, las actividades primarias retrocedieron 3.6% frente a mayo, las secundarias avanzaron 0.2% y las terciarias disminuyeron 0.1%.
Para julio, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica del INEGI anticipó un avance de 0.1% mensual y 2.7% anual.
El IOAE es una estimación econométrica diseñada para anticipar el comportamiento del IGAE. No sustituye al dato oficial que se publicará el jueves.
La diferencia entre ambas cifras ayudará a entender con cuánto impulso comenzó la economía mexicana el tercer trimestre.
Una actividad más débil de lo previsto reforzaría la lectura de holgura que Banxico ha incorporado a su diagnóstico y reduciría el riesgo de presiones inflacionarias procedentes de la demanda.
Un dato más fuerte tampoco implicaría automáticamente un cambio en las tasas. La política monetaria responde al panorama completo y, especialmente, a la trayectoria esperada de la inflación.
Banxico, la Fed y el peso: el tono puede importar tanto como la tasa
El escenario predominante sigue apuntando a una pausa.
En la encuesta de Citi del 4 de septiembre, 25 de 37 participantes no esperaban un próximo movimiento de la tasa y la mediana para el cierre de 2026 permanecía en 6.50%.
Una nueva encuesta prevista para este martes permitirá comprobar si las expectativas cambiaron antes de la reunión.
El contexto externo también importa para la lectura del peso y del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos.
Tras los movimientos recientes de la Reserva Federal, los operadores tendrán que valorar conjuntamente la postura de Banxico, las condiciones monetarias en Estados Unidos, la evolución del dólar global y el apetito internacional por riesgo.
El tipo de cambio tampoco debe explicarse a partir de una sola variable.
Entre el 15 y el 18 de septiembre, el FIX pasó de 17.1527 a 17.2450 pesos por dólar, una depreciación cercana a 0.5%. Ese movimiento coincidió con nuevos acontecimientos de política monetaria en Estados Unidos, pero el peso también responde a otros factores internos y externos.
Por eso, el jueves no bastará con leer si la tasa continúa en 6.50%.
Habrá que revisar si Banxico conserva su mensaje de cautela, cómo actualiza su diagnóstico sobre la inflación, qué peso concede a la actividad económica y cómo interpreta el entorno internacional.
Para el USD/MXN, un tono más cauteloso o más flexible puede mover expectativas en el corto plazo, pero una reacción de una sola sesión no confirma por sí misma una nueva tendencia.
Inflación general, inflación subyacente e IGAE serán las tres piezas principales para saber si el mensaje de Banxico sigue contando la misma historia o empieza a cambiar.








